Exponerse al sol a 40ºC eleva el riesgo de golpe de calor: «El organismo funciona como si tuviera fiebre»

Exponerse al sol a 40ºC eleva el riesgo de golpe de calor: «El organismo funciona como si tuviera fiebre»

Exponerse al sol a 40ºC eleva el riesgo de golpe de calor: «El organismo funciona como si tuviera fiebre» 1359 903 Docor Comunicación

Exponerse al sol cuando los termómetros rozan o superan los 40 grados no es una simple incomodidad ni un mero contratiempo estival: aumenta drásticamente el riesgo de sufrir un golpe de calor y supone exigir al cuerpo humano un esfuerzo fisiológico similar al de funcionar con un estado febril. Así lo advierte con rotundidad el doctor Marco Antonio Moras, coordinador del Servicio de Urgencias del Hospital Vithas Vitoria, al recordar de forma didáctica que el organismo humano funciona habitualmente en un rango óptimo de unos 36 grados centígrados. A partir de los 37 grados, según explica el especialista, la medicina habla de febrícula y, en cuanto se sobrepasan los 38 grados, se entra formalmente en un cuadro de fiebre.

Aunque el volumen general de pacientes atendidos en el área de Urgencias se mantiene bastante estable a lo largo de todo el año, el especialista señala que la época veraniega “sí modifica de manera sustancial el perfil de las consultas médicas”. En estos meses de altas temperaturas, detalla el doctor, “son significativamente más frecuentes todas las patologías directamente relacionadas con el calor extremo, la exposición solar prolongada, las actividades intensas al aire libre y los cambios drásticos en los hábitos diarios propios del periodo de vacaciones”.

Principales urgencias médicas y prevención del golpe de calor

Entre los motivos de consulta más habituales y recurrentes durante esta época de calor, el Dr. Moras enumera patologías como “las deshidrataciones, las insolaciones, los peligrosos cuadros de golpe de calor, las picaduras de insectos, las intoxicaciones alimentarias, las gastroenteritis agudas, las diarreas y los vómitos”. Del mismo modo, el experto apunta a que se detecta “un incremento atípico de virus respiratorios de tipo catarral, favorecidos principalmente por la alta convivencia de personas en playas, piscinas, fiestas patronales, campamentos infantiles y otros espacios de ocio masivo”.

El coordinador de Urgencias del Hospital Vithas Vitoria sostiene firmemente que “las altas temperaturas veraniegas nos obligan obligatoriamente a adaptar la rutina diaria. Beber exactamente la misma cantidad de agua que durante el resto del año, practicar deporte intenso a pleno sol o permanecer expuesto a la radiación durante muchas horas seguidas puede suponer un riesgo muy severo para la salud”. “Puede gustarnos mucho la playa, la arena o tomar el sol, pero enfrentado a 43 grados el organismo va a sufrir inevitablemente”, subraya el especialista médico de Vithas Vitoria.

Los riesgos de no adaptar la rutina al calor extremo

En este contexto de alertas meteorológicas, el doctor Moras explica detalladamente que “el problema de salud aparece cuando la persona mantiene su nivel de actividad normal pese a registrarse unas temperaturas totalmente anómalas, lo que incrementa de forma crítica el riesgo de que el cuerpo no sea capaz de compensar esa grave sobrecarga térmica”.

Según describe el especialista, el organismo “necesita mantener una temperatura interna estable en todo momento para poder funcionar correctamente en sus procesos metabólicos”. “Cuando el calor exterior es extremadamente elevado, esa autorregulación térmica se vuelve infinitamente más difícil y pueden alterarse procesos biológicos básicos como el equilibrio de líquidos y electrolitos, lo que favorece directamente la deshidratación severa, el agotamiento físico y, en los casos más graves y de mayor riesgo vital, sufrir un golpe de calor”, advierte el médico.

El especialista subraya con especial énfasis que “el riesgo de padecer un golpe de calor o sufrir estas complicaciones es sensiblemente mayor en personas mayores, pacientes con patologías crónicas previas o en quienes realizan esfuerzos físicos importantes en las horas centrales del día”.

Por todo ello, el Dr. Moras insiste en que la temporada de verano exige aplicar “sentido común, como adaptar los horarios de salida, reducir drásticamente la exposición directa al sol y aumentar la hidratación continua antes de que aparezcan los primeros síntomas de alarma”. “Es absolutamente necesario solicitar atención médica urgente si la persona presenta mareo intenso, debilidad extrema, confusión mental, desorientación, pérdida de conciencia o signos evidentes de un golpe de calor como la ausencia o disminución notable de la orina”, concluye el Dr. Marco Antonio Moras.

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