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Los fumadores tienen entre 3 y 7 veces más riesgo de pérdida del hueso dental

Los fumadores tienen entre 3 y 7 veces más riesgo de pérdida del hueso dental Docor Comunicación

La periodontitis es una grave infección de las encías que daña el tejido blando y que, sin tratamiento, puede destruir el hueso que sostiene los dientes haciendo que estos se aflojen o se pierdan. Según el Consejo de Dentistas, en nuestro país 8 millones de adultos padecen una enfermedad periodontal.

En este sentido, el tabaco es un factor determinante que provoca no solo la aparición de patologías periodontales graves, sino que aumenta el riesgo de pérdida dental. “Los fumadores tienen entre 3 y 7 veces más riesgo de pérdida del hueso dental y por lo tanto del diente. Además en estos pacientes se suele retrasar mucho más el diagnóstico y, por lo tanto, la demora de la puesta en marcha de un tratamiento efectivo”, apunta el doctor Manuel de la Torre Fajardo, responsable de la Unidad Avanzada de Salud Bucodental de Vithas Internacional-Equipo de la Torre.

Además del tabaco, la no sustitución del diente por medio de implantes, el empleo de dentaduras removibles y algunas enfermedades como la osteoporosis o la periodontitis pueden traer también como consecuencia la pérdida de hueso dental.

”La sustitución de los dientes perdidos puede resultar compleja, especialmente en pacientes con los huesos alveolares muy desgastados. Por ello es fundamental la colocación de implantes ya que nos permitirá que el hueso continúe recibiendo estímulos evitando así su desgaste y deterioro”, señala el doctor Manuel de la Torre.

En cuanto a cómo evitar la pérdida ósea en los dientes, el especialista destaca que una buena higiene es básica para evitar la acumulación de la placa bacteriana.

“Para ello, la limpieza diaria debe realizarse, como mínimo, 2 veces al día. El cepillado debe durar 2 minutos y se debe completar con hilo dental (o cepillos interdentales en algunos casos) y colutorio. Además, la higiene profesional debe hacerse, al menos, una vez al año, puesto que garantiza una limpieza más profunda”.

Innovación en implantología en pacientes con pérdida ósea

Los pacientes con pérdida de hueso dental no son una opción viable para los implantes convencionales ya que la pieza no puede ser fijada correctamente debido a la ausencia de hueso. Por eso, este tipo de pacientes deben recurrir a los últimos avances en implantología oral.

En este sentido, la Unidad Avanzada de Salud Bucodental de Vithas Internacional-Equipo de la Torre está desarrollando un protocolo específico para poder realizar diferentes tipos de implantes y cirugías a fin de aumentar la precisión y destreza en la realización de los mismos a través de un robot quirúrgico.

Este robot, a través de un brazo robótico con 6 grados de libertad de movimiento que reproducen con exactitud el movimiento de un brazo humano, ayuda en las intervenciones quirúrgicas que requieren de mucha precisión en el tratamiento de distintas patologías, como es el caso de los implantes y cirugías complejas orales”, apunta el doctor De la Torre.

Esta última tecnología se basa en un conjunto completo de tecnologías de navegación y planificación intraoperatoria en 3D. Desarrolla un ‘seguimiento dinámico’ (GPS) del paciente en tiempo real que permite que el brazo se mueva con exactitud junto con el paciente, utilizando la información proporcionada por un sistema de registro no invasivo y sin contacto que combina la medición precisa de los movimientos robóticos y láseres no invasivos, sin la necesidad de marcadores invasivos.

Uno de cada 800-1.000 niños manifiesta una enfermedad metabólica rara

Uno de cada 800-1.000 niños manifiesta una enfermedad metabólica rara Docor Comunicación

En la actualidad se han identificado cerca de 1.500 enfermedades metabólicas raras diferentes clasificadas en 23 grupos distintos, según indica la clasificación internacional. En palabras del Dr. Domingo González Lamuño, presidente de la AECOM (Asociación Española de Errores Congénitos del Metabolismo) “se trata de trastornos genéticos que afectan a 1 de cada 800-1.000 niños y que ocasionan disfunciones en todos los niveles de las múltiples reacciones químicas que se producen en las células y tejidos del organismo. Las enfermedades metabólicas constituyen el modelo de la nueva medicina de precisión, pues requieren un diagnóstico exacto y precoz, así como el autocuidado por parte del paciente”.

Frente a esto, el doctor González Lamuño reconoce que “dentro del grupo de las enfermedades raras, una circunstancia particular de las enfermedades metabólicas es que, a pesar de ser enfermedades genéticas, muchas de ellas son tratables si se diagnostican antes de que se produzcan daños en el organismo. Tenemos una larga experiencia en la detección temprana de estos trastornos que nos ha demostrado lo importante que es la detección y el tratamiento tempranos. Por este motivo, la evolución de los pacientes detectados mediante cribado es mucho más favorable que la diagnosticada a partir de las manifestaciones clínicas”.

La cantidad de enfermedades metabólicas y las diferencias que existen entre sí hacen que no sea posible generalizar acerca del impacto que tiene la enfermedad en el día a día de todos los pacientes. En este sentido, “muchos pacientes con aminoacidopatías, probablemente el grupo más numeroso de las enfermedades tratables, deben seguir dietas muy estrictas y específicas acompañadas de la toma de suplementos dietéticos para llevar una vida más o menos normal. No obstante, vigilando siempre posibles riesgos de descompensación”, explica el Dr. González Lamuño.

