Ir andando al colegio facilita la conciliación del sueño nocturno

Ir andando al colegio facilita la conciliación del sueño nocturno

Ir andando al colegio facilita la conciliación del sueño nocturno Docor Comunicación

Hoy 4 de octubre se celebra el Día Internacional de ir andando al colegio, una efeméride creada en el año 1997 con la finalidad de divulgar los beneficios de ir caminando al colegio en un contexto de cambio climático en el que, además, dolencias como el sobrepeso o la obesidad se han convertido en una epidemia que golpea en España a casi uno de cada cinco niños y adolescentes. Desde la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) se quiere aprovechar esta fecha señalada para destacar también la menos conocida relación entre ir andando al colegio y el descanso nocturno.

“Como sociedad no somos conscientes todavía de que lo que hacemos durante el día influye en nuestras noches. Recibir luz natural a primera hora del día, sobre todo si se acompaña de una actividad física como puede ser caminar hacia el colegio, ayuda a aumentar el contraste entre día y noche, que es una de las condiciones esenciales para mejorar la calidad del sueño”, explica el doctor Gonzalo Pin, miembro de la junta directiva de FESMES.

El pediatra señala que esa exposición matutina a la luz solar acompañada de ejercicio físico limpia el organismo de los neurotransmisores del sueño y ayuda a que empiecen a estar presentes los neurotransmisores de la vigilia: “A más actividad física a primera hora de la mañana con exposición a la luz natural, mayor cantidad de neurotransmisores de la vigilia y, también, mayor cantidad de melatonina y de neurotransmisores del sueño por la noche”.

Esto, según el experto, se traduce en dos ventajas fundamentales para los niños y adolescentes. Por un lado, un estudiante que va a clase andando va a conciliar el sueño por la noche con más facilidad y este sueño va a ser de mayor calidad. Por otro, ese estudiante va a aprender mejor en las dos primeras horas de clase, que suelen ser las más críticas por la somnolencia que se arrastra de la noche.

“Hace unos años coordiné el estudio europeo SHASTU sobre la influencia de los hábitos del sueño en el rendimiento escolar y el estado emocional del alumnado. Lo que vimos en ese estudio es que si los niños iban al colegio andando o se dedicaban los primeros 15 minutos de la jornada escolar a hacer actividades físicas al aire libre aumentaba el rendimiento escolar y disminuían los episodios de problemas de conducta en el aula, porque el niño o adolescente que está somnoliento tiene un menor control de impulsos, lo que facilita que existan problemas de conducta”, argumenta Gonzalo Pin.

Según el portavoz de FESMES, no es necesario hacer una sesión muy amplia de actividad física por la mañana, sino que basta con 10 o 15 minutos de paseo entre casa y el colegio para conseguir estos beneficios. En ese sentido, en el caso de aquellas familias que, por el motivo que sea, tienen que ir al colegio o al instituto en un vehículo familiar privado o en transporte público, el pediatra recomienda salir antes de casa y aparcar el coche un poco más lejos del centro o bajarse en alguna parada previa para dar espacio a ese paseo a la luz natural, “que es algo que le va a ir bien a los niños, pero también a nosotros los adultos”.

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