El pasado 13 de febrero, el Congreso de los Diputados acogió una jornada centrada en las terapias asistidas con psicodélicos (TAP), un ámbito emergente en salud mental que comienza a abrirse paso en el debate institucional español. El encuentro reunió a expertos clínicos, investigadores y representantes políticos para analizar la evidencia científica disponible, las barreras regulatorias y el encaje futuro de estas intervenciones en el sistema sanitario. La sesión evidenció que un debate hasta hace poco relegado a la investigación académica empieza a situarse en la agenda legislativa.
Expertos en salud mental, medicina, neurociencia e investigación en terapias asistidas con psicodélicos (TAP) participaron en la sesión junto a diputados de distintos grupos parlamentarios. Para los promotores, la jornada supuso “un hito muy necesario y urgente” ante la situación de “crisis, estancamiento y gran necesidad de innovación” que, a su juicio, atraviesa el ámbito de la salud mental.
Antón Gómez-Escolar, psicofarmacólogo especializado en psicodélicos y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi), afirmó que poder debatir estas cuestiones en el Congreso permite “poner sobre la mesa posibles soluciones a problemas de salud mental que lastran la vida de millones de españoles”. También señaló que el desconocimiento y el estigma histórico siguen actuando como freno para la investigación, la financiación y la adopción clínica de estas terapias.
Durante la jornada se defendió que la evidencia científica acumulada en las últimas dos décadas muestra resultados prometedores en trastornos como la depresión resistente a tratamientos convencionales, el estrés postraumático, la ansiedad o determinadas adicciones, especialmente cuando estas sustancias se administran en contextos terapéuticos controlados y con acompañamiento clínico especializado.
La doctora Rosa María Dueñas, psiquiatra e investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Déu de Sant Boi (Barcelona), subrayó que los psicodélicos utilizados en estos entornos pueden producir efectos rápidos y duraderos en pacientes que llevan años padeciendo trastornos cronificados. No obstante, reconoció que todavía persiste un “gran estigma” asociado a su uso recreativo en décadas pasadas, lo que repercute en la percepción pública y en la cautela regulatoria.
Solo un fármaco semi-psicodélico aprobado por la EMA y disponible en España
A día de hoy, de hecho, pese a la evidencia favorable y prometedora de la eficacia de las Terapias Asistidas con Psicodélicos (TAP) en diversos trastornos psiquiátricos como son la depresión, el estrés postraumático, la ansiedad o las adicciones, “todos ellos muy extendidos y cronificados y en los que necesitaríamos urgentemente nuevas terapias eficaces y seguras”, sólo un fármaco semi-psicodélico, la esketamina intranasal, ha recibido la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) –la obtuvo en 2019– y está disponible para uso hospitalario controlado en España.
En mitad de esta situación de estancamiento en lo que se refiere a la innovación en tratamientos en salud mental, que se da tanto a nivel nacional como europeo, Antón Gómez-Escolar ha destacado hitos como los de la República Checa y Alemania, que en 2025 dieron “pasos decididos” al abrir la puerta de las TAP para aquellos pacientes que más las necesitan, en el mismo año de la presentación en el Parlamento Europeo de una iniciativa legislativa ciudadana que perseguía visibilizar y acelerar la investigación, el desarrollo y la implementación de estas nuevas terapias.
La República Checa, por ejemplo, aprobó en 2025 una reforma legal que entró en vigor el pasado 1 de enero y que autoriza el uso médico de la psilocibina (el componente psicodélico de las setas alucinógenas) dentro de protocolos de terapia asistida con psilocibina en entornos sanitarios acreditados y con profesionales cualificados. Alemania, por su parte, inauguró el año pasado el primer programa a nivel europeo de acceso compasivo a terapia asistida con psilocibina para pacientes con depresión resistente a tratamiento, lo que está permitiendo el acceso a estas terapias a pacientes que no mejoran con los tratamientos convencionales.
Estos pasos, según el portavoz de la SEMPsi, siguen los dados con anterioridad por algunos de los países más avanzados en este campo, como Australia, que desde 2023, bajo estrictos controles, permite a psiquiatras autorizados hacer terapia con MDMA en casos de estrés postraumático; así como con psilocibina en casos de depresión resistente; o Suiza, donde desde hace años se dan autorizaciones excepcionales para el uso de LSD, MDMA y psilocibina con protocolos clínicos y guías profesionales.
En el caso de España, ha lamentado Gómez-Escolar, no hay ninguna aprobación médica de psicodélicos más allá de la citada esketamina: “La Agencia Española del Medicamento autoriza ensayos clínicos y en teoría podría autorizar el uso compasivo bajo el RD 1015/2009, para algunos casos y con criterios estrictos, pero por el momento no ha habido ningún paso en ese sentido”, ha apuntado. Pese a ello, se ha mostrado “optimista” respecto a los cambios que pueden producirse próximamente: “Muchos países ya están dando pasos decididos, apostando por estas terapias al ver sus resultados, y España no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad y quedarse atrás”.
Necesidad de financiación y formación de los profesionales
Según el experto, además del estigma, siguen persistiendo barreras regulatorias –”son sustancias fiscalizadas muy controladas y eso complica investigar con ellas”–, logísticas (infraestructura y formación) y de financiación, que también están contribuyendo a ralentizar el desarrollo de las TAP.
“La incertidumbre regulatoria y la necesidad de modelos asistidos complejos (terapia + fármaco, centros preparados, formación en un nuevo modelo de terapia) ralentizan la implementación, además de que el propio modelo de la TAP, que implica un tratamiento puntual con resultados duraderos, no es tan rentable para la industria como lo puede ser el de los fármacos de uso diario y más crónico como los ansiolíticos o los antidepresivos, por lo que no atrae tanta inversión privada, que es muy necesaria para concluir los ensayos clínicos y poder aprobar estos nuevos fármacos”, ha subrayado.
Pese a ello, Antón Gómez-Escolar ha recordado que en la actualidad en Europa está en marcha el programa de investigación con psicodélicos PsyPal, financiado por la Unión Europea, así como ensayos de la industria farmacéutica en diversos países en fase 3 (la última antes de autorizar un nuevo fármaco), investigación en hospitales y universidades y algunos planes nacionales que ya financian investigación en TAP, lo que “reduce el riesgo percibido, despierta el interés y atrae inversión”.
Para facilitar y acelerar la investigación, el desarrollo de fármacos y la implementación de las TAP, el psicofarmacólogo ha considerado “esencial” un mejor conocimiento sobre estos avances científicos por parte de los profesionales de la salud mental, los reguladores y los legisladores, “una mejor formación” de los profesionales de la salud mental, más financiación pública para ensayos clínicos.
La modificación de los anexos y normativas sobre sustancias fiscalizadas para facilitar la investigación y permitir un uso médico controlado en el futuro, sin desproteger la salud pública; así como la implementación en España de un marco nacional de acceso compasivo y/o programas piloto (como en el caso de Alemania o Suiza) con registro de resultados y auditoría, para para ir acumulando más evidencia y experiencia de cara a una implementación de estas terapias a mayor escala en un futuro.
“Si combinamos buena ciencia, formación clínica y marcos regulatorios inteligentes —como los programas de uso compasivo de TAP para pacientes resistentes a otros tratamientos que algunos países ya están implementando—, las TAP pueden convertirse en una nueva herramienta del sistema sanitario y en la gran revolución en salud mental del siglo XXI, especialmente para los numerosos casos de pacientes cronificados, que son quienes más necesitan que estas innovaciones lleguen cuanto antes”, ha concluido.