LA LESIÓN DE LINDSEY VONN INICIA UN DEBATE SOBRE LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA RECUPERACIÓN DE LCA

LA LESIÓN DE LINDSEY VONN INICIA UN DEBATE SOBRE LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA RECUPERACIÓN DE LCA

LA LESIÓN DE LINDSEY VONN INICIA UN DEBATE SOBRE LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA RECUPERACIÓN DE LCA 1359 903 Docor Comunicación

El pasado 8 de febrero, la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn sufrió una aparatosa caída en los Juegos Olímpicos de Invierno que culminó en la fractura compleja de la tibia izquierda, diez días después de romperse ligamento cruzado anterior (LCA) de esa misma rodilla.

Los médicos rehabilitadores de España han transmitido que regresar antes de tiempo multiplica entre 4 y 7 veces el riesgo de una nueva rotura. La vuelta al deporte debe medirse por criterios objetivos y por un proceso de recuperación bien estructurado. Adelantar ese retorno aumenta de forma notable el riesgo de recaída, de nuevas lesiones, y puede lastrar el rendimiento a largo plazo.

Esta es una realidad que ya se ha manifestado antes y al inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Lindsey Vonn, una de las esquiadoras más triunfantes de la historia del esquí alpino, ha afrontado la competición tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda (LCA) 10 días antes en una caída en la Copa del Mundo de Crans-Montana. A pesar de ello, ha asumido el riesgo, y el pasado domingo 8 de febrero tomó la salida de la prueba y a los 12 segundos del descenso sufrió una dura caída que le provocó una fractura compleja de tibia izquierda, poniendo fin de forma abrupta a su participación en los Juegos.

Estas reflexiones han sido realizadas por el Dr. Joel Cuesta Gascón, médico rehabilitador y miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) y recuerda que las lesiones del LCA “siguen siendo uno de los grandes retos en medicina del deporte, tanto por su impacto funcional como por la necesidad de un retorno seguro y progresivo para evitar problemas”.

¿Qué es el LCA?

El Dr. Cuesta Gascón que el LCA es un ligamento situado dentro de la rodilla que evita que la tibia se desplace en exceso y controla los movimientos de giro. Además, también añade que cuando se rompe, la rodilla pierde estabilidad, especialmente en acciones rápidas como frenadas, cambios de dirección o saltos. La mayoría de las lesiones no proceden de un golpe directo, sino de un mal apoyo, una torsión con el pie fijo o una caída. El deportista suele percibir un ‘crack’, un dolor muy intenso y una inflamación que aparece casi al instante.

Para las mujeres sufrir una rotura de LCA, es más probable que para los hombres por varios factores anatómicos, como por ejemplo una pelvis más ancha, y en factores hormonales que tienen que ver con la laxitud ligamentosa, la acción de la relaxina, y diferencias en el control neuromuscular.

No siempre se aborda con cirugía

“No todos los pacientes requieren cirugía, aunque en deportistas que buscan recuperar su nivel previo sigue siendo la opción más recomendada” comenta el experto de la SERMEF relación con el tratamiento.

El Dr. Joel Cuesta Gascón explica que el protocolo Cross Bracing, presentado en el último Congreso de la SERMEF y desarrollado en Australia. “Es una técnica prometedora que pretende favorecer la cicatrización biológica del ligamento manteniendo la rodilla en 90 grados de flexión durante varias semanas. Aun así, es un método experimental fuera de grupos muy seleccionados, como deportistas de alto rendimiento”.

Tras la cirugía

Respecto a la recuperación posterior a la intervención quirúrgica, el Dr. Cuesta Gascón insiste en que la rehabilitación “es tan decisiva como la propia operación y puede prolongarse entre nueve y doce meses”. Las guías internacionales, como las del hospital Aspetar de Doha, remarcan que el ejercicio es la base del tratamiento, con especial foco en el trabajo de fuerza, y que la progresión debe seguir criterios medibles, no fechas prefijadas.

El Dr. Cuesta Gascón subraya que “los seis meses que tradicionalmente se utilizaban como referencia para volver a competir ya no deben considerarse una guía válida”.

Hoy en día es imprescindible cumplir criterios estrictos de Return to Play antes de autorizar la vuelta al deporte: Índice de Simetría de Miembros superior al 90 % en pruebas de fuerza y salto; ausencia de dolor, derrame o inestabilidad; saltos verticales y horizontales sin compensaciones; análisis biomecánico cuando sea posible; y una valoración psicológica, pues el miedo a una recaída puede condicionar tanto el rendimiento como la continuidad deportiva.

La recuperación, requiere paciencia, suele superar los nueve meses y necesita un trabajo conjunto en el que intervienen el cirujano, el médico rehabilitador, el fisioterapeuta, el preparador físico y el psicólogo deportivo. “No se debe volver al deporte por calendario, sino por capacidad real; esa es la manera más segura de evitar recaídas y asegurar una vida deportiva larga y estable”, concluye el médico rehabilitador.

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