Los psicodélicos podrían ser útiles para la resolución de casos de depresión resistente

Los psicodélicos podrían ser útiles para la resolución de casos de depresión resistente

Los psicodélicos podrían ser útiles para la resolución de casos de depresión resistente 1359 903 Docor Comunicación

El XXXIII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría, la reunión decana de la Psiquiatría estatal y una referencia anual en la que se presentan las actualizaciones y líneas emergentes en salud mental, ha abordado uno de los desarrollos más prometedores de los últimos años, el uso de psicodélicos en salud mental. En concreto, el Dr. Óscar Soto, del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), ha hablado en una mesa redonda sobre las investigaciones que se están llevando a cabo en su centro y que están mostrando unos resultados prometedores.

Así, en su intervención sobre la terapia asistida con psicodélicos, la neurobiología de los psicodélicos y cómo se pueden utilizar para el tratamiento de trastornos mentales, afirmó que las sustancias psicodélicas, «cuando se acompañan de un abordaje terapéutico, pueden ser muy útiles». Actualmente se están investigando para tratar trastornos mentales que no han respondido otros tratamientos e, incluso, como sustancias potencialmente superiores a tratamientos que ya se están empleando en psiquiatría.

Un psicodélico es una sustancia que causa estados alterados de conciencia, «en los que hay una mayor conexión entre distintas regiones del cerebro, una revivencia de recuerdos, un cambio en la percepción sensorial y en la percepción del yo”. Estos estados se producen debido a múltiples mecanismos de acción que actúan de manera sinérgica, como la disrupción de redes neuronales, o el favorecimiento de la neuroplasticidad, apuntó el experto.

Actualmente se considera que los psicodélicos actúan potenciando o facilitando procesos terapéuticos, es decir, que con la ayuda del terapeuta especialmente formado, se puedan producir cambios en ciertos patrones rígidos de pensamiento y percepción que se cree que están en la base de muchos trastornos mentales. Hablamos de la psicoterapia asistida con psicodélicos.

Todos estos mecanismos de acción combinados «permiten utilizarlos para, ahora mismo, tratar a personas con trastorno depresivo resistente, pero hay mucha investigación en marcha para evaluar su uso en otras indicaciones, como por ejemplo en las adicciones o en el trastorno por estrés postraumático».

Según explicó el Dr. Óscar Soto, las sustancias que utilizan en los estudios médicos —obviamente sintetizadas en laboratorio—, «cuentan con todos los certificados de calidad y con la aprobación de las agencias europea y española del medicamento, pero realmente son muy similares a las sustancias que utilizan las personas de manera recreativa como el MDMA, el LSD o la psilocibina que se encuentra en los hongos alucinógenos. Nosotros aislamos ese compuesto y sobre todo, lo más importante de estas sustancias es que las utilizamos en un contexto y unas circunstancias determinados, un ambiente controlado, cómodo y adaptado en cuanto a estímulos, luz y sonido y con profesionales especializados. Todo ello es lo que nos permite poder utilizarlas de manera terapéutica, porque sus efectos subjetivos dependen en gran medida del contexto en el que se administran».

El experto del Parc Sanitari Sant Joan de Déu hizo hincapié en que «son sustancias muy seguras. Son de los fármacos más seguros que conocemos. Por ejemplo, la ciencia no ha sabido encontrar cuál es la dosis máxima de LSD que una persona puede consumir sin morir», apuntó. No obstante, si se administran «a personas con determinadas características o predisposiciones, o en contextos inadecuados, pueden dar como resultado un empeoramiento en ciertos trastornos mentales como los trastornos del espectro psicótico, u ocasionar malestar psicológico. Por eso es muy importante hacer cribado previo y una valoración minuciosa para entender quién se puede beneficiar de estos tratamientos con psicodélicos y quiénes no». Cuando las personas son elegibles para participar de estos tratamientos, reciben sesiones previas de preparación con los terapeutas y psiquiatras, especialmente formados para ello.