Retos en el abordaje de las enfermedades metabólicas

Según el Dr. González Lamuño: “El principal reto en el manejo nutricional de estos pacientes es conseguir una adecuada aceptación y adherencia al tratamiento. El paciente y sus familias tienen que convertirse en verdaderos expertos en el manejo de la enfermedad. Es decir, deben saber hacer, pero también necesitan contar con los medios y recursos que les permitan seguir una dieta adecuada. No obstante, también es necesario que los profesionales sanitarios identifiquemos rápidamente aquellos aspectos que dificultan la adherencia al tratamiento y la implicación del paciente en su autocuidado”.

“Durante las fases iniciales, especialmente en el caso de las enfermedades tratables o con elevado riesgo de descompensación, el seguimiento es muy estricto con el fin de minimizar los posibles daños y adaptar el tratamiento a las necesidades del niño, que muchas veces es recién nacido. Por tanto, es necesario realizar un control periódico de determinados parámetros bioquímicos en sangre y/o orina, así como una adaptación de las dietas, aportes de proteínas, calorías, fármacos o suplementos. En ocasiones, algunos pacientes son controlados semanalmente tras el alta hospitalaria para adecuar los tratamientos a las necesidades de cada momento”, añade el experto.

Los sustitutos proteicos como único tratamiento

El Dr. González Lamuño hace hincapié en que “todavía existen algunas enfermedades metabólicas para las que no disponemos de un tratamiento efectivo, en las que se producen daños neurológicos o alteraciones en diferentes órganos y sistemas. En otros casos, las enfermedades metabólicas son tratables con una dieta baja en proteínas, que puede resultar la única opción de tratamiento. Sin embargo, seguir dietas muy restrictivas puede impedir un desarrollo y crecimiento normales, e incluso podría favorecer la aparición de situaciones de riesgo de descompensación por lo que es necesario un seguimiento clínico muy estrecho”.

Cuando seguir esta dieta no es posible, González Lamuño reconoce que “la única forma de tratar satisfactoriamente algunas enfermedades metabólicas es aportando sustitutos proteicos, diseñados específicamente para cada enfermedad”.

En estas situaciones, Nutricia, la marca de nutrición clínica del grupo Danone, ofrece diferentes alternativas de alimentación hasta para 24 metabolopatías diferentes. “Los sustitutos proteicos aportan los aminoácidos necesarios para garantizar el adecuado crecimiento del paciente, además de favorecer un equilibrio que disminuye la toxicidad de ciertas proteínas naturales. Aportan, además, la energía, co-factores, vitaminas y minerales necesarios para conseguir un desarrollo normal. En definitiva, son fórmulas especiales que se adaptan a las necesidades de cada paciente, de ahí su importancia”, concluye el experto.

Aumentan los casos de hígado graso debido al estilo de vida actual y las dietas poco saludables

Aumentan los casos de hígado graso debido al estilo de vida actual y las dietas poco saludables Docor Comunicación

El estilo de vida actual y la dieta poco saludable están conduciendo al aumento de enfermedades no transmisibles como el hígado graso no asociado al consumo de alcohol (NAFLD, por sus siglas en inglés).

La enfermedad del hígado graso afecta al 25% de los españoles y se prevé un incremento de su incidencia en los próximos años asociado al también aumento de la obesidad y el síndrome metabólico.

En concreto, se trata de una enfermedad crónica y silenciosa en la que la grasa se acumula progresivamente en el interior del hígado a lo largo de los años en cantidades anormalmente altas. Si bien este depósito de grasa no provoca ningún síntoma, puede conducir a enfermedades inflamatorias más graves como hepatitis, fibrosis hepática, cirrosis o cáncer de hígado.

“Esta enfermedad es la principal causa de trasplante hepático en Estados Unidos, mientras que en España es la segunda causa y subiendo”, asegura Rocío Aller de la Fuente, directora científica del Instituto de Endocrinología y Nutrición de Valladolid (IENVA) y miembro de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). “Además, es una de las causas más frecuentes de cáncer de hígado, incluso en pacientes que no tienen cirrosis”, añade.

Cabe recordar que la cirrosis hepática es el principal factor de riesgo para desarrollar carcinoma hepatocelular (el tipo de cáncer de hígado más frecuente).

Alimentación, sedentarismo y edad

Los factores asociados al NAFLD están relacionados con el consumo de alcohol y factores genéticos y ambientales como la edad, sexo, hábitos dietéticos y estado nutricional.

“La NAFLD es más frecuente en personas con obesidad, diabetes tipo 2 (DM2), síndrome metabólico, hipertensión, dislipemia y obesidad central…”, enumera Aller. Pero, fundamentalmente, está determinada por el estilo de vida actual, caracterizado por dieta poco saludable, falta de ejercicio físico y hábitos muy sedentarios.

La prevalencia de la enfermedad está aumentando de forma global en las últimas décadas en paralelo al incremento progresivo de la obesidad y la diabetes en la población general. El perfil de estos pacientes son personas de mediana edad, “dado que la edad es un factor de riesgo al tener más tiempo para progresar la enfermedad”, continúa la especialista.

Sin embargo, apunta la experta, también hay pacientes que pueden desarrollar la enfermedad sin tener sobrepeso. En este caso, debido a factores genéticos o una dieta poco saludable. “A largo plazo, produce una inflamación crónica en el cuerpo y, al final, una inflamación en el hígado”, concluye Aller.

