Logopedas denuncian carencias en el SS para rehabilitar comunicación, habla y deglución tras un ictus

Logopedas denuncian carencias en el SS para rehabilitar comunicación, habla y deglución tras un ictus

Logopedas denuncian carencias en el SS para rehabilitar comunicación