Congresos

insomnio-nagore-iriarte

El 40% de las personas con insomnio se automedica

El 40% de las personas con insomnio se automedica 1359 903 Docor Comunicación

Algo tan cotidiano como el sueño es fundamental para la salud; y también lo es para la salud mental. Tanto es así, que el XXXIII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría —la reunión decana de la Psiquiatría estatal, una referencia anual en la que se presentan las actualizaciones y líneas emergentes en salud mental, y que se celebra en Vitoria-Gasteiz del 5 al 7 de marzo—, ha decidido inaugurar su programa formativo con un taller monográfico sobre el sueño y los problemas de insomnio.

Como expertos estuvieron exponiendo sus conocimientos los psiquiatras Cristóbal Pavón, de la Red de Salud Mental de Álava, y Julia Vendrell, del Hospital Universitario Valle de Hebrón, de Barcelona. Como moderadora del curso-taller ejerció otra experta, la también psiquiatra de la Red de Salud Mental de Álava, Nagore Iriarte. En el taller se hizo un repaso de la relación entre el sueño y la salud mental, y se analizó también una nueva terapia farmacológica que tiene como base las orexinas, unos neurotransmisores con un importante papel en la regulación del ciclo sueño-vigilia.

Según pusieron de manifiesto los expertos, el trastorno del sueño —el insomnio— puede tener un impacto tanto en la salud de la persona como en su funcionamiento en la vida diaria. «Sobre todo, un impacto cognitivo, en aspectos como la concentración, la memoria y demás; pero también un impacto psicológico, en el estado del ánimo, niveles de ansiedad y de estrés. Igualmente, un impacto en el funcionamiento diurno, con un aumento del riesgo de accidentes, del absentismo y un menor rendimiento laboral. Y un aumento también el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares». Por todo ello, los expertos recalcaron que dormir bien es esencial, es algo básico. Cuando una persona no duerme bien tiene riesgo de tener distintos s importantes problemas.

Sin embargo, no es insomnio todo lo que llega a las consultas. La gran mayoría de las personas empieza a plantearse que tiene un problema cuando lleva dos noches sin dormir. Pero es cuando ese problema de sueño tiene consecuencias en la vida diurna del individuo, cuando se plantea acudir a la consulta. «Es como una pirámide invertida. Al principio llegan muchos pacientes a las consultas pero luego se va filtrando hasta que efectivamente, se identifica a las personas con un trastorno real de insomnio. El 8% de la población tiene problemas de sueño», apuntaron los expertos.

Los expertos pusieron de relieve que el sueño no es un proceso pasivo. Existe un alto grado de activación del metabolismo cerebral. «Hay factores que regulan este proceso de sueño-vigilia. Por un lado, se da el impulso homeostático hacia el sueño, en el que intervienen neurotransmisores como la adenosina, el ácido gamma-aminobutírico (GABA) y la melatonina. Y por otro, se encuentra el impulso circadiano de vigilia, en el que intervienen otro tipo de neurotransmisores, como la orexina», sobre el que se basan los más recientes avances farmacológicos en este campo.

Durante el curso taller, se puso de relieve las diferencias en los trastornos del sueño en función de los distintos grupos etarios, destacando que las personas mayores son el grupo de población en el que más trastornos del sueño se dan. «En personas mayores, la duración del sueño nocturno disminuye; tienen tendencia a las siestas o cabezadas múltiples durante el día; sueño más fragmentado; mayor número de despertares nocturnos que pueden ser más prolongados; disminuye su capacidad de recuperación del sueño tras periodos de privación de este; también muestran una tendencia a un sueño nocturno adelantado y a una mayor percepción de mala calidad del sueño».

El diagnóstico de insomnio es complejo, ya que existen varios tipos de sueño, que difieren entre sí tanto cuantitativa como cualitativamente, con diferente importancia funcional y distintos mecanismos reguladores.

A pesar de que se habla en términos generales de insomnio, hay muchos subtipos de trastornos del sueño. Se pueden citar la higiene del sueño inadecuada, el insomnio psicofisiológico, el insomnio idiopático, el insomnio paradójico, el insomnio conductual de la infancia, el insomnio comórbido con trastorno mental, el insomnio comórbido con enfermedad médica y el insomnio por consumo de fármacos o sustancias. Todo ello ha de ser tenido en cuenta a la hora de hacer un diagnóstico correcto, esencial para iniciar un tratamiento adecuado. Para el diagnóstico, los especialistas se valen de una herramienta llamada polisomnografía.

En cuanto al tratamiento, el farmacológico es la herramienta más habitual para el manejo integral del insomnio, pero hay varios aspectos. «Primero, es muy importante lograr una correcta higiene del sueño. Para ello, hay que tener en cuenta que hay aspectos que interfieren, como consumir nicotina, teína o cafeína por la noche, participar en una estimulación emocional o física excesiva antes del descanso nocturno, dormir siestas, no mantener rutinas a la hora de acostarse, exponerse a dispositivos electrónicos antes de dormir, comer mucho o muy poco, etcétera».

Cuando la higiene del sueño no es suficiente, se recurre al tratamiento farmacológico. «Los principales fármacos hipnóticos que tenemos son las benzodiacepinas (eficaces para el insomnio ocasional pero que alteran la arquitectura del sueño, generan tolerancia (cada vez precisan dosis mayores) y suelen producir dependencia, por lo que no hay que usarlos más allá de tres meses seguidos. Luego, otra familia son los hipnóticos no benzodiacepínicos (‘fármacos Z’); su efecto es similar al de los anteriores pero no tienen un efecto miorrelajante o ansiolítico, es sólo hipnótico. Aparte, hay otros fármacos, entre los que se pueden citar los antidepresivos, los antipsicóticos y los antihistamínicos, que a veces se usan en trastornos del sueño, pero que carecen de una indicación específica para esta patología». Los expertos llamaron la atención sobre que el 40% de las personas con insomnio se automedica.

La novedad en este campo la constituyen los antagonistas receptores de las orexinas. Sobre este nuevo desarrollo farmacológico, señalaron que «son inductores del sueño, no cambian la arquitectura del sueño, no producen depresión respiratoria (al contrario que las benzodiacepinas), no provocan debilidad muscular al despertar, no pierden eficacia con la administración crónica, no tienen potencial de abuso y no generan dependencia. Están autorizados en Estados Unidos y Europa para problemas de insomnio de más de tres meses de duración e impacto considerable en la actividad diurna». En España, aunque se pueden utilizar, no se encuentran financiados por el sistema público.

dieta-salud-mental-eva-garnica

La dieta puede ser un elemento protector o de riesgo en relación a la salud mental

La dieta puede ser un elemento protector o de riesgo en relación a la salud mental 1359 903 Docor Comunicación

¿Cuáles podrían ser las vías por las que la dieta podría ser dañina para las personas y su salud cerebral y mental? La Dra. Eva Garnica, psiquiatra y jefa de estudios de la Unidad Docente de la Red de Salud Mental de Bizkaia, y profesora de Psiquiatría en la Universidad de Deusto, señala que hay diferentes hipótesis que lo explican, «desde la inflamación, a la modificación de la microbiota, las alteraciones metabólicas y otros».