Prevención

La intervención dietética basada en la dieta mediterránea y el cambio del estilo de vida constituyen el pilar del tratamiento de la NAFLD, ya que no existe ningún fármaco específico. Únicamente existen tratamientos para sus factores de riesgo: diabetes, síndrome metabólico, y colesterol alto. Sin embargo, la manera de prevenir la NAFLD está clara y es un aspecto clave. En concreto, “cambiar el tipo de dieta, utilizando una con patrón mediterráneo (rica en frutas, verduras, pescado azul, aceite de oliva, cereales enteros, etc.); evitar azúcares simples, bebidas azucaradas, la fructosa o grasas saturadas, hacer ejercicio físico —tanto aeróbico como anaeróbico— y evitar el sedentarismo”, puntualiza.

A falta de tratamiento, la dieta es muy eficaz. “Se ha demostrado que un 10 por ciento de pérdida de peso reduce de forma importante la fibrosis del hígado, que es la fase más avanzada de la enfermedad”, señala la especialista. Asimismo, es importante prevenir el sobrepeso y la obesidad desde la edad infantil porque “un 30 por ciento de los niños padecen obesidad”, añade.

Y es que se trata de una enfermedad relativamente reciente debida a los patrones alimenticios actuales. “Ahora nuestra alimentación está llena de alimentos procesados y ultraprocesados, que pueden producir cambios en el genoma y desembocar no solo en esta enfermedad, sino en varios tipos de cáncer”, advierte.

Dislexia Euskadi Elkartea denuncia la “falta de implicación” de Osakidetza con el abordaje de la dislexia

Dislexia Euskadi Elkartea denuncia la “falta de implicación” de Osakidetza con el abordaje de la dislexia Docor Comunicación

La Dra. Isabel Molina, pediatra del centro de salud de Ugao-Miraballes y presidenta de la Asociación Dislexia Euskadi Elkartea, ha manifestado su “preocupación ante la falta de implicación que demuestra el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza” con respecto al colectivo al que representan y ha reclamado diversas mejoras en la detección, diagnóstico y tratamiento de este trastorno.

La dislexia es el trastorno de aprendizaje más frecuente en niños y niñas. Se caracteriza por la dificultad significativa y persistente en la adquisición de la lectura, siendo independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional. Aparece de forma inesperada a una edad temprana cuando el niño y la niña se inician en la lectoescritura. A su vez, es una de las principales causas del fracaso escolar.

En primer lugar, en relación a la detección de menores en riesgo de dislexia y otros trastornos específicos del aprendizaje, la experta ha puesto de relieve que “Osakidetza contempla la evaluación de la comprensión y de la lectoescritura por parte de enfermería de pediatría en el Programa de Salud Infantil a los 6 y a los 8 años; sin embargo, no proporciona herramientas para poder valorar esta habilidad metacognitiva, como es la comprensión”.

Por ello, desde la Asociación se ha pedido “implementar el Programa de Salud Infantil con las herramientas de detección y prevención de dislexia ya existentes, como el Prodiscat Pediátrico, un protocolo estandarizado que se emplea para la detección temprana de menores con riesgo de dislexia”.

En segundo lugar, en relación al diagnóstico de dislexia y otros trastornos específicos del aprendizaje, la presidenta de la Asociación Dislexia Euskadi Elkartea ha destacado que, “en el Marco General de Colaboración Educación-Salud Mental (2018), se señala explícitamente que el diagnóstico clínico debe realizarse por profesionales del ámbito de la salud; sin embargo, en la actualidad, una mayoría significativa de los profesionales de Salud Mental desconoce que esta tarea forme parte de su ámbito de actuación y, en consecuencia, no se realiza, a pesar de estar codificada en el DSM-V, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales.

Según ha reclamado la Dra. Molina, “es imprescindible que el sistema sanitario vasco aborde su responsabilidad y normalice el diagnóstico público de los trastornos específicos del aprendizaje desde los centros de Salud Mental Infanto-Juvenil o mediante convenios colaborativos con logopedas del ámbito privado, debido a la falta de un número mínimo suficiente de estos profesionales en el sistema sanitario público”.

Pese a que en el ámbito mundial se reconoce que la prevalencia de dificultades específicas de aprendizaje (DEA) está entre un 5 y un 15 % de los niños y niñas de edad escolar, “en la base de datos del departamento de Educación del Gobierno Vasco se estima que los diagnósticos de DEA únicamente se sitúan en el 1,81 % de la población escolarizada en la Educación Obligatoria. Esto refleja claramente la invisibilidad y falta de atención que reciben las personas con dislexia, disortografía, disgrafía y discalculia en nuestra comunidad autónoma”.

La portavoz de la Asociación ha afirmado que les “alarma conocer los datos que el Colegio de Logopedas del País Vasco señala en relación al número de logopedas trabajando en el Servicio Vasco de Salud (menos de una docena), para atender a más de dos millones de personas en Euskadi. Varias de las síntesis de las mejores evidencias realizadas hasta la fecha, coinciden en señalar que las intervenciones centradas en las habilidades fonológicas y en las correspondencias entre letras y sonidos resultan eficaces en la intervención para el tratamiento de la dislexia. Para que dichas intervenciones resulten beneficiosas es imprescindible que se realicen lo más tempranamente posible, antes de los 10 años de edad. Sin un servicio público que lo contemple, la desigualdad económica y social ahondará, sin duda, en la inequidad”.

