Las redes sociales son un “elemento cronodisruptor” que altera la calidad del sueño

Las redes sociales son un “elemento cronodisruptor” que altera la calidad del sueño

Las redes sociales son un “elemento cronodisruptor” que altera la calidad del sueño Docor Comunicación

El 30 de junio se celebra el Día Internacional de las Redes Sociales, una efeméride que pone en valor la importancia de unas aplicaciones que apenas llevan dos décadas en nuestras vidas, pero cuya presencia ha acaparado cada vez más espacio y tiempo en nuestro día a día, hasta el punto de convertirse en parte central de nuestra cotidianeidad. No en vano, el uso promedio diario de las redes sociales por parte de los usuarios de Internet a nivel mundial no ha dejado de crecer en los últimos años. En 2012 eran 90 minutos. En 2022, 151.

Este incremento en el tiempo de uso de las redes sociales, como no podía ser de otra forma, ha tenido un impacto directo sobre el tiempo de descanso. “Varios estudios demuestran que el 36 % de los adolescentes afirman despertarse al menos una vez durante la noche para revisar su móvil, y el 40% dice que usa un dispositivo móvil dentro de los cinco minutos antes de acostarse”, explica la doctora María José Martínez Madrid, coordinadora del Grupo de Trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño (SES), que señala que las redes sociales son a todas luces un “elemento cronodisruptor” tanto por la activación mental y emocional que generan, como por el hecho de que su uso se realice a través de pantallas digitales (generalmente la del smartphone) que emiten luz azul, una luz que actúa directamente sobre el sistema circadiano, generando una señal de alerta y un estado de activación.

La luz azul inhibe la secreción de melatonina, la hormona que aparece en el periodo de oscuridad y es responsable de que nuestro sueño sea profundo y reparador. Si desaparece esta hormona debido a una exposición inadecuada a la luz azul de las pantallas, puede costarnos conciliar el sueño y, si lo conseguimos, este sueño será mucho más superficial y fragmentado, con muchos despertares”, argumenta la experta, que apunta que este sueño de peor calidad debido al sobreuso de las pantallas constituye un factor de riesgo “significativo” para el desarrollo de problemas de salud física y mental, especialmente entre la población adolescente y joven, que sería la más afectada: “En primer lugar, porque realizan un mayor uso de este tipo de tecnología y plataformas de comunicación. Y, además, porque en la adolescencia se da un aumento de la probabilidad de sufrir retraso de fase, un trastorno que conduce a que los chicos y las chicas se acuesten más tarde de lo que deberían; de forma que, si al día siguiente tienen que madrugar, esto se traduce en una reducción de las horas de sueño”.

Como señala la portavoz de la SES, un déficit de sueño, incluso de una sola noche, puede afectar a nuestro estado de ánimo, y disminuir, entre otras, nuestras capacidades de concentración o de reacción. “Este déficit, mantenido en el tiempo, puede tener consecuencias muy variadas: desde la disminución de la capacidad cognitiva, hasta el desarrollo de estrés, ansiedad o depresión, pasando por un menor rendimiento académico y profesional, un aumento de la tasa de absentismo escolar y laboral, o el desarrollo de problemas metabólicos, diabetes, hipertensión, etc.”, enumera.

Para que las redes sociales no nos quiten el sueño, María José Martínez Madrid recomienda evitar el uso de dispositivos eléctricos “desde dos horas antes de ir a dormir y, por supuesto, dejar el móvil, tableta u ordenador apagado y fuera de la habitación”. En el caso de que esa desconexión dos horas antes no sea posible, la experta señala como “esencial” el uso de filtros de luz azul que bajen la intensidad de luz en la pantalla y cambien el color de la misma a un tono más anaranjado o amarillento.

Al mismo respecto, la coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la SES añade la importancia de desactivar las notificaciones, sobre todo por la noche, y de marcarse un tiempo máximo de consumo de redes sociales. “De la misma forma, sería interesante marcarse un tiempo mínimo de realización de otras actividades alejados de los dispositivos electrónicos, como ejercicio al aire libre, quedar con amigos, salir a dar un paseo, visitar a familiares”, concluye.

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