La experta, con más de quince años dedicada a la docencia de posgrado, participa en el XXXIII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría —la reunión decana de la Psiquiatría estatal, una referencia anual en la que se presentan las actualizaciones y líneas emergentes en salud mental, y que se celebra en Vitoria-Gasteiz del 5 al 7 de marzo— con una ponencia titulada ‘La nutrición en las personas con enfermedad mental grave: de la anomalía a las intervenciones correctoras’.

Según dijo, de entrada se conoce que las personas con trastorno mental grave, término que se emplea para personas con esquizofrenia, trastorno bipolar o similares, «mueren de media entre 15 y 20 años antes de lo esperado, y que la principal causa de muerte (como en el resto de población, y contra lo que algunos podrían pensar) es la enfermedad cardiovascular». La experta recuerda que existen estudios sobre grandes poblaciones que demuestran que las personas con trastorno mental grave comen habitualmente comidas más calóricas que las personas sanas.

«Cuando se revisa cómo es la dieta de estas personas en cuanto a calidad y el contenido de lo que comen, las investigaciones señalan que las personas con trastorno bipolar se alimentan más a base de dieta occidental (comida rápida y ultraprocesados) y menos a base de dieta tradicional tipo la Mediterránea. Curiosamente, se ha visto que en psicosis temprana hay ya una relación de gravedad de los síntomas con mayor ingesta de calorías y menor de proteínas», pone de relieve la también autora del blog divulgativo www.nuecesparaelcerebro.com.

En la dieta en general de los pacientes con trastorno mental grave se encuentra que «consumen menos vegetales, frutas, pescado, frutos secos y aceites vegetales. Ingieren en cambio más bebidas carbonatadas y azucaradas (tipo refrescos), pasteles y dulces, azúcar en general, pan blanco, aceites hidrogenados y comida rápida». En cuanto a grasas, «comen más grasas saturadas y ‘trans’» (las procedentes de la industria alimentaria mediante la modificación de grasas naturales para conseguir mejores propiedades para su venta, como mayor palatabilidad y menor coste) «y menos grasas saludables» (como las del aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, etc.). «Está demostrado que las dietas altas en azúcar y en alimentos procesados empeoran la salud cerebral», asevera la Dra. Garnica.

A la hora de explicar las vías por las que la dieta podría ser dañina para las personas y su salud cerebral y mental, la experta recuerda que la ciencia ha demostrado «la existencia de inflamación en personas con trastorno mental grave», gracias a marcadores sanguíneos que así lo indican.

Por otro lado, se sabe que «las dietas altas en carbohidratos refinados, azúcar, ultraprocesados y grasas ‘trans’ aumentan la inflamación sistémica en las personas que las consumen». La experta cita un estudio científico en el que, partiendo de un cuestionario en el que se analiza la inflamación a través de la dieta (que analiza la presencia de determinados nutrientes en la alimentación) se demuestra que las personas con esquizofrenia consumen dietas más proinflamatorias, seguidas por las personas con trastorno bipolar y con depresión mayor. En cambio, las personas sanas se alimentan con dietas menos proinflamatorias.

Para la psiquiatra, dado que está bien establecida la relación entre inflamación dietética y salud en población general, y los también conocidos beneficios de intervenciones dietéticas para la salud física en trastorno mental grave, «es razonable explorar la inflamación dietética en algunas de las desigualdades en salud de las personas con estas patologías psiquiátricas» (obesidad, diabetes, riesgo cardiovascular). Según afirma, «es importante también añadir que la obesidad en sí ya es inflamatoria» por lo que las diferentes estrategias para disminuir obesidad suelen también mejorar la inflamación.

Existe una serie de estudios prospectivos en los que se demuestra cómo «la dieta mediterránea (basada en verdura, fruta, legumbres, pescado y grasas saludables) puede ser protectora frente a depresión, o cómo la dieta “occidental”, basada en comida rápida, carbohidratos refinados, grasas no saludables y ultraprocesados, aumenta el riesgo de trastorno mental».

En esta línea, la psiquiatra también apunta la existencia de «ensayos con nutracéuticos, como el omega3 (que demuestra menos depresión en pacientes que están tratados con interferón y son suplementados con estos ácidos grasos), con los folatos en pacientes deprimidos con ese perfil más inflamatorio», y hablan del papel protector y preventivo en pacientes jóvenes con trastorno mental grave.

En los últimos años está habiendo, por otra parte, «mucha investigación sobre las alteraciones de la microbiota y por tanto del eje microbiota-intestino-cerebro, y comienzan a demostrarse eficaces algunas intervenciones a ese nivel», desde las más basadas en estilo de vida (como mejorar la alimentación, hacer ayuno intermitente, realizar ejercicio físico) a otras más complejas como los “psicobióticos” o incluso el trasplante fecal.

Por último, la Dra. Eva Garnica apunta la existencia de toda una corriente de profesionales en el ámbito internacional poniendo el enfoque en los tratamientos «a un nivel metabólico, desde el tratamiento en sí de la obesidad a la llamada “neurocetoterapia”, es decir, el intento de mejorar los trastornos cerebrales y mentales mediante el uso de dieta cetogénica y/o ayuno intermitente. Nuestra recomendación sería, eso sí, hacer dicha dieta usando alimentos de la dieta mediterránea, para amplificar los beneficios de uno y otro tipo de patrón dietético», concluye la psiquiatra.

 

psicodelicos-oscar-soto

Los psicodélicos podrían ser útiles para la resolución de casos de depresión resistente

Los psicodélicos podrían ser útiles para la resolución de casos de depresión resistente 1359 903 Docor Comunicación

El XXXIII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, la reunión decana de la Psiquiatría estatal y una referencia anual en la que se presentan las actualizaciones y líneas emergentes en salud mental, ha abordado uno de los desarrollos más prometedores de los últimos años, el uso de psicodélicos en salud mental. En concreto, el Dr. Óscar Soto, del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), ha hablado en una mesa redonda sobre las investigaciones que se están llevando a cabo en su centro y que están mostrando unos resultados prometedores.

Así, en su intervención sobre la terapia asistida con psicodélicos, la neurobiología de los psicodélicos y cómo se pueden utilizar para el tratamiento de trastornos mentales, afirmó que las sustancias psicodélicas, «cuando se acompañan de un abordaje terapéutico, pueden ser muy útiles». Actualmente se están investigando para tratar trastornos mentales que no han respondido otros tratamientos e, incluso, como sustancias potencialmente superiores a tratamientos que ya se están empleando en psiquiatría.

Un psicodélico es una sustancia que causa estados alterados de conciencia, «en los que hay una mayor conexión entre distintas regiones del cerebro, una revivencia de recuerdos, un cambio en la percepción sensorial y en la percepción del yo”. Estos estados se producen debido a múltiples mecanismos de acción que actúan de manera sinérgica, como la disrupción de redes neuronales, o el favorecimiento de la neuroplasticidad, apuntó el experto.