“Desde la Asociación Dislexia Euskadi Elkartea, urgimos a Osakidetza a una contratación de personal clínico y, en concreto, de logopedas, que garantice la atención en general y, muy en particular, el correcto abordaje de las necesidades del colectivo de personas al que representamos, no atendidas por esta Administración desde hace décadas”, ha concluido la presidenta de esta asociación.

Pacientes tras un ictus: “no puedo abrir la mano”

Pacientes tras un ictus: “no puedo abrir la mano” Docor Comunicación

Aproximadamente 120.000 personas sufren un ictus en España cada año. Tras el accidente cerebrovascular, el 40% de quienes lo padecen tendrá como secuela algún grado de espasticidad (músculos tensos y rígidos) y requerirá tratamiento de Rehabilitación y Medicina Física. Según los datos aportados por la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), España suma cada año 48.000 personas nuevas que después de un ictus tienen rígidos o tensos los músculos de los miembros superiores (como manos o muñecas) o inferiores (piernas).

Según los profesionales, dichas secuelas dificultan la realización de actividades de su vida diaria como sentarse en una silla o coger objetos con la mano. Sin embargo, la Rehabilitación ayuda, al ser este un proceso de establecimiento de metas conjuntas entre el paciente, los familiares y el equipo de Rehabilitación. Por esa razón, a través de su presidenta la Dra. Carolina De Miguel, la SERMEF, sociedad científica que aglutina a los médicos rehabilitadores de España, quiere hacer un especial hincapié en “la necesidad, tras un ictus, de acudir al médico rehabilitador para que valore las posibles secuelas y establezca un tratamiento” y llama a los pacientes a que “no dejen pasar su Rehabilitación”.

Por su parte, el presidente de la Fundación Freno al ICTUS Julio Agredano afirma que “los números indican que el ictus es la pandemia silenciosa del siglo XXI, siendo una enfermedad que genera una alta discapacidad en las personas que lo sufren”. Sin embargo, respalda lo dicho por la doctora De Miguel, al añadir que a pesar de haber sufrido un accidente cerebrovascular, se puede hacer mucho “para mejorar de las secuelas sobrevenidas por la enfermedad y tener una mayor calidad de vida después de un ictus”.

Campaña No Puedes Dejalo Pasar

Con este objetivo, la sociedad científica SERMEF, junto con la colaboración de la Fundación Freno al ICTUS y Abbvie, ha desarrollado la campaña #NoPuedesDejarloPasar, habla con tu médico para hacer entender a los pacientes y a sus familiares la importancia de acudir al médico rehabilitador para tratar las secuelas de un ictus entre las que destaca la espasticidad. La SERMEF tiene como objetivo que los pacientes no dejen pasar su Rehabilitación, porque en muchos casos, dicen, no acuden a consulta.

Así, #NoPuedesDejarloPasar busca implicar al paciente en su propia recuperación, “ya que en estos casos es imprescindible la colaboración activa del propio paciente durante todo el proceso de rehabilitación, que suele ser complicado. Muchos pacientes dejan pasar los tratamientos en muchos casos. Les cuesta y falta conciencia de que estas secuelas se pueden tratar. Situación que, además, se ha visto agravada por la pandemia de COVID-19”,  ha descrito la Dra. De Miguel.

#NoPuedesDejarloPasar, basada en mensajes en las redes sociales de la sociedad científica, cuenta la historia de superación de tres pacientes que han desarrollado espasticidad tras haber sufrido un ictus. Mediante testimonios audiovisuales, que se pueden ver en este espacio https://nopuedesdejarlopasar.es, la pluma de José Carlos (apasionado de la escritura), los pinceles de María Luisa (entusiasta de la pintura) o las gafas de Marisol (devota de la natación) se convierten en parte fundamental de su salvación y recuperación.

En esta línea, la Dra. de Miguel ha afirmado que “la espasticidad no les permitía llevar a cabo sus pasiones. Detrás de un pequeño objeto pueden esconderse enormes logros. A través de la campaña, desde la SERMEF queremos lanzar un mensaje de apoyo y esperanza a las personas que tienen espasticidad post-ictus y a sus familias, porque se puede tratar con Rehabilitación y con la implicación del paciente en su recuperación”.

Interferencia en la vida diaria

Sobre la espasticidad, la máxima representante de los médicos rehabilitadores de España ha explicado que “es un síntoma que refleja un trastorno del sistema nervioso central que afecta de forma significativa a la calidad de vida del paciente y de sus familiares y cuidadores”. “La resistencia al movimiento pasivo del músculo provoca dolor y rigidez y afecta a los músculos, limitando el movimiento de las articulaciones de las extremidades, como tobillos, rodillas, muñecas y manos”.

“Sin el tratamiento adecuado, esta rigidez puede influir en la capacidad de caminar, sentarse en una silla, darse la vuelta en la cama o agarrar objetos con la mano. También entorpece las actividades de cuidado o aseo personal. Impacta, por tanto, de manera muy clara a la calidad de vida”, ha evidenciado. “Los pacientes la describen como una sensación de tirantez expresando esas sensaciones como noto la pierna rígida o no puedo abrir la mano”, ha aclarado la presidenta de la SERMEF.

