Un estudio demuestra que el tratamiento endovascular mejora los síntomas e incluso puede llegar a curar el síndrome postrombótico

Un estudio demuestra que el tratamiento endovascular mejora los síntomas e incluso puede llegar a curar el síndrome postrombótico

Un estudio demuestra que el tratamiento endovascular mejora los síntomas e incluso puede llegar a curar el síndrome postrombótico 150 150 Docor Comunicación

La apnea obstructiva del sueño (AOS), un trastorno crónico de alta prevalencia que provoca desaturaciones de oxígeno y fragmentación del sueño, cuenta con una nueva y prometedora alternativa terapéutica. Hasta ahora, el tratamiento estándar de primera línea ha sido la CPAP (máquina de presión de aire); sin embargo, su eficacia real se ve limitada por una baja adherencia, ya que hasta un 40% de los pacientes no la utiliza adecuadamente.

Ante esta problemática, investigadores españoles han desarrollado el Estudio PAVLOV, un ensayo clínico llevado a cabo en 12 hospitales de nuestro país para evaluar la eficacia de los llamados dispositivos posicionales. Los resultados de este trabajo, premiado como mejor comunicación científica en el último Congreso de la Sociedad Española del Sueño (SES) celebrado en Granada, abren la puerta a un cambio de paradigma en el abordaje de la enfermedad.

Un tratamiento que «entrena» al cuerpo

La apnea obstructiva del sueño posicional (AOSP) afecta a entre la mitad y tres cuartas partes de todos los pacientes con AOS. En este perfil de pacientes, los colapsos de las vías respiratorias ocurren de manera predominante cuando duermen en posición de decúbito supino (boca arriba).

Los dispositivos analizados en el estudio monitorean la posición corporal y emiten una suave vibración cuando el paciente se gira sobre su espalda. Este estímulo, incentiva a la persona a cambiar a una posición lateral de forma automática, sin llegar a despertarse por completo.

La hipótesis de los investigadores, liderados por la doctora Irene Cano Pumarega, coordinadora de la Unidad Funcional de Sueño y Epilepsia del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, era que esta retroalimentación repetida podía inducir un aprendizaje conductual. A diferencia de la CPAP, que solo funciona mientras está activa, la terapia posicional buscaba entrenar al paciente para evitar la posición supina de forma espontánea.

Resultados revolucionarios y duraderos

Los hallazgos del estudio confirmaron con creces esta hipótesis. Tras solo seis meses de uso de los dispositivos posicionales, más de dos tercios de los pacientes mantuvieron bajo control la enfermedad sin ningún tratamiento activo. Lo más llamativo es que este beneficio persistió hasta un año después de haber interrumpido el uso del dispositivo. En contraste, en el grupo de pacientes a los que se les retiró la CPAP, ninguno mantuvo la condición de respondedor al tratamiento a los tres meses.

«Lo que resultó particularmente sorprendente fue tanto la magnitud de este efecto como su durabilidad», explica la doctora Cano Pumarega. «Esto sugiere que la terapia posicional puede ir más allá del control de los síntomas, ofreciendo una estrategia capaz de modificar el comportamiento del sueño subyacente y reducir, potencialmente, la dependencia del tratamiento a largo plazo».

Además de su eficacia comparable a la CPAP, la terapia posicional demostró ser mejor tolerada, consolidándose como una alternativa real para los pacientes que no logran adaptarse a la máscara respiratoria y que habitualmente se quedaban sin tratamiento.

Impacto en la sanidad pública y próximos pasos

Desde la perspectiva de la gestión sanitaria, la implantación de la terapia posicional en los sistemas de salud pública podría suponer un ahorro significativo de costes, al disminuir la necesidad de dispositivos a largo plazo, reducir los recursos de seguimiento y aligerar el soporte humano que exige la gestión continuada de la CPAP.

A pesar de los excelentes resultados, el equipo del Estudio PAVLOV se muestra cauto respecto a la durabilidad a muy largo plazo, reconociendo que aún se requiere más investigación. Actualmente, sus esfuerzos se centran en determinar cuánto dura este condicionamiento en el tiempo y si existe un fenómeno de «extinción» del hábito aprendido. Asimismo, trabajan en identificar los factores clínicos y antropométricos específicos para predecir con exactitud qué pacientes se beneficiarán más de este enfoque.

El objetivo final de los investigadores es incorporar formalmente estos hallazgos en las guías clínicas y avanzar decididamente hacia una medicina de precisión y de tratamiento personalizado para la apnea del sueño.

Back to top