Actualmente se considera que los psicodélicos actúan potenciando o facilitando procesos terapéuticos, es decir, que con la ayuda del terapeuta especialmente formado, se puedan producir cambios en ciertos patrones rígidos de pensamiento y percepción que se cree que están en la base de muchos trastornos mentales. Hablamos de la psicoterapia asistida con psicodélicos.

Todos estos mecanismos de acción combinados «permiten utilizarlos para, ahora mismo, tratar a personas con trastorno depresivo resistente, pero hay mucha investigación en marcha para evaluar su uso en otras indicaciones, como por ejemplo en las adicciones o en el trastorno por estrés postraumático».

Según explicó el Dr. Óscar Soto, las sustancias que utilizan en los estudios médicos —obviamente sintetizadas en laboratorio—, «cuentan con todos los certificados de calidad y con la aprobación de las agencias europea y española del medicamento, pero realmente son muy similares a las sustancias que utilizan las personas de manera recreativa como el MDMA, el LSD o la psilocibina que se encuentra en los hongos alucinógenos. Nosotros aislamos ese compuesto y sobre todo, lo más importante de estas sustancias es que las utilizamos en un contexto y unas circunstancias determinados, un ambiente controlado, cómodo y adaptado en cuanto a estímulos, luz y sonido y con profesionales especializados. Todo ello es lo que nos permite poder utilizarlas de manera terapéutica, porque sus efectos subjetivos dependen en gran medida del contexto en el que se administran».

El experto del Parc Sanitari Sant Joan de Déu hizo hincapié en que «son sustancias muy seguras. Son de los fármacos más seguros que conocemos. Por ejemplo, la ciencia no ha sabido encontrar cuál es la dosis máxima de LSD que una persona puede consumir sin morir», apuntó. No obstante, si se administran «a personas con determinadas características o predisposiciones, o en contextos inadecuados, pueden dar como resultado un empeoramiento en ciertos trastornos mentales como los trastornos del espectro psicótico, u ocasionar malestar psicológico. Por eso es muy importante hacer cribado previo y una valoración minuciosa para entender quién se puede beneficiar de estos tratamientos con psicodélicos y quiénes no». Cuando las personas son elegibles para participar de estos tratamientos, reciben sesiones previas de preparación con los terapeutas y psiquiatras, especialmente formados para ello.

Ensayos clínicos

Dentro del grupo de investigación en psicodélicos del Parc Sanitari Sant Joan de Déu han concluido recientemente un ensayo clínico y están finalizando otros dos más. «Hemos trabajado con una sustancia que se llama 5-MeO-DMT (un alcaloide con efectos alucinógenos de la familia de las triptaminas, que es un psicodélico de acción rápida) y tenemos otro ensayo con psilocibina, que es la sustancia que se encuentra en los hongos alucinógenos», explicó.

Con respecto a los resultados, el Dr. Óscar Soto describió que están constatando «una mejoría muy rápida, muy importante y sostenida en el tiempo de los síntomas de depresión. Eso es lo más importante y es el principal objetivo del estudio. Pero lo interesante con los psicodélicos es que actúan de manera sinérgica a distintos niveles, de una manera muy profunda en la persona. Esto contribuye a facilitar en la persona un cambio de conductas y de creencias que va más allá del alivio de los síntomas de la depresión». Según manifestó, están constatando que los pacientes «son capaces de alinearse mejor con los valores que son importantes para ellos. Incluso en otros estudios en los que nosotros no hemos formado parte se ha visto que estos pacientes tienen conductas más salutogénicas, mejorando su dieta, abandonan hábitos nocivos, etc.

En uno de estos ensayos no se ha utilizado psicoterapia acompañando al psicodélico, se ha utilizado la sustancia como un fármaco. «Con esto, lo que hemos visto es que hay una mejoría muy rápida de los síntomas depresivos debido al efecto farmacológico. Pero en otros dos ensayos acompañamos a la sustancia psicodélica con una terapia que tiene dos objetivos fundamentales: uno, poder acompañar a la persona y minimizar los riesgos derivados de que esta persona atraviese un estado alterado de conciencia —que puede ser muy intenso y difícil de navegar—,; y el otro objetivo fundamental es el de utilizar ese estado alterado de conciencia —que genera nuevas perspectivas, nuevas conexiones entre memorias, entre conceptos, más facilidad para cambiar conductas—, para generar cambios en la vida de esta persona acordes a lo que la persona quiere conseguir y a lo que la persona considera importante para para ella, es decir, acorde a sus valores y a sus necesidades».

El experto recalcó que la terapia «es un acompañamiento no dirigido. No le decimos a la persona lo que tiene que hacer, sino que realizamos un soporte centrado en sus necesidades».

Este acompañamiento ha de ser realizado por psiquiatras o terapeutas con formación específica. «Los terapeutas que hacemos estos acompañamientos y estos apoyos psicológicos tenemos formación específica en terapia aumentada o terapia asistida con psicodélicos. En estos casos, se suelen hacer unas sesiones de preparación y después de la experiencia, unas sesiones de integración. Durante la experiencia en sí, la persona está acompañada en todo momento por dos terapeutas para asegurarse de que puede transitar de manera segura por este estado».

El Dr. Soto puso de relieve que comparado con otros tratamientos, una de las principales ventajas del uso de psicodélicos «es que se administran en muy pocas ocasiones —en una, dos o tres ocasiones—. La idea es que con esto se consiga un alivio de los síntomas, de tal manera que la persona pueda estar libre de síntomas y sin tratamiento. Porque son tratamientos que tienen el potencial de ser curativos. Aunque no ocurre siempre, en todos los pacientes, pero es lo que se pretende».

Como los psicodélicos generan estos cambios en las perspectivas y las conductas, los investigadores también han constatado que pueden favorecer la resiliencia; es decir, «que la persona tenga más resistencia a enfermar nuevamente o que pueda responder de manera diferente a las circunstancias que le hicieron estar deprimido».

Hasta ahora estas sustancias se utilizaban en personas con depresiones resistentes que no habían respondido a otros tratamientos, debido a su condición de sustancias experimentales. Pero el especialista del Parc Sanitari Sant Joan de Déu considera que personas con depresiones mayores podrían beneficiarse mucho aunque todavía no hayan probado otros tratamientos. «Lo próximo que vamos a hacer es un ensayo clínico con estas sustancias para depresión mayor no resistente, es decir, para personas que todavía no tengan depresiones resistentes a los tratamientos convencionales. La idea es empezar a mediados de este año».

El Dr. Soto concluyó manifestando su deseo de que estos resultados faciliten que en los próximos años se puedan desarrollar el uso clínico habitual de este tipo de tratamientos.

salud-mental

Vitoria volverá a convertirse en la capital de la salud mental

Vitoria volverá a convertirse en la capital de la salud mental 1800 810 Docor Comunicación

La semana que viene, del 5 al 7 de marzo de 2025, el Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz acogerá la XXXIII edición del Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, una importante cita científica que volverá a convertir a la ciudad en la capital de la salud mental y que reunirá de forma presencial en el auditorio del Palacio de Congresos Europa a más de 500 expertos en salud mental y más de 120 lo harán de a través de Internet.