Por último, la presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física ha destacado que “el equipo de Rehabilitación necesario para atender adecuadamente la espasticidad debe estar formado por un médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación que coordine un grupo multidisciplinario de profesionales expertos (fisioterapeuta, neurólogo, terapeuta ocupacional, logopeda y neuropsicólogo) y que trabaje, además, conjuntamente para conseguir los objetivos previamente identificados en colaboración con el paciente y su familia”.

Obesidad: la otra pandemia. Un nuevo enfoque para su tratamiento

Obesidad: la otra pandemia. Un nuevo enfoque para su tratamiento Docor Comunicación

Bilbao, febrero de 2022. Bajo el título “Obesidad: la otra pandemia. Un nuevo enfoque para su tratamiento”, los doctores, de la Clínica Universidad de Navarra, Víctor Valentí, codirector Área de Obesidad y especialista en Cirugía General y Digestiva; Manuel Landecho, especialista en Medicina Interna y Unidad de Chequeos; y Javier Escalada, director del Departamento de Endocrinología y Nutrición, ofrecerán una conferencia online gratuita y abierta al público dentro del programa Encuentros con la Salud. El coloquio se desarrollará el martes, 8 de febrero de 2022, a partir de las 18:30 horas y se puede seguir en directo en www.elcorreo.com.

Encuentros con la Salud es una iniciativa del diario El Correo organizada junto a Docor Comunicación. En esta ocasión cuenta con el patrocinio de la Clínica Universidad de Navarra.

Fecha: martes, 8 de febrero de 2022

Hora: 18:30

Acceso en directo en www.elcorreo.com

El ejercicio físico durante el envejecimiento protege la salud cerebral

El ejercicio físico durante el envejecimiento protege la salud cerebral Docor Comunicación

El ejercicio físico durante el envejecimiento protege la salud cerebral. El deporte incrementa la densidad sináptica (el espacio de la materia gris donde se desarrollan las conexiones neuronales), situación que contribuye a proteger la salud del cerebro y las habilidades cognitivas. Esta es la principal conclusión de un estudio internacional en el que participan investigadores del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) que se ha publicado en la revista ‘Alzheimer’s & Dementia’. El trabajo también advierte de que la constancia en la actividad física a lo largo del tiempo es indispensable para conservar estos efectos beneficiosos.

La actividad física en la tercera edad es una de las pautas más ampliamente prescritas para fomentar un envejecimiento cerebral y cognitivo favorable, junto con otras modificaciones del estilo de vida, como llevar una dieta equilibrada o potenciar actividades cognitivas rutinarias.

Estas recomendaciones de actividad física se basan en observaciones epidemiológicas que han asociado el ejercicio a una menor incidencia de enfermedad de Alzheimer y otras demencias. De hecho, se estima que la vida sedentaria puede ser el factor clave de más de cuatro millones de casos de demencia cada año en el mundo. Asimismo, otros ensayos clínicos han demostrado el efecto positivo del ejercicio físico moderado sobre la cognición y el crecimiento de la materia gris del cerebro (grosor cortical).

A pesar de esta evidencia, la dificultad para realizar estudios moleculares del cerebro humano ha motivado que, hasta el momento, los procesos biológicos que median ese efecto beneficioso del ejercicio físico sobre la salud estructural y funcional del cerebro sean aún desconocidos. En este campo, estudios preclínicos en modelos animales sugieren que el ejercicio físico podría potenciar las habilidades cognitivas mediante un aumento de la sinaptogénesis, es decir, la generación de nuevas conexiones neuronales.

Memoria y envejecimiento

Este nuevo trabajo permite por primera vez explorar estos mecanismos con el estudio directo de muestras de cerebro humano. En concreto, la investigación analiza los resultados de más de 400 individuos integrados en el Proyecto Memoria y Envejecimiento (MAP, por sus siglas en inglés) del Rush Alzheimer’s Desease Center de Chicago (EEUU). Se trata de un estudio longitudinal en funcionamiento desde 1997, en el marco del cual personas voluntarias se prestan a realizar periódicamente evaluaciones cognitivas y psicomotrices, y a ceder sus órganos tras el fallecimiento. Este diseño permite correlacionar sus hábitos de vida cotidianos y estados de salud con alteraciones estructurales y funcionales ocurridas en sus cerebros.

En la investigación que ahora publica ‘Alzheimer’s & Dementia’ se hizo un seguimiento de la actividad física de 404 pacientes durante una media de 3,5 años antes del fallecimiento y, tras su defunción, se analizaron muestras de hasta doce áreas cerebrales esenciales para las habilidades cognitivas y psicomotrices. En ellas, se realizaron análisis cuantitativos y funcionales de ocho proteínas sinápticas (neurotransmisores que median en el intercambio de información entre neuronas).

Mejor funcionamiento

Los resultados obtenidos confirmaron que mayores tasas de actividad física diaria se asocian con un enriquecimiento en la cantidad y funcionalidad de todas las proteínas sinápticas en las regiones del cerebro analizadas. Y, en concreto, “se observó acentuada en regiones cerebrales relacionadas con el control motor”, explica Alfredo Ramos, investigador de CIBERSAM y la UPV/EHU que ha participado en este trabajo.

Asimismo, la relación entre ejercicio físico y mejora de la densidad sináptica se registró independientemente de que hubiese carga neuropatológica en las mismas áreas cerebrales o de la presencia de patologías que afectan a las habilidades motoras. “Esto evidencia que la actividad física puede ser beneficiosa para cualquier persona de edad avanzada, con independencia de su estado de salud”, afirma el investigador.

