Expertos señalan que la sanidad del futuro necesitará nuevos perfiles profesionales

Expertos señalan que la sanidad del futuro necesitará nuevos perfiles profesionales

Expertos señalan que la sanidad del futuro necesitará nuevos perfiles profesionales 1189 790 Docor Comunicación

La sanidad se enfrenta a una transformación marcada por el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, la escasez de profesionales y la incorporación de nuevas tecnologías, especialmente la inteligencia artificial (IA). Estos desafíos obligan a replantear los perfiles profesionales, las competencias y la organización del trabajo sanitario, sin perder de vista la calidad asistencial y la relación humana con los pacientes.

Estas cuestiones han centrado la conferencia ‘El futuro de las profesiones sanitarias. Nuevos perfiles y nuevas competencias’, celebrada en los salones de la Sociedad Bilbaina, organizada por la Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB/BMZA) y la Asociación Vasca para la Calidad Asistencial (AVCA/AKEB), con el patrocinio de la farmacéutica Novo.

Miren Fernández Mujika, directora de Desarrollo de Personas de Mutualia y representante de la Asociación Vasca para la Calidad Asistencial, y Roberto Nuño-Solinís, presidente de la Sección de Economía de la Salud de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao fueron los encargados de dar la bienvenida a los asistentes y moderar la conferencia.

Roberto Nuño-Solinís advirtió de que «la sanidad afronta una doble presión que ya no es coyuntural: crece la demanda por el cambio demográfico y la cronicidad, y a la vez faltan profesionales a nivel mundial, estatal y de Euskadi». Como ejemplo, recordó que el Ministerio de Sanidad estima un déficit de cerca de 6.000 profesionales médicos, la mayor parte de ellos, en la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria.

A su juicio, «no vamos a resolver los retos existentes solo formando a más personas. Tenemos que repensar qué perfiles necesitamos, qué competencias deben tener y desarrollar y cómo se organiza el trabajo en equipo para optimizar las capacidades de cada perfil profesional».

En este contexto, Nuño-Solinís planteó la necesidad de incorporar perfiles nuevos o híbridos, como la enfermería de práctica avanzada, la gestión de casos, la ingeniería biomédica, la ciencia de datos o la ciberseguridad, además de profesionalizar y valorizar la función directiva.

Por su parte, Miren Fernández, desde su doble perspectiva —en AVCA/AKEB, vinculada a la calidad asistencial, y como directora de Desarrollo de Personas de Mutualia—, el futuro de las profesiones sanitarias plantea un reto central: contar con los profesionales, las competencias y los conocimientos que requerirá el modelo asistencial del futuro.

Para la experta, ambas miradas conducen a una misma reflexión: «no podemos hablar del futuro de la calidad asistencial sin hablar de las personas que van a hacerla posible. Transformar la sanidad, incorporar tecnología, evolucionar los modelos asistenciales y responder de nuevas formas a las necesidades de las personas exige preguntarnos también qué profesionales necesitaremos, qué competencias deberán desarrollar y cómo tendrán que evolucionar nuestras organizaciones».

Inteligencia artificial y competencias humanas: nuevos perfiles profesionales

Uno de los principales asuntos abordados fue el impacto de la inteligencia artificial en la práctica sanitaria y en la formación de los futuros profesionales.

La rectora de la Universidad EUNEIZ, Eva Eguiguren, defendió una formación universitaria que combine las competencias digitales con el pensamiento crítico, el rigor científico y las habilidades humanas. En este sentido, subrayó la importancia de «incorporar un uso crítico, ético y responsable de la IA», prestando especial atención a los sesgos, la protección de datos sensibles y los límites de estas herramientas.

Desde el ámbito universitario, reivindicó también la necesidad de revisar los métodos de enseñanza y evaluación para que adquieran mayor protagonismo «la resolución de problemas reales, el análisis de la evidencia y la justificación de decisiones, frente a la mera memorización mecánica».

Eguiguren incidió en que, pese a los avances tecnológicos, «el razonamiento clínico, la empatía y la comunicación siguen siendo irrenunciables para atender a cada paciente».

Por su parte, José Luis Alcíbar Gallego, representante nacional de la Sección de Médicos de Ejercicio Privado de la Organización Médica Colegial (OMC), defendió que la incorporación de nuevas competencias y perfiles profesionales debe realizarse con garantías de formación, cualificación y seguridad para los pacientes.

«Las competencias se pueden compartir siempre y cuando existan evidencias que garanticen la calidad y seguridad del paciente», señaló, insistiendo en que «compartir competencias no significa ser intercambiables. Debemos seguir trabajando en equipos multidisciplinares, respetando los roles de cada profesión y añadiendo perfiles que hasta ahora no existían. La escasez de profesionales no debe resolverse reduciendo las garantías de formación y cualificación ».

En relación con la inteligencia artificial, Alcíbar destacó su potencial para transformar la práctica médica, pero recordó que las nuevas herramientas deben complementar, y no sustituir, el criterio profesional. En este sentido, resumió que «no habrá una IA verdaderamente segura sin profesionales preparados, pacientes informados y organizaciones responsables».

«El médico del futuro deberá comprender mejor los datos, interpretar herramientas de IA, trabajar con profesionales de disciplinas diferentes y participar en decisiones organizativas. Necesitará formación continuada, alfabetización digital y capacidad para evaluar críticamente la evidencia científica. Todo ello, preservando el razonamiento clínico, la exploración, la comunicación, la deliberación ética, la empatía, la prudencia, la capacidad para decidir bajo incertidumbre y la relación de confianza entre médico y paciente», manifestó a los presentes.

Nuevas formas de trabajo para afrontar los retos sanitarios

Durante el encuentro también se puso de manifiesto la necesidad de reforzar el trabajo en equipos multidisciplinares y adaptar la organización asistencial a las nuevas necesidades de la población.

Roberto Nuño-Solinís destacó que la inteligencia artificial puede contribuir a reducir la carga burocrática y liberar tiempo para la atención directa, aunque insistió en que «el juicio clínico, la capacidad de detectar un error de la herramienta y la relación con el paciente tienen que seguir siendo competencias humanas, y debemos potenciarlas y evaluarlas de forma explícita».

La jornada incluyó la participación de Iñaki Gutiérrez Ibarluzea, director de Investigación, Innovación y Evaluación Sanitarias del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, así como un debate con los asistentes sobre las competencias que necesitarán los profesionales sanitarios en los próximos años.

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