El congreso está organizado por PSISENDA (Asociación para la Investigación del Trastorno Mental Severo) con la colaboración de la Facultad de Medicina de la Universidad de Deusto, la Red de Salud Mental de Álava, el departamento de Salud del Gobierno Vasco, Osakidetza/servicio Vasco de Salud, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y el Ilustre Colegio de Médicos de Álava.

La cita está avalada y declarada de interés científico por la Sociedad Española Psiquiatría Clínica (SEPC), la Sociedad Española Psiquiatría Legal (SEPL), la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP) y la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).

Se trata de la reunión decana de la Psiquiatría estatal y una referencia anual en este ámbito de la ciencia en la que se presentarán los avances más recientes en el diagnóstico, tratamiento e investigación psiquiátrica.

El curso ofrecerá un enfoque multidisciplinar con ponencias, mesas redondas y talleres prácticos que permitirán a psiquiatras, psicólogos clínicos, investigadores y otros profesionales actualizarse sobre temas clave en psiquiatría.

Entre ellos, se tratarán los avances en neurobiología y farmacología de los trastornos psiquiátricos, incluyendo la evolución de los tratamientos antidepresivos, las nuevas estrategias para abordar el deterioro cognitivo en esquizofrenia y la modificación del curso del trastorno bipolar. También se explorará el papel de los psicodélicos en salud mental, analizando la psilocibina, la DMT y la MDMA como alternativas terapéuticas en depresión y trastorno por estrés postraumático.

Otros temas de interés serán la relación entre alimentación y salud mental, los avances en el tratamiento del insomnio, la aplicación de la estimulación magnética transcraneal (EMT) en trastornos difíciles de tratar, incluyendo la terapia neuroeléctrica como alternativa a los fármacos.

La salud mental en la mujer tendrá un espacio destacado con la revisión de los mecanismos neurobiológicos y el tratamiento de la depresión posparto, mientras que la conducta suicida en la infancia y adolescencia se abordará desde una perspectiva de detección temprana e intervención terapéutica.

El curso, que cuenta con la dirección científica del Dr. Edorta Elizagarate, jefe de Servicio de Psiquiatría de la Red de Salud Mental de Álava y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica; la profesora Natalia Ojeda del Pozo, catedrática de Neuropsicología de la Universidad de Deusto y presidenta de la Sociedad Internacional de Neuropsicología; y el Dr. Cristóbal Pavón psiquiatra Red de Salud Mental de Araba, junto con el director honorario, el catedrático de Psiquiatría, profesor Miguel Gutiérrez.

La cita contará con la participación de ponentes de prestigio, entre ellos especialistas como la Dra. Paz García Portilla, el Dr. Miquel Bernardo y el Dr. Eduard Parellada, que analizarán los retos actuales en el tratamiento de la esquizofrenia; la Dra. Marta Torrens y el Dr. Fernando Rodríguez de Fonseca, que cerrarán el curso con una conferencia sobre La felicidad química y el impacto de los neurotransmisores en el bienestar emocional; el Dr. Koldo Callado, el Dr. Fernando Mora y el Dr. Miquel Roca, quienes debatirán sobre la neurobiología de la depresión y la evolución de los tratamientos antidepresivos; o el Dr. Juan de Dios Molina y el Dr. Narcís Cardoner, que abordarán los límites y expectativas en el tratamiento de la depresión.

Además, se llevarán a cabo talleres prácticos sobre el uso de la clozapina en esquizofrenia, el abordaje del insomnio, la neuromodulación con EMT y otras innovaciones en psiquiatría.

Este evento se perfila como una oportunidad única de formación e intercambio de conocimientos en un momento de gran dinamismo en la investigación psiquiátrica.

La modalidad presencial permitirá el debate y el trabajo colaborativo entre expertos, mientras que los inscritos en la modalidad en línea podrán acceder a las sesiones grabadas una vez finalizado el curso. El programa completo se puede visitar la web oficial www.cursoactualizacionpsiquiatria.com.

la-empleabilidad

La empleabilidad de los pacientes debe ser uno de los objetivos prioritarios de los y las profesionales de salud mental

La empleabilidad de los pacientes debe ser uno de los objetivos prioritarios de los y las profesionales de salud mental 1359 903 Docor Comunicación

«Es necesario garantizar por parte de los profesionales de los equipos de salud mental, marcándolo como objetivo prioritario, la empleabilidad de los pacientes, como parte fundamental en el proceso de su recuperación». Estas declaraciones han sido efectuadas por Azucena Leorza, trabajadora social de la Red de Salud Mental de Álava en una mesa redonda celebrada en Vitoria-Gasteiz bajo el lema ‘25 años trabajando por la empleabilidad de las personas con problemas de salud mental’, organizada por ASAFES, la Asociación Alavesa de Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental. La jornada conmemora el 25.º aniversario de su Programa de Incorporación Laboral Apoyada (PILA).

Formaron parte de la mesa Endika Minguela, responsable de Empleo de ASAFES; Azucena Leorza, trabajadora social de la Red de Salud Mental de Álava de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud; Pablo Moratalla, coordinador de EHLABE (Asociación Vasca de Entidades de Inclusión Sociolaboral de Personas con Discapacidad); Laura Bañales, coordinadora del Servicio de Inclusión de Lanbide y Yolanda Montero, coordinadora de Programas Sectoriales del Instituto Foral de Bienestar Social de Álava (IFBS).

Además de lo anterior, Azucena Leorza destacó la necesidad de implementar «más programas de itinerarios mixtos, ya que las experiencias actuales están siendo muy satisfactorias». También abogó por «la flexibilización y adaptación de los empleos a las características de las personas con problemas de salud mental, a la par que se apoya a las personas en el proceso de adaptación al empleo, valiéndose, por ejemplo, de jornadas reducidas, horarios flexibles, etcétera».

Otro aspecto citado por la trabajadora social de la Red de Salud Mental de Álava fue la necesidad de «reflexionar sobre la manera de intervenir con personas que ya están trabajando, en incapacidad laboral temporal, y corren el riesgo de perder su trabajo».

Azucena Leorza concluyó haciendo hincapié en la empleabilidad de las personas con problemas de salud mental y que no tienen grado de discapacidad: «hemos de replantearnos opciones interinstitucionales», dijo.

Cada vez más personas solicitan estos servicios

Por otra parte, Pablo Moratalla, coordinador de EHLABE (Asociación Vasca de Entidades de Inclusión Sociolaboral de Personas con Discapacidad), manifestó ante la audiencia que «actualmente, cada vez más personas con enfermedad mental están llegando a los servicios de inclusión sociolaboral que gestionan las entidades de EHLABE: bien sea a los servicios específicos de empleabilidad como son la orientación laboral, la formación o el servicio ocupacional, bien a las diferentes vías de inserción laboral como son los Centros Especiales de Empleo de iniciativa social o las Unidades de Empleo con Apoyo para su inserción en empresas del entorno».

Para Moratalla, esto es debido a que «la prevalencia de las personas con enfermedad mental, respecto al resto de discapacidades, ha aumentado significativamente los últimos años».