Mantener el hábito

Por otra parte, los datos indicaron que los efectos beneficiosos del ejercicio físico son tremendamente volátiles, pues aquellos participantes con elevada rutina física durante etapas tempranas, pero que descontinuaron este hábito en los últimos dos años de vida, presentaban densidades sinápticas similares a las observadas en participantes más sedentarios. Por lo que, en resumen, resulta clave la constancia de la actividad física para conservar sus beneficios sobre la salud cerebral.

En definitiva, este estudio pone de manifiesto, por primera vez en humanos, que ejercitarse físicamente, incluso en edades avanzadas, contribuye a promover procesos de sinaptogénesis y a incrementar la resiliencia sináptica frente a los efectos deletéreos de las lesiones neuropatológicas.

Por tanto, “los sistemas de salud públicos deberían redoblar esfuerzos en promover estrategias preventivas y terapéuticas orientadas a reducir el sedentarismo entre la población en la tercera edad”, recomiendan los investigadores.

Hábitos de autocuidado de la salud que trajo la pandemia y han llegado para quedarse

Hábitos de autocuidado de la salud que trajo la pandemia y han llegado para quedarse Docor Comunicación

La pandemia que vivimos desde hace dos años ha situado los hábitos de autocuidado en el centro de las medidas que los ciudadanos ponemos en práctica no solo para prevenir el contagio de COVID-19, sino para mejorar nuestra salud general.

Como detalla el doctor Julio Maset, médico de Cinfa, “la amenaza de la COVID-19 nos ha hecho más conscientes que nunca de la necesidad de adoptar medidas de prevención capaces de mantener alejados, no solo esta patología, sino cualquier tipo de virus y bacteria. Hemos aprendido que un gesto tan simple como lavarnos las manos con cierta frecuencia, usar gel hidroalcohólico o llevar la mascarilla pueden ser importantes medidas de autoprotección y no únicamente frente a la COVID-19”, apunta el experto.

De hecho, según datos del estudio de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEFP)‘Evolución de los hábitos de autocuidado en España en época de la Covid’, presentado en 2021, el 68% de los españoles asegura que mantendrá la higiene de manos una vez superada la pandemia y el 80%, el uso de productos de autocuidado como geles desinfectantes o mascarillas.

Nuevos hábitos para nuevas necesidades

Junto a estas medidas de higiene, otros hábitos relacionados con el estilo de vida actual parecen haberse incorporado al nuevo día a día de la población española. “El contexto que vivimos continúa muy marcado por los confinamientos, las restricciones y el teletrabajo, lo que ha cambiado nuestras necesidades físicas y psicológicas. Por eso, es más importante que nunca atender a ciertos factores de salud sobre los que sí podemos actuar para encontrarnos mejor, como la alimentación, el descanso, la vida activa o los hábitos tóxicos”, resume el experto de Cinfa.

Por ejemplo, se ha demostrado que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de desarrollar formas más graves de covid-19 y, por tanto, de hospitalización, ingreso en UCI y muerte por esta enfermedad. Eso sin contar con el incremento de riesgo de enfermedades metabólicas o cardiovasculares. Por todo ello, el doctor Maset aconseja “una dieta rica en frutas, verduras y proteínas saludables, así como baja en grasas y azúcares, para ayudar a mantener nuestro peso a raya al tiempo que reforzamos las defensas”.

Así mismo, el ejercicio físico tiene un papel crucial a la hora de potenciar nuestro sistema inmune, otra de las claves, junto a la vacunación y las medidas de higiene, en la protección frente a cualquier tipo de virus, incluido el COVID-19. La práctica de actividad física dentro del hogar fue otro de los hábitos de autocuidado que ha instaurado la pandemia; como revela el estudio de ANEFP, un 45,5% de los españoles seguirá haciendo ejercicio en casa cuando esta termine.

Por otra parte, llevar un estilo de vida saludable ayuda a mitigar síntomas de la fatiga pandémica como el estrés, el insomnio, los cambios de humor, la mayor irritación, los problemas de concentración y los sentimientos de angustia y ansiedad. “Mantener los hábitos de autocuidado que hemos adquirido durante esta pandemia es lo más inteligente que podemos hacer por nuestra salud física y mental. Y qué mejor momento para proponernos cumplir con ellos que el comienzo del año. Consigamos, entre todos, que la COVID-19 no sea lo único que haya llegado para quedarse”, concluye el experto de Cinfa.

Diez hábitos para seguir cuidándote durante y después de la pandemia:

