Dr. Narcis Cardoner | Director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Ponente del XXXI Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría
Nuevos tratamientos farmacológicos que ya disponemos y otros que vendrán, la extensión de la psicoterapia y una mayor dotación de recursos en la asistencia especializada en Psiquiatría son las herramientas que nos ayudarán a abordar los altos índices de casos de depresión.
Según datos de la OMS la pandemia COVID-19 ha aumentado la prevalencia de ansiedad y depresión en el mundo en un 25%. Si tomamos como referencia un número aproximado de 1.000.000 de pacientes con depresión en España, supondría un incremento a entorno 200.000 nuevos casos de depresión mayor; si hablamos de síndromes depresivos, llegaría hasta 400.000 nuevos casos.
La depresión se caracteriza por una tristeza profunda y una pérdida del interés; además de una amplia gama de síntomas emocionales, cognitivos, físicos y del comportamiento como irritabilidad, el llanto, el aislamiento social, la pérdida del interés y del placer de las actividades en la vida cotidiana.
Con mucha frecuencia se asocia el término depresión con las reacciones de duelo o estados emocionales transitorios, pero cuando se menciona a la depresión, hay que plantearla como lo que es: una enfermedad en muchos casos grave, crónica o recurrente, resistente a los tratamientos en algunos casos y que requiere de un abordaje multidisciplinar para desarrollar una adecuada estrategia terapéutica.
El incremento de los casos de depresión que ha supuesto la pandemia de la COVID-19 nos obliga a dar una respuesta eficiente y acorde con las causas y factores desencadenantes. De esta forma, factores del ámbito psicosocial provocados por la pandemia (factores estresantes, duelos, aislamiento, reducción de la sociabilidad, etc.) han influido en que una problemática como es la depresión se extienda. En los casos leves y moderados la psicoterapia es una buena forma para abordarla, ya sea sola o unida a una medicación cuando se necesita.
El desarrollo de intervenciones psicoterapéuticas ha demostrado que son eficaces, pero no siempre están a disposición de la mayoría de las personas que comienzan con cuadros depresivos y deberían ampliarse, al igual que el resto de recursos en Psiquiatría del sistema sanitario, ya que son muy escasos y la oferta no se corresponde con la demanda.
Este refuerzo tiene que hacer más accesibles las intervenciones psicoterapéuticas, sobre todo en aquellos trastornos depresivos en los que el componente psicosocial ha sido determinante en la aparición de la enfermedad. Para ello estamos estudiando la efectividad de intervenciones de baja intensidad, desarrolladas por la OMS para reducir el nivel de ansiedad y depresión, que se pueden aplicar a mayor escala.
Además, el uso de internet como apoyo en los tratamientos bajo supervisión médica guiadas con aplicaciones y/o sistemas de comunicación con los terapeutas, ayudan también a reforzar este abordaje, pero se necesita su extensión.
DEPRESIÓN MAYOR Y RESISTENTE
La principal característica, a diferencia de otros trastornos depresivos, es que los síntomas del trastorno depresivo mayor traen consigo disfunción a nivel familiar, social y laboral, que impiden e incapacitan al paciente para realizar las tareas del día a día a día y por eso es considerada una enfermedad mental grave.
Entre el 10-30% de los pacientes depresivos no responde a los tratamientos y presentan síntomas resistentes, provocando un grave deterioro de la salud física, social e laboral de los pacientes. Recientemente se ha aprobado un nuevo medicamento para dar respuesta a esta situación que ya está desde hace muy poco disponible en el Sistema Nacional de Salud.
Nuevo medicamento es de administración intranasal cuyo principio activo es la esketamina para el tratamiento de la depresión resistente, bajo la prescripción y seguimiento de un psiquiatra. Es un tratamiento que es mucho más rápido. En el primer día ya se aprecian cambios. Tiene un mecanismo de acción muy diferencial. Desde el 1 de noviembre lo disponemos y se está integrando en nuestra práctica clínica habitual.
A nivel experimental se están trabajando con psicodélicos, asociado a psicoterapia. Se están haciendo ensayos clínicos en ese campo. Hay líneas de investigación con resultados preliminares prometedores que se encuentran en fase 2 de investigación, pero aún hay que ser cautos y hay que esperar a resultados definitivos. Este es un aspecto del que se está hablando. Hay un aumento en el contexto de la investigación del abordaje de la depresión y promete que en un futuro a corto plazo contemos con más tratamientos nuevos que pueden ser en este contexto o en otro.