La suplementación con vitamina D contribuye a mejorar la recuperación tras un ictus

La suplementación con vitamina D contribuye a mejorar la recuperación tras un ictus

La suplementación con vitamina D contribuye a mejorar la recuperación tras un ictus 1359 903 Docor Comunicación

La suplementación con vitamina D contribuye a mejorar la función —definida como la capacidad del paciente para realizar tareas motoras o neurológicas como moverse, caminar, hablar, coordinar movimientos o usar una mano— en personas que han sufrido un ictus, ayudando a reducir de forma significativa algunas de sus secuelas más limitantes.

Así lo apuntan los primeros resultados de un estudio desarrollado en el Hospital Universitario de Badajoz y presentado por el Dr. Juan Miguel Arribas Díaz, médico rehabilitador de dicho centro hospitalario, en el marco del 64º Congreso de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), celebrado recientemente en Barcelona.

Contexto de la investigación sobre vitamina D y neurorrehabilitación

El trabajo, que se encuentra actualmente en marcha, analiza en profundidad el papel de la vitamina D dentro del proceso de neurorrehabilitación tras un ictus. La investigación parte de la amplia evidencia clínica previa recogida en una revisión sistemática y metaanálisis publicado en Narra Journal. Esta primera revisión analizó un total de seis estudios clínicos realizados en países como Turquía, Irán, Indonesia y China, los cuales contaron con muestras de entre 42 y 123 pacientes y un período de seguimiento continuo de tres meses. En total, la publicación incluyó cuatro ensayos clínicos aleatorizados y dos estudios de cohortes orientados a evaluar el efecto de la suplementación con colecalciferol (vitamina D) en pacientes en fase de recuperación tras sufrir un accidente cerebrovascular.

Los resultados consolidados de esta revisión internacional mostraron una clara asociación positiva entre la suplementación con vitamina D y la mejora de diversos parámetros de recuperación neurológica, motora y funcional. En concreto, se observaron beneficios medibles en herramientas de evaluación clínica estandarizadas como la escala NIHSS (que evalúa la gravedad del déficit neurológico), la escala BRS (que valora los estadios de recuperación motora) y la escala mRS (que mide el grado global de discapacidad y dependencia tras el ictus).

Sin embargo, los datos mostraron que no se encontraron mejoras estadísticamente significativas en la capacidad de marcha medida específicamente mediante la escala FAC. Este hallazgo refuerza la premisa clínica de que la recuperación tras un ictus no responde a un único factor aislable, sino que depende de múltiples variables biológicas y requiere un abordaje terapéutico integral, multidisciplinar y continuado en el tiempo.

La investigación del Hospital Universitario de Badajoz

A partir de esta sólida base científica internacional, el Dr. Juan Miguel Arribas Díaz, médico rehabilitador del Hospital Universitario de Badajoz, ha trasladado esta evidencia a la práctica clínica real con sus propios pacientes. El objetivo principal de su trabajo es comprobar si los resultados positivos descritos previamente en la literatura científica internacional se reproducen también de manera consistente en pacientes hospitalarios españoles sometidos a un programa de neurorrehabilitación.

Según los primeros datos recogidos en la muestra del hospital pacense, el especialista ha explicado que “la suplementación con vitamina D se asocia a una evolución favorable en determinados aspectos de la recuperación funcional y neurológica de los pacientes con ictus”. “Estos resultados iniciales están en línea con el metaanálisis, si bien es necesario ampliar la muestra y el tiempo de seguimiento para confirmar el alcance real y la consolidación de estos beneficios a largo plazo”, ha añadido el especialista.

“El objetivo de esta línea de trabajo no es plantear la vitamina D como un tratamiento sustitutivo o milagroso, sino como una herramienta complementaria de alto valor dentro de una estrategia integral de neurorrehabilitación”, señala el Dr. Arribas. Asimismo, el médico enfatiza que “la rehabilitación intensiva, el ejercicio terapéutico estructurado, la estimulación neuromuscular, el control estricto de comorbilidades y el abordaje interdisciplinar siguen siendo la base insustituible del tratamiento tras un ictus”.

En este sentido, el especialista destaca que “el gran interés de esta línea de investigación radica en que la vitamina D, tradicionalmente vinculada de forma exclusiva a la salud ósea y al metabolismo del calcio, también se ha relacionado directamente con procesos biológicos implicados en la recuperación neurológica, como la modulación de la inflamación, la disminución del estrés oxidativo, la mejora de la función muscular y el estímulo de la neuroplasticidad”.

“Por ello, optimizar sus niveles en pacientes seleccionados podría convertirse en una herramienta adicional y accesible para favorecer la recuperación tras el ictus”, afirma el especialista de la SERMEF. No obstante, el Dr. Arribas concluye recordando que “la suplementación con vitamina D debe realizarse siempre bajo estricto criterio médico y dentro de un plan individualizado, ya que no todos los pacientes presentan las mismas necesidades metabólicas ni parten de los mismos niveles plasmáticos iniciales”.

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