  1. Usa las mascarillas. Esta medida no es solo útil para protegernos contra la covid-19, sino también para evitar la propagación de gripes y resfriados y otras enfermedades, especialmente las provocadas por virus y ciertas bacterias que se transmiten por el aire.
  2. Lávate las manos con frecuencia y usa el gel hidroalcohólico. Lávalascon agua y jabón durante al menos quince segundos, poniendo especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas. El gel hidroalcohólico es idóneo para cuando tosas o estornudes en la mano desnuda -intenta hacerlo en el codo- o en los momentos en que no tengas acceso a un lavabo bien equipado.
  3. Ventila y desinfecta adecuadamente la casa. Al igual que en tu local u oficina, abre las ventanas a menudo y durante el tiempo suficiente. Sobe todo si estás acatarrado, también es muy aconsejable que extremes la limpieza y desinfectes las superficies de la casa.
  4. Come de todo y en las cantidades adecuadas. Sigue una dieta saludable, variada y equilibrada que incluya una gran cantidad de frutas y verduras, con el fin de mantener tu peso bajo control y reforzar tu sistema inmune.
  5. Hidrátate adecuadamente. Tu organismo precisa de unos dos litros diarios de líquidos para mantenerse en forma. Por ello, intenta beber de seis a ocho vasos de agua al día, aunque también puedes tomar zumos naturales -sin abusar-, infusiones y caldos. En la medida de lo posible, prescinde de las bebidas azucaradas y carbonatadas.
  6. Mantente activo. Con o sin pandemia, la batalla contra el sedentarismo comienza por moverse más en las acciones cotidianas del día a día, usando las escaleras en lugar del ascensor o desplazándonos andando en lugar de en coche. Y, si estás confinado o en cuarentena, puedes caminar dentro de casa durante diez o quince minutos varias veces al día, bailar o realizar tablas de ejercicios o estiramientos. También puedes llevar a cabo actividades como pilates, zumba o aeróbic siguiendo vídeos en Internet.
  7. Evita los hábitos tóxicos o poco saludables. La alimentación equilibrada y el deporte deben acompañarse de otros hábitos como eliminar el consumo de tabaco y reducir o eliminar el de alcohol. Sobre todo, en la última franja de la tarde, intenta reducir la toma de bebidas alcohólicas, así como sustancias estimulantes como el café o el chocolate.
  8. Duerme al menos ocho horas al día. El descanso es fundamental para nuestro cuerpo, pero, además, el insomnio y la falta de sueño están relacionados con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, factores de riesgo para formas graves de covid. Por tanto, trata de dormir ocho horas al día y siguiendo siempre unos horarios regulares. Evita las siestas largas durante el día y, por la noche, no mires dispositivos electrónicos antes de ir a la cama.
  9. Mantén a raya el estrés. Practicar de manera regular actividades como relajación muscular, meditación, mindfulness o yoga, controlar tu respiración e incluso escuchar música en un entorno tranquilo te ayudará a regular los picos de estrés y nervios. Limitar el consumo de noticias sobre la pandemia o el virus contribuirá a disminuir la sensación de ansiedad ante esta situación.
  10. Desconecta y disfruta de tus aficiones. Reservar ratos para el entretenimiento y las aficiones puede ser la mejor terapia en tiempos de pandemia: leer ese libro pendiente, organizar por fin las fotos o empezar con ese hobby para el que no disponías de tiempo.

Ocho de cada diez españoles afirman estar satisfechos con su aspecto físico

Ocho de cada diez españoles afirman estar satisfechos con su aspecto físico Docor Comunicación

En el mes de enero, gran parte de la población decide implementar nuevos hábitos para cumplir sus metas o propósitos para el año nuevo. Cuidar más la alimentación, con una dieta saludable, o la salud física, con una rutina de ejercicios, son algunos de los objetivos que la sociedad establece por excelencia para arrancar un nuevo año con buen pie. Además, tras las consecuencias de la pandemia, muchas personas han caído en la cuenta de lo importante que es invertir tiempo en el autocuidado de uno mismo.

En este contexto, el IV Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon ha analizado cómo se sienten los españoles respecto a su aspecto físico y cómo se dedican a su autocuidado. En líneas generales, el estudio recoge un alto grado de satisfacción con la apariencia física por parte de los españoles, ya que casi ocho de cada diez encuestados afirma estar satisfecho con su aspecto físico; el 19,1% muy satisfecho y el 55% algo satisfecho. Ambas variables han aumentado un 20% respecto a los datos recogidos el año anterior.

Sin embargo, la entidad también advierte en su estudio que ha crecido notoriamente el número de personas que están totalmente insatisfechas con su apariencia, un 135% más que en 2021, lo que supone que más del 20% de los encuestados se encuentran insatisfechos con su apariencia física.

En base a las variables sociodemográficas, el estudio resalta que la satisfacción con el aspecto físico es menor entre las mujeres y aquellos encuestados en edades comprendidas entre 26 y 40 años. Asimismo, los encuestados que consideran que su situación económica ha empeorado, han perdido su trabajo, o han estado en ERTE hacen, paralelamente, una valoración más negativa sobre su apariencia física, porcentualmente que el resto de grupos.

Más de la mitad de las dietas no están supervisadas

Enero es el mes de las dietas. Por ello, es interesante observar los datos que refleja el estudio de Aegon en este aspecto. En concreto, un 22,6% de los encuestados afirma haber realizado dietas y un 20,6% se ha preocupado por mantener el control de su ingesta alimentaria.

Las mujeres realizan dietas en mayor medida que los hombres (18% frente a un 27). Asimismo, las dietas más habituales son las que implican eliminar algún producto o alimento concreto, representando al 57% de las respuestas, así como las que suponen reducir la cantidad de comida que se ingiere. A pesar de las alteraciones que puede suponer una dieta en la alimentación, menos de la mitad de las dietas han sido supervisadas por un profesional. De hecho, del 61,3% de las personas que hacen dieta, no siguen ningún asesoramiento.