Ensayos clínicos

Dentro del grupo de investigación en psicodélicos del Parc Sanitari Sant Joan de Déu han concluido recientemente un ensayo clínico y están finalizando otros dos más. «Hemos trabajado con una sustancia que se llama 5-MeO-DMT (un alcaloide con efectos alucinógenos de la familia de las triptaminas, que es un psicodélico de acción rápida) y tenemos otro ensayo con psilocibina, que es la sustancia que se encuentra en los hongos alucinógenos», explicó.

Con respecto a los resultados, el Dr. Óscar Soto describió que están constatando «una mejoría muy rápida, muy importante y sostenida en el tiempo de los síntomas de depresión. Eso es lo más importante y es el principal objetivo del estudio. Pero lo interesante con los psicodélicos es que actúan de manera sinérgica a distintos niveles, de una manera muy profunda en la persona. Esto contribuye a facilitar en la persona un cambio de conductas y de creencias que va más allá del alivio de los síntomas de la depresión». Según manifestó, están constatando que los pacientes «son capaces de alinearse mejor con los valores que son importantes para ellos. Incluso en otros estudios en los que nosotros no hemos formado parte se ha visto que estos pacientes tienen conductas más salutogénicas, mejorando su dieta, abandonan hábitos nocivos, etc.

En uno de estos ensayos no se ha utilizado psicoterapia acompañando al psicodélico, se ha utilizado la sustancia como un fármaco. «Con esto, lo que hemos visto es que hay una mejoría muy rápida de los síntomas depresivos debido al efecto farmacológico. Pero en otros dos ensayos acompañamos a la sustancia psicodélica con una terapia que tiene dos objetivos fundamentales: uno, poder acompañar a la persona y minimizar los riesgos derivados de que esta persona atraviese un estado alterado de conciencia —que puede ser muy intenso y difícil de navegar—,; y el otro objetivo fundamental es el de utilizar ese estado alterado de conciencia —que genera nuevas perspectivas, nuevas conexiones entre memorias, entre conceptos, más facilidad para cambiar conductas—, para generar cambios en la vida de esta persona acordes a lo que la persona quiere conseguir y a lo que la persona considera importante para para ella, es decir, acorde a sus valores y a sus necesidades».

El experto recalcó que la terapia «es un acompañamiento no dirigido. No le decimos a la persona lo que tiene que hacer, sino que realizamos un soporte centrado en sus necesidades».

Este acompañamiento ha de ser realizado por psiquiatras o terapeutas con formación específica. «Los terapeutas que hacemos estos acompañamientos y estos apoyos psicológicos tenemos formación específica en terapia aumentada o terapia asistida con psicodélicos. En estos casos, se suelen hacer unas sesiones de preparación y después de la experiencia, unas sesiones de integración. Durante la experiencia en sí, la persona está acompañada en todo momento por dos terapeutas para asegurarse de que puede transitar de manera segura por este estado».

El Dr. Soto puso de relieve que comparado con otros tratamientos, una de las principales ventajas del uso de psicodélicos «es que se administran en muy pocas ocasiones —en una, dos o tres ocasiones—. La idea es que con esto se consiga un alivio de los síntomas, de tal manera que la persona pueda estar libre de síntomas y sin tratamiento. Porque son tratamientos que tienen el potencial de ser curativos. Aunque no ocurre siempre, en todos los pacientes, pero es lo que se pretende».

Como los psicodélicos generan estos cambios en las perspectivas y las conductas, los investigadores también han constatado que pueden favorecer la resiliencia; es decir, «que la persona tenga más resistencia a enfermar nuevamente o que pueda responder de manera diferente a las circunstancias que le hicieron estar deprimido».

Hasta ahora estas sustancias se utilizaban en personas con depresiones resistentes que no habían respondido a otros tratamientos, debido a su condición de sustancias experimentales. Pero el especialista del Parc Sanitari Sant Joan de Déu considera que personas con depresiones mayores podrían beneficiarse mucho aunque todavía no hayan probado otros tratamientos. «Lo próximo que vamos a hacer es un ensayo clínico con estas sustancias para depresión mayor no resistente, es decir, para personas que todavía no tengan depresiones resistentes a los tratamientos convencionales. La idea es empezar a mediados de este año».

El Dr. Soto concluyó manifestando su deseo de que estos resultados faciliten que en los próximos años se puedan desarrollar el uso clínico habitual de este tipo de tratamientos.

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