El experto apuntó, en contraste con lo anterior, que la realidad de los procesos de inclusión sociolaboral de las personas con enfermedad mental son, todavía hoy en día, «mucho más complejos y difíciles en relación al resto de colectivos: existe todavía mucha desinformación, estigmas y prejuicios tanto en la sociedad en general como en el tejido empresarial en particular, entrada en procesos de enfermedad mental en edades más tempranas y, por tanto, con menor formación y experiencia laboral, deterioro del mercado laboral en su conjunto, empleo público para personas con enfermedad mental poco desarrollado, etcétera».

Por tanto, según valoró, «todavía quedan por delante muchos retos para mejorar la inclusión social y laboral del colectivo».

La función de los servicios sociales

Yolanda Montero, coordinadora de Programas Sectoriales del Instituto Foral de Bienestar Social (IFBS) de Álava, centró su intervención en la mesa redonda en la función que los servicios sociales desempeñan en la promoción y participación de las personas con enfermedad mental en todos los ámbitos vitales, incluido el acceso al mercado laboral.

«Esta labor no se entiende si no es de una continuidad de los apoyos que las personas precisan y de los itinerarios de éstas hasta llegar al mercado laboral. Para ello, es necesario arbitrar diferentes servicios y mecanismos de colaboración con todos los agentes e instituciones  implicadas, desde servicios ocupacionales, para aquellas personas que precisan previamente el entrenamiento en habilidades prelaborales, el acompañamiento social durante todo el proceso, orientación e intermediación socio laboral, empleo protegido, garantía de ingresos, red sanitaria de salud mental y otros», declaró Yolanda Montero.

Asimismo, la representante del IFBS señaló que es importante remarcar «el papel fundamental de las instituciones en la lucha contra el estigma social asociado a la enfermedad mental, así como en el desarrollo de proyectos vitales de vida independiente de estas personas».

Sobre ASAFES

ASAFES, entidad declarada de Utilidad Pública en 1998 y de Interés Social en 2014, trabaja desde hace más de 40 años en el apoyo a personas con problemas de salud mental y sus familias en Álava. Fue fundada en 1976 a raíz de la iniciativa de familiares de personas con enfermedad mental y profesionales de este ámbito.

Su misión se dirige a hacer viable un proyecto vital integral e individualizado de las personas con problemas de salud mental, orientado hacia el futuro, hacia la integración y la normalización, así como hacia la mejora de su calidad de vida, fomentando e incidiendo al máximo en las potencialidades de estas personas.

 

trastorno-de-estres-postraumatico

Alrededor del 5% de la población expuesta a un desastre natural podría sufrir trastorno de estrés postraumático

Alrededor del 5% de la población expuesta a un desastre natural podría sufrir trastorno de estrés postraumático 1359 903 Docor Comunicación

Según la última evidencia científica, se estima que entre el cinco por ciento y el diez por ciento de la población podría padecer un trastorno de estrés postraumático (TEPT) a lo largo de la vida. Como ha apuntado el doctor Daniel Fernández Faber, jefe de la Unidad de Psicotrauma del Hospital Central de la Defensa (HCD) Gómez Ulla de Madrid, la mayoría de las personas expuestas a un acontecimiento potencialmente traumático -como una guerra o un desastre natural- no desarrollarán un trastorno de estrés postraumático. De hecho, según el psiquiatra, se estima que entre la población expuesta a desastres naturales, solo alrededor del cinco por ciento desarrollará este trastorno.

No obstante, como ha añadido el doctor Cecilio Álamo González, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá (UAH), estas cifras no son baladí, ya que el TEPT es la enfermedad mental “más grave e incapacitante” que puede producirse tras la exposición a un evento traumático.

Ambos expertos han participado esta mañana en la mesa redonda ‘Avances en psicotrauma’, enmarcada en el programa de las IV Jornadas Cívico-Militares de Psiquiatría y Salud Mental, que bajo el lema ‘El psicotrauma ante conflictos bélicos y catástrofes’, han sido organizadas por el Ministerio de Defensa, la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC) y el Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del HCD.

Como ha explicado Álamo González, los síntomas de TEPT suelen ser inmediatos, pero en ocasiones pueden aparecer meses o años después e, incluso, pueden ir apareciendo y desapareciendo durante muchos años. Aunque según ha señalado el psiquiatra estos síntomas no se presentan por igual en todos los pacientes, un síntoma “muy habitual y probablemente el más importante” es que el paciente reviva la situación traumática con el mismo miedo y horror que cuando sucedió el evento, lo que se conoce como un flashback.

“El individuo que padece TEPT está “condenado” a revivir el acontecimiento traumático una y otra vez, y, sin tratamiento, el trastorno suele evolucionar hacia la cronicidad pudiendo aparecer además patologías asociadas como el abuso de sustancias, la depresión, intentos de suicidio o trastornos somatomorfos”, ha añadido el doctor Fernández Faber.

Limitaciones del tratamiento farmacológico

Los principales tratamientos para el trastorno de estrés postraumático son hoy en día la psicoterapia y la farmacoterapia. Por lo que respecta a los fármacos, el doctor Cecilio Álamo González ha explicado que las bases actuales del tratamiento se centran, desde hace algunas décadas, en los antidepresivos.

“Por fortuna tenemos cada vez más antidepresivos con mejor margen terapéutico que han ganado, más que en eficacia, en tolerabilidad y seguridad”, ha afirmado. Entre ellos, el experto ha destacado el uso de los Inhibidores de la recaptación de serotonina, los denominados ISRS, entre los cuales la sertralina y paroxetina tienen una indicación oficial; así como la utilización de la mirtazapina y los inhibidores de la recaptación de la noradrenalina y serotonina como la venlafaxina.

“Los antidepresivos tienen una eficacia moderada, aunque en general son bien tolerados. Deben emplearse en los cuadros más graves en los que la psicoterapia es insuficiente”, ha informado el psiquiatra, que ha destacado también la importancia de abordar farmacológicamente los trastornos del sueño, especialmente las pesadillas relacionadas con el trauma, que son muy frecuentes y alteran la vida de los pacientes con TEPT: “El tratamiento con prazosin mejora las pesadillas en algunos pacientes y probablemente sea el fármaco más eficaz en este aspecto, aunque algunos pacientes no respondan a este tratamiento”.

Álamo González ha apuntado durante su ponencia que las limitaciones del tratamiento farmacológico han provocado que Autoridades regulatorias como la FDA norteamericana o la administración australiana, hayan autorizado la investigación clínica con agentes psicodélicos, como el MDMA y la psilocibina, o con disociativos como la ketamina, para el tratamiento del TEPT.

Cualquier avance científico, biológico, psicológico o social que pueda beneficiar a los pacientes con TEPT será bienvenido”, ha señalado el experto, que no obstante ha alertado de la tendencia a utilizar fármacos cuya eficacia no ha sido demostrada en el TEPT: “Me consta que se hace con la buena intención de aportar algo al paciente, para que este no se sienta abandonado, pero mi opinión en este sentido es que debemos saber que existen fármacos que se han empleado con esta finalidad que han demostrado su ineficacia y que además pueden provocar efectos adversos.

En este sentido cabe destacar el abuso que se realiza en nuestro medio de las benzodiazepinas y que afecta también al tratamiento del TEPT, cuando la mayoría de los trabajos al respecto indican que las benzodiazepinas carecen de eficacia en el TEPT y potencialmente pueden provocar dependencia, por lo que su uso rutinario debe corregirse”.

La psicoterapia, el tratamiento más eficaz

Como ha reconocido el doctor Álamo González, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido y la OMS no recomiendan ningún fármaco como tratamiento de primera línea del TEPT, algo que sí aconsejan, junto a la psicoterapia, tanto el Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos como la Asociación de Psiquiatría Americana (APA).

En ese sentido, según el doctor Daniel Fernández Faber, la evidencia científica sugiere que las psicoterapias, sobre todo aquellas Centradas en el Trauma, “presentan cierta ventaja” frente al tratamiento exclusivo con psicofármacos.

Entre esas Terapias Centradas en el Trauma, el psiquiatra ha destacado, como terapias con mayor evidencia científica, la Terapia de procesamiento cognitivo, la Terapia de Exposición prolongada y la terapia EMDR (de inglés: Eye Movement Desensitization and Reprocessing).

“Todas ellas tienen elementos comunes como la restructuración cognitiva, entiéndase por esto la corrección de pensamientos distorsionados provenientes de la repercusión del trauma en la psique, y la exposición controlada a situaciones asociadas o recordatorios del acontecimiento traumático”, ha apuntado el experto, que ha destacado que en la Unidad de Psicotrauma del Hospital Central de la Defensa (HCD) Gómez Ulla de Madrid también se utilizan otras psicoterapias más modernas y experimentales como ART (Accelerated Resolution Therapy) y CMI (Critical Memory Integration).

Según Fernández Faber, entre las ventajas del uso de estas terapias Centradas en el Trauma más modernas y experimentales, se encontrarían unas menores tasas de abandono, una duración más breve en cuanto a número de sesiones, el hecho de que se puedan aplicar directamente en zona de operaciones y que el paciente suela presentar mejoría desde la primera sesión. “Lo que buscamos desde la Unidad de Psicotrauma es la aplicación de un protocolo terapéutico en el que el paciente presente mejoría desde la primera sesión y que resuelva su cuadro sintomatológico lo antes posible. Respecto a esto último cabe decir que hemos tenido pacientes que han resuelto su cuadro sintomatológico tras una sola sesión de psicoterapia de hora y media”, ha concluido.

DANA

El trauma por la dana en niños puede triplicar el riesgo de trastornos mentales graves en la adultez

El trauma por la dana en niños puede triplicar el riesgo de trastornos mentales graves en la adultez 1359 903 Docor Comunicación

Según datos de la ONG Save the Children, son casi 164.000 los menores que residen en los municipios afectados por la DANA que azotó al litoral valenciano a finales de octubre, de los cuales más de 71.000 viven en los municipios más castigados por las inundaciones. Muchos de ellos habrán perdido en la tragedia a algún familiar, amigo o conocido. Y otros muchos tuvieron que vivir en primera persona situaciones dramáticas la tarde-noche del pasado 29 de octubre, cuando las abundantes precipitaciones y la riada provocada por el desbordamiento de varios barrancos inundó en cuestión de minutos las calles de varios municipios, provocando más de doscientas muertes.

“Para el cerebro de los niños este tipo de situaciones es un mal asunto, ya que hay mucho desorden y destrucción a su alrededor, se ven en peligro de muerte o son testigos de muertes… Todo esto constituye un factor de riesgo muy grande para desarrollar un trastorno de estrés postraumático (TEPT)”, ha explicado el doctor Benedikt L. Amann, psiquiatra fundador del Centro Forum Research Unit, perteneciente al Grupo de Investigación en Salud Mental del Instituto de Investigación del Hospital del Mar de Barcelona.

Durante su ponencia Relación del trauma infantil y el trastorno mental en adultos, enmarcada en el programa de las IV Jornadas Cívico-Militares de Psiquiatría y Salud Mental, organizadas por el Ministerio de Defensa, la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC) y el Hospital Central de la Defensa (HCD) Gómez Ulla de Madrid, y que han sido inauguradas esta mañana por la ministra de Defensa, Margarita Robles, el experto ha destacado que en una situación similar a la provocada por la DANA, las inundaciones en Alemania del verano de 2021, que causaron 183 muertes, la prevalencia del TEPT en niños se sitúo entre el 20% y el 30% en el primer mes tras el evento, unos porcentajes que se mantuvieron bastante estables hasta un año después de la tragedia.

El riesgo neurobiológico del TEPT en niños

Según el doctor Amann, uno de los grandes riesgos del trastorno de estrés postraumático en niños y niñas es que tiene el potencial de provocar alteraciones neurobiológicas en cerebros aún en desarrollo. “Sabemos que el TEPT provoca cambios a nivel de estructura: la amígdala se hace más grande y regiones como el córtex prefrontal disminuyen de tamaño. A nivel funcional, si hacemos una resonancia magnética, sabemos que hay mucha actividad en el sistema límbico, en la amígdala, en el hipocampo, en las regiones responsables de las emociones; y, sin embargo, una hipoactividad en regiones del córtex, sobre todo del córtex prefrontal, de forma que hay un desequilibrio a nivel funcional y estructural en zonas cerebrales que hay que intentar revertir con terapia”, ha afirmado.

Revertir los efectos del TEPT en el cerebro es “fundamental”, según el psiquiatra, ya que a medio y largo plazo el trastorno de estrés postraumático constituye un factor etiológico de riesgo para el desarrollo de otras enfermedades mentales. Concretamente, según los resultados de un meta-análisis publicado en 2023 la revista científica European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, el trauma infantil grave triplica el riesgo de desarrollar una enfermedad mental en la edad adulta.

“Fundamentalmente el trauma infantil no tratado correlaciona con el desarrollo en la adultez de todo el espectro depresivo, con los trastornos de ansiedad, con el trastorno bipolar, con la psicosis, con el trastorno obsesivo-compulsivo y con los trastornos de la personalidad. Sabemos también que, para muchos niños, la única manera de sobrevivir a estas experiencias es la disociación; y que esa disociación se relaciona muchas veces en la adolescencia con el consumo de tóxicos, que muchos utilizan como una forma de “anestesiar” el dolor”, ha argumentado Benedikt L. Amann.

La importancia de la normalización y el apoyo inmediato tras la tragedia

Para el experto, en el caso de la DANA, lo más importante en estas primeras semanas es lo básico. Es decir, limpiar las calles, crear lugares seguros, restructurar viviendas, garantizar el acceso a agua potable y alimentos… “Cuanto más rápida llegue la normalidad, mejor para los niños”, ha sostenido Amann, que ha destacado también la importancia de mantener informados a los niños, sin ocultares información, y de validar sus emociones sin juzgarlas.

Según el psiquiatra, una vez que la estabilidad y la normalidad se asienten en los municipios afectados por la DANA, será el momento de empezar a trabajar con intervenciones psicoterapéuticas focalizadas en el trauma en aquellos niños que muestren síntomas de TEPT. “Entonces se podrá trabajar a nivel individual o grupal incluso, ya que todo el mundo habrá experimentado algo parecido. En ese sentido, sería una buena idea que en los colegios, conforme se vayan abriendo, se pueda pensar en ir ofreciendo terapia a niños y niñas en este ámbito seguro”, ha concluido.

 

problemas-salud-mental

Asafes celebrará una jornada en vitoria-gasteiz sobre inclusión laboral de personas con problemas de salud mental

Asafes celebrará una jornada en vitoria-gasteiz sobre inclusión laboral de personas con problemas de salud mental 1359 903 Docor Comunicación

ASAFES, la Asociación Alavesa de Familiares y Personas con Problemas de Salud Mental, conmemora el 25º aniversario de su Programa de Incorporación Laboral Apoyada (PILA) con una jornada que se celebrará el próximo 20 de noviembre en la sala de la Fundación Laboral San Prudencio (c/ Dato, 43). Bajo el lema ‘25 años trabajando por la empleabilidad de las personas con problemas de salud mental’, el evento contará con la presencia de destacadas/os expertas/os en salud mental y empleo, además de autoridades y representantes de entidades colaboradoras.

ASAFES, entidad declarada de Utilidad Pública en 1998 y de Interés Social en 2014, trabaja desde hace más de 40 años en el apoyo a personas con problemas de salud mental y sus familias en Álava. Fue fundada en 1976 a raíz de la iniciativa de familiares de personas con enfermedad mental y profesionales de este ámbito.

Su misión se dirige a hacer viable un proyecto vital integral e individualizado de las personas con problemas de salud mental, orientado hacia el futuro, hacia la integración y la normalización, así como hacia la mejora de su calidad de vida; fomentando e incidiendo al máximo en las potencialidades de estas personas.

Programa

El programa de la jornada comenzará a las 10:15 h con la recepción y bienvenida, seguida a las 10:30 horas de la inauguración oficial del evento a cargo de autoridades. A las 10:45 h, Vanesa Vadillo, gerente de ASAFES, y Endika Minguela, responsable del área de Empleo de la organización, ofrecerán una presentación y encuadre de la asociación además de sobre los logros y la trayectoria del PILA en estos 25 años.

Desde este Programa se trabaja para que personas con problemas de salud mental puedan acceder a un puesto de trabajo en el mercado laboral. Para eso, las profesionales del PILA ayudan tanto en la búsqueda de puestos de trabajo, como en el acceso, mantenimiento y estabilidad de esas inserciones.

Reflexión sobre empleo y salud mental: situación y retos actuales

A continuación, a las 11:00 h, se abrirá un espacio de reflexión con la ponencia ‘Empleo y salud mental’: situación y retos actuales, a cargo de Luis Pelegrín, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Rehabilitación Psicosocial (FEARP), y Leandro Tacons, coordinador de Salud Mental AMMFEINA, organización que agrupa y representa a las entidades de iniciativa social y sin ánimo de lucro de Cataluña, que promueven la inclusión y la no exclusión social laboral de las personas con un problema de salud mental. Ambos expertos abordarán los desafíos y perspectivas del empleo en el ámbito de la salud mental.

La jornada continuará con una mesa de buenas prácticas a las 12:30 h, en la que participarán representantes de la Red de Salud Mental de Álava, la Diputación Foral de Álava, el Servicio Vasco de Empleo (Lanbide), y EHLABE Inclusión Sociolaboral (Euskal Herriko Lan Babestuaren Elkartea), quienes compartirán sus experiencias y propuestas en inclusión sociolaboral para el colectivo de personas con problemas de salud mental.

El evento concluirá a las 13:30 con una sesión de conclusiones y propuestas de futuro.

 

catástrofes

Madrid acoge los próximos 14 y 15 de noviembre una jornada profesional de actualización sobre traumas psicológicos tras catástrofes y guerras

Madrid acoge los próximos 14 y 15 de noviembre una jornada profesional de actualización sobre traumas psicológicos tras catástrofes y guerras 1359 903 Docor Comunicación

El Salón de Actos del Hospital Central de la Defensa (HCD) Gómez Ulla de Madrid acogerá los próximos 14 y 15 de noviembre la celebración de las IV Jornadas Cívico-Militares de Psiquiatría y Salud Mental. Bajo el lema ‘El psicotrauma ante conflictos bélicos y catástrofes’, las jornadas, organizadas por el Ministerio de Defensa, el Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del HCD y Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), reunirán a más de 200 expertos nacionales e internacionales.

“En tiempos de crisis y catástrofes como la que estamos viviendo actualmente, la sociedad enfrenta desafíos que no solo afectan el bienestar físico, sino que también dejan profundas huellas en la salud mental de las personas. Los desastres naturales, los conflictos armados y otras crisis humanitarias generan un impacto psicológico devastador en las comunidades afectadas, que se enfrentan a la pérdida de seres queridos, la destrucción de sus hogares y el trauma de vivir situaciones extremas”, afirma el doctor Miguel Gutiérrez Fraile, catedrático de Psiquiatría y miembro del comité organizador de las jornadas.

El papel de los profesionales de salud mental

En este contexto los profesionales de la salud mental juegan un papel fundamental para ayudar a la población a enfrentar y superar el sufrimiento psicológico que estas experiencias acarrean. “Sin embargo, para realizar esta labor de manera efectiva es imprescindible que los profesionales estén actualizados en cuanto a las técnicas, herramientas y métodos de intervención más efectivos y éticamente sólidos”, sostiene Gutiérrez, que considera que esto implica comprender los aspectos particulares del trauma en estos escenarios, los factores culturales que influyen en la respuesta psicológica y las estrategias de intervención basadas en evidencia que se han desarrollado en los últimos años.

Las IV Jornadas Cívico-Militares de Psiquiatría y Salud Mental, que versará sobre traumas psíquicos ante conflictos bélicos y catástrofes, se convierte por tanto en una gran oportunidad de formación y aprendizaje para quienes están en la primera línea de respuesta o en labores de apoyo. Este tipo de encuentros, de hecho, permiten a los profesionales adquirir y compartir conocimientos sobre intervenciones efectivas, intercambiar experiencias con expertos de otros contextos y recibir formación sobre prácticas emergentes. Además, en estas jornadas se abordan situaciones reales, lo que facilita la comprensión de los desafíos prácticos que surgen en la atención post-catástrofe, así como las soluciones que han demostrado ser efectivas en distintos lugares del mundo.

Una responsabilidad ética en el manejo de traumas psicológicos

“La importancia de esta reunión va más allá del desarrollo profesional”, añade el catedrático, que considera que la asistencia a este evento “es, en muchos sentidos, una responsabilidad ética para quienes trabajamos en salud mental, pues estamos llamados a brindar el mejor cuidado posible a aquellos que han sido profundamente afectados por circunstancias extraordinarias”. Para el experto, en el contexto de la actual catástrofe vivida en Valencia, asistir a esta reunión no solo permitirá adquirir conocimientos esenciales para una intervención efectiva, sino también contribuir a la construcción de una red de apoyo sólida y capacitada que sea capaz de responder a las crecientes necesidades psicológicas de la comunidad.

“La actualización en el manejo de traumas psicológicos post-catástrofes es, hoy más que nunca, una prioridad que nos permitirá estar mejor preparados para servir en este difícil momento y en los desafíos que, sin duda, vendrán en el futuro”, concluye.

Pueden consultar el programa de las Jornadas en esta dirección web: https://psiquiatriaclinica.es/eventos-y-jornadas/iv-jornadas-civico-militares-psiquiatria-y-salud-mental/

guerra

La belicosidad humana y sus arietes psicobiológicos en un mundo en guerra

La belicosidad humana y sus arietes psicobiológicos en un mundo en guerra 1359 903 Docor Comunicación

Los conflictos bélicos, desde las disputas tribales hasta las guerrillas o las guerras de gran alcance, tienen sus raíces en mecanismos psicobiológicos que provienen de la historia evolutiva de nuestra estirpe. Factores como la competición intergrupal, la agresividad ofensiva y el tribalismo han moldeado la propensión humana a guerrear. A pesar de los avances educativos, tecnológicos, económicos  y morales en las sociedades humanas, las causas primarias de los conflictos bélicos siguen siendo las mismas que desde los albores de la humanidad.

Este planteamiento sostiene la ponencia “La Guerra Infinita: vectores psicobiológicos”, impartida por el Dr. Adolf Tobeña, catedrático emérito de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), quién cuenta con una amplia trayectoria en la investigación en neurobiología de las emociones. Dicha ponencia se ha presentado en una sesión plenaria durante el Congreso Nacional de Psiquiatría, que se ha celebrado en Donostia-San Sebastián. Su conferencia se basó en el ensayo: La Guerra Infinita: De las luchas tribales a las contiendas globales.

El especialista desgranó los diversos factores biológicos y sociales que sustentan la competición entre grupos y las coaliciones combativas, ofreciendo una perspectiva unificada sobre las raíces de los conflictos bélicos, tanto en sus formas más sencillas y primitivas como en los escenarios contemporáneos más tecnificados y destructivos.

El Dr. Tobeña subrayó que “la guerra no es una invención humana reciente, sino que tiene profundas raíces en la biología de los animales sociales, incluidos los humanos. Esos mecanismos, que fueron esenciales en la trayectoria evolutiva de nuestra estirpe, todavía juegan un papel relevante en los conflictos contemporáneos”. Enfatizó que los seres humanos “han perfeccionado los procedimientos guerreros, aplicando técnicas armamentísticas y estrategias cada vez más sofisticadas, aunque los arietes básicos siguen siendo los mismos: la lucha por la primacía y los recursos, la defensa del grupo y la agresividad ofensiva”.

Competición intergrupal: el motor de los conflictos.

“La guerra no puede entenderse sin la competencia entre grupos”, sostuvo el Dr. Tobeña, quién añadió que “este proceso, fundamental para la guerra, es universal y se da en muchas especies animales, pero en los humanos ha adquirido atributos peculiares a medida que las sociedades se han vuelto más complejas”. “La lucha por recursos escasos o altamente codiciados, por territorios y por poder ha sido una constante en el devenir de los humanos. Desde las hordas de aborígenes, las primeras ciudades y feudos, hasta los conflictos actuales, la competencia entre grupos sigue siendo el motor esencial de los enfrentamientos”, agregó.

El especialista subrayó que “en las sociedades primitivas, los clanes y tribus luchaban por prevalecer en entornos exigentes”. Esa tendencia se mantiene en los conflictos contemporáneos, donde los estados compiten por dominios estratégicos, recursos codiciados   o influencia global”. Según su análisis, esa predisposición competitiva es uno de los factores clave que explican la propensión humana a repetir guerras.

Agresividad ofensiva: una capacidad singular de los humanos.

El Dr. Tobeña destacó la notoria habilidad de los humanos para la agresividad ofensiva. A diferencia de otros animales, los humanos no solo reaccionan ante las amenazas, sino que también son capaces de planificar y ejecutar ataques preventivos y ofensivos. “La agresividad ofensiva humana es mucho más versátil y sofisticada que en otros primates. Ese atributo permitió crear unidades militares bien entrenadas y disciplinadas, y tácticas cada vez más complejas”.

Señaló que desde las emboscadas o las razzias en épocas tribales hasta las incursiones solapadas y arrasadoras que permiten la alta tecnología y la inteligencia, en los conflictos actuales, la agresividad ofensiva ha sido un factor decisivo en el éxito militar. La disposición a atacar primero, mediante tácticas bien planificadas y golpes decisivos, ha permitido a los grupos humanos conquistar y dominar a otros, consolidando su posición.

Tribalismo y moralidad tribal: las fronteras entre “nosotros” y “ellos”.

Otro factor crucial que impulsa los conflictos bélicos es el tribalismo. Los seres humanos tienden a dividir el mundo en “nosotros” y “ellos”, lo que genera un fuerte sentido de pertenencia grupal. Este “favoritismo intragrupal”, según el Dr. Tobeña, “fomenta la lealtad y el compromiso hacia el propio grupo, mientras que los miembros de grupos ajenos son percibidos como adversarios hostiles”. “El tribalismo es el ariete que convierte a los otros en enemigos a subyugar o liquidar, facilitando la justificación moral para atacarlos”, indicó el Dr. Tobeña.

Ese mecanismo psicológico opera en los lindes entre todos los grupos y sigue siendo una fuerza poderosa en los conflictos actuales. “A medida que las tensiones entre grupos vecinos aumentan, las diferencias se amplifican y la violencia se justifica en nombre de la protección del propio grupo. El tribalismo, junto con la moralidad tribal, crea una atmósfera donde la agresión hacia el otro grupo es no solo aceptable, sino también vista como una virtud apreciada”.

La relevancia de los mecanismos psicobiológicos en las guerras en curso.

Durante su exposición, el Dr. Tobeña también hizo referencia al ensayo Big Wars, Again: Psychobiological Vectors, publicado en la revista Psychology. En dicho artículo conecta esos mecanismos básicos con las contiendas bélicas actuales, como las guerras en Ucrania y en Palestina. “A pesar de las sofisticadas y variadas tecnologías bélicas usadas en esos enfrentamientos, los arietes psicobiológicos que nutren las propensiones hostiles y dominadoras siguen siendo los mismos. La guerra ha vuelto a lugares cercanos y a sociedades avanzadas porque en esas contiendas crepitan los mismos vectores que han sustentado la competición entre grupos humanos desde siempre”, señaló.

En ese artículo, el Dr. Tobeña resaltaba, asimismo, el papel decisivo de los liderazgos fuertes en la movilización de efectivos y en el mantenimiento del esfuerzo bélico. El liderazgo efectivo, capaz de cohesionar y arrastrar a multitudes, junto a la competición intergrupal y al tribalismo siempre presentes, crean combinaciones peligrosas que acercan el umbral de la colisión letal.

“Comprender esos factores psicobiológicos es clave para entender el estallido y el curso no solo de los conflictos bélicos actuales, sino también para prever futuros enfrentamientos y mejorar los resortes y las instituciones dedicadas a la prevención de las guerras. Solo con análisis sistemáticos que incorporen esos mecanismos será posible avanzar hacia futuros menos sombríos”, concluyó.

Back to top