El peso, algo que preocupa especialmente a los españoles

Por otra parte, el estudio destaca el peso como un aspecto en relación con la apariencia física que parece preocupar especialmente a los españoles. Según los datos recogidos, el 42,3% de los encuestados presenta un Índice de Masa Corporal (IMC) normal; el 2,4% presenta bajo peso; el 36,3% sobrepeso, y un 19% algún tipo de obesidad. No obstante, a pesar de que casi la mitad presenta un peso normal y casi un tres pro ciento infrapeso, la mitad de las personas considera que está por encima de su peso ideal. Además, esta distorsión sobre el peso está especialmente entre las mujeres (64,85) y aparece en casi todos los grupos de edad.

A su vez, el porcentaje agregado de personas que presentan sobrepeso y obesidad es del 55%, lo que debería hacer saltar las alarmas, si se tiene en cuenta el volumen de enfermedades asociadas al sobrepeso, como son diabetes tipo II, la hipertensión, el hipercolesterolemia o las enfermedades vasculares y coronarias.

De manera más específica, el 28% de los encuestados que se encuentra dentro de su peso normal y el 1,2% que presenta bajo peso cree estar por encima del mismo. Esta percepción es preocupante, puesto que este tipo de distorsiones pueden estar relacionadas con la presión social existente hacia la delgadez y la juventud y el ensalzamiento de modelos insanas de belleza, y contribuir al desarrollo de posibles trastornos alimentarios. Conviven, por lo tanto, paralelamente problemas de sobrepeso y obesidad y de desajuste de la percepción sobre el peso.

Realizar ejercicio refuerza la inmunidad frente a virus respiratorios como la COVID-19

Realizar ejercicio refuerza la inmunidad frente a virus respiratorios como la COVID-19 Docor Comunicación

La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) a través de la Dra. Marta Supervía Pola, médico rehabilitadora y portavoz de la sociedad científica, ha puesto en valor la importancia del ejercicio físico como defensa natural del sistema inmune y ha destacado que “cada vez son más los trabajos científicos que indican que el ejercicio mejora la respuesta inmunitaria y, por tanto, ayuda a disminuir el riesgo de enfermar”.

En este contexto, en los actuales meses de invierno en los que proliferan los virus respiratorios, la especialista de la SERMEF ha explicado que “el ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo y linfático al contraerse los músculos, incrementando la circulación de células inmunitarias (como por ejemplo los  linfocitos T y NK). Por otra parte la contracción muscular estimula la producción de numerosas sustancias llamadas mioquinas. Algunas de estas moléculas refuerzan la acción  del sistema inmune del organismo. Existe evidencia de que el ejercicio físico puede mejorar significativamente la capacidad inmune del organismo frente a virus respiratorios como la gripe y el SARS-CoV-2, y sus variantes, causante de la COVID-19”.

En este sentido, anima a la población a realizar ejercicio físico aeróbico como nadar, correr o montar en bicicleta, así como ejercicio de fuerza y ha descrito que “el sistema inmunitario reacciona inmediatamente cuando se hace ejercicio y que con el tiempo esta respuesta inmunitaria desaparece, por lo que es necesario ser activo físicamente y realizar ejercicio de forma habitual”.

De esta forma, ha evidenciado que en un estudio del British Journal of Sports Medicine (2011) se observó que quienes hacían ejercicio cinco o más días a la semana reducían el número de infecciones respiratorias, como el resfriado común, en un 40 %.

Si bien la mayoría de los estudios se centran en que las personas sean activas físicamente y realicen ejercicio aeróbico —como caminar rápido, correr o montar en bicicleta—, cada vez existen más trabajos que apuntan a los beneficios que se pueden obtener de complementar lo anterior con entrenamientos de fuerza de intensidad moderada”, ha afirmado la especialista.

La experta ha continuado su exposición explicando que “sin embargo, se advierte de que los entrenamientos aeróbicos extremos y los entrenamientos de fuerza que impliquen daño muscular —como levantar mucho peso—, podrían no favorecer la función inmunitaria. Todo ello, dado que cualquiera de estas actividades más largas e intensas, mantenidas en el tiempo, puede causar un estrés en el organismo que podría conducir a una disminución de la función inmunitaria”.

TIPO DE EJERCICIO

“Sin embargo, existen unas recomendaciones generales para la población general por parte de la OMS que incluyen minimizar el sedentarismo a través de una actividad física ligera a lo largo del día, además de realizar ejercicio aeróbico cinco días a la semana, de 30 a 60 minutos cada día, con una intensidad moderada, junto con ejercicio moderado de fuerza dos o tres días a la semana”.

Por último, ha insistido en que “el ejercicio debe ser siempre adaptado a cada persona y esto incluye sus preferencias, ya que es clave la adhesión a largo plazo. Es por ello que el ejercicio aeróbico se puede realizar de diferentes maneras: caminar rápido, andar en bicicleta, correr, bailar…  Y lo mismo ocurre con el ejercicio de fuerza, que se puede realizar sin necesidad de usar material (con el peso del propio cuerpo), con cintas elásticas, mancuernas, máquinas… Para realizar ejercicio no es necesario disponer de material en casa ni acudir al gimnasio”.

“Aunque otros hábitos de estilo de vida, como comer saludablemente (evitar platos altamente procesados, alcohol, etcétera), no fumar, controlar el estrés, garantizar un buen descanso y otros, ayudan a reducir el riesgo de enfermar, el ejercicio es, desde luego, uno de los hábitos más poderosos que las personas puede adoptar para reforzar el sistema inmunitario”, ha concluido.

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