Las vacaciones, unidas al calor, incrementan el riesgo de recaída en los trastornos por uso de sustancias

Las vacaciones, unidas al calor, incrementan el riesgo de recaída en los trastornos por uso de sustancias

Las vacaciones, unidas al calor, incrementan el riesgo de recaída en los trastornos por uso de sustancias Docor Comunicación

Las vacaciones son semanas de desconexión, de tiempo libre, de reencuentros familiares y de ruptura con los rígidos horarios de los meses laborales que, sin embargo, no sientan igual de bien a todo el mundo. “Aunque lo que nos ofrecen las vacaciones en principio es positivo, en algunos casos, cuando, por ejemplo, la relación con la familia no es buena, esto puede generar situaciones de estrés, irritabilidad, discusiones; que a su vez empujen a personas vulnerables a entrar en un círculo vicioso que les puede llevar a consumir más sustancias, sobre todo alcohol, y recaer en la adicción”, explica el doctor Carlos Roncero, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA) y presidente de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).

Según el experto el exceso de tiempo libre y de horas por rellenar, así como el incremento de las actividades de socialización, también pueden tener un efecto similar: “En general, las personas que no tienen problemas, posiblemente puedan beber un poco más de lo habitual en vacaciones, pero siempre dentro de unos límites. Sin embargo, cuando hay trastornos mentales de base, este consumo puede provocar recaídas y descompensaciones”.

A las vacaciones se une, además, otro factor potencialmente desestabilizador de la salud mental, especialmente en el caso de personas vulnerables o que ya padecen algún trastorno mental: el calor. “Hay evidencias de que el aumento de las temperaturas produce cambios y empeoramientos en algunas personas que tienen trastornos mentales. Este efecto está descrito, sobre todo, en personas vulnerables que tienen trastornos de tipo afectivo y trastornos de ansiedad, así como en personas con trastorno por uso de alcohol”, señala Roncero, que apunta a un estudio francés de 2022 que concluía que las visitas a los servicios de urgencias hospitalarias por trastornos de consumo de alcohol se incrementaban proporcionalmente al aumento de las temperaturas.

Para el presidente de la SEPD, las explicaciones a la relación entre altas temperaturas y empeoramiento de los síntomas en las personas con trastornos mentales pueden ser muy variadas, desde el incremento de la actividad social, que puede llevar a un mayor consumo de sustancias como el alcohol; hasta las sensaciones corporales desagradables provocadas por el calor, que pueden generar ansiedad, irritabilidad e impulsividad; pasando por el hecho de que algunas medicaciones, debido a las altas temperaturas, puedan tener menos eficacia o, incluso, producir intoxicaciones.

En ese sentido, si se tienen problemas de salud mental, Carlos Roncero recomienda seguir las recomendaciones generales para evitar problemas asociados al aumento de las temperaturas (“Del calor hay que protegerse de una manera integral, física y psíquicamente”), priorizar las actividades relajantes, y pasar el mayor tiempo posible con personas que no produzcan estrés. “No nos podemos empeñar en estar con gente que nos produce estrés, porque eso al final empeora nuestra salud mental y nos puede llevar a caer en el círculo vicioso del consumo”, concluye.

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