Homenaje al doctor Enrique Areilza en el centenario de su fallecimiento

Homenaje al doctor Enrique Areilza en el centenario de su fallecimiento

Homenaje al doctor Enrique Areilza en el centenario de su fallecimiento 1359 903 Docor Comunicación

La Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y el Colegio de Médicos de Bizkaia rindieron un emotivo homenaje al doctor Enrique Areilza con motivo del centenario de su fallecimiento, ocurrido el 14 de junio de 1926. El encuentro, celebrado en el Salón Areilza del Colegio de Médicos de Bizkaia, permitió revisar las dimensiones médicas, científicas, sociales e institucionales de una de las figuras más destacadas de la medicina vizcaína de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

La actividad fue organizada por la Sección de Historia de la Academia y el Colegio de Médicos de Bizkaia, en colaboración con el Museo Vasco de Historia de la Medicina. La apertura contó con la participación de Agurtzane Ortiz, presidenta de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, y Joseba Atxutegi, presidente del Colegio de Médicos de Bizkaia.

Un precursor de la neurocirugía en los Hospitales Mineros

La primera mesa, titulada ‘Areilza, el médico’, estuvo moderada por Patxi Santaolalla, vicepresidente de ambas instituciones organizadoras. Durante la sesión, se proyectó un vídeo de José María de Areilza Carvajal, bisnieto del médico y conde de Motrico y de Rodas, quien definió al doctor Enrique Areilza como una persona sobresaliente, dotada de un inmenso amor por Bilbao y entregada a la ciencia, a sus pacientes y a la sociedad de su tiempo.

En su intervención, recordó la formación de su bisabuelo en Valladolid, París y Madrid, así como su actividad en los hospitales de Triano, Basurto y Gorliz. Subrayó además su estrecha amistad con Miguel de Unamuno —quien se inspiró en él para el personaje del doctor Aresti en su literatura— y su visión de una medicina que atendía las circunstancias laborales, económicas y sociales de la población.

Por su parte, el neurólogo y catedrático emérito Juan José Zarranz destacó la extraordinaria labor quirúrgica y social del doctor Enrique Areilza en los Hospitales Mineros. Zarranz afirmó que, por su capacidad para tratar traumatismos neurológicos y casos de epilepsia, Areilza puede considerarse un protoneurocirujano, adelantándose varias décadas a los primeros especialistas del resto de España.

Asimismo, el Dr. Juan Gondra Rezola repasó la trayectoria del homenajeado en la capital vizcaína, recordando que Enrique Areilza fue el primer presidente del Colegio de Médicos de Bizkaia (fundado en 1917), tras haber presidido la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. En 1918 asumió la dirección del Hospital de Basurto, impulsando su transformación en un centro moderno.

Pobreza, enfermedad y promoción de la salud

El médico Kepa Lizarraga abordó la participación del doctor Enrique Areilza en la lucha contra la tuberculosis. Areilza percibió la estrecha relación entre la enfermedad y la pobreza, por lo que defendió el valor terapéutico del aire libre y la naturaleza. Su compromiso lo llevó incluso a formar parte de la fundación de la Federación Alpinista Vasco-Navarra.

La transformación de Bilbao y la Margen Izquierda

La segunda mesa, ‘Areilza, memoria de un hombre’, contó con la moderación del Dr. Javier Garaizar. El catedrático emérito Manuel González Portilla situó la trayectoria del médico en pleno proceso de industrialización de la ría de Bilbao (1860-1930), una época marcada por el hacinamiento y las duras condiciones laborales de la población inmigrante.

La sesión se completó con Antón Erkoreka, director del Museo Vasco de Historia de la Medicina, quien analizó el papel de Enrique Areilza como precursor de la Universidad de Bilbao, y Haizea Uribelarrea, directora del Museo de la Minería del País Vasco, quien repasó la evolución histórica de los Hospitales Mineros de Gallarta, La Arboleda y Galdames.

Vinculación con la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao

El presidente de honor de la Academia, Ricardo Franco Vicario, cerró la jornada destacando que el doctor Enrique Areilza fue el tercer presidente de la institución (1897-1898). Durante su etapa más activa, Areilza publicó al menos 28 artículos científicos y fue nombrado académico correspondiente de prestigiosas academias médicas en Madrid, París, Londres y Lisboa.

Franco Vicario concluyó rescatando una célebre frase que el doctor Enrique Areilza dirigió en su día a los propietarios de las minas, reflejo de su inquebrantable compromiso social:

«Estos hombres vienen aquí a trabajar y a vivir. No vienen aquí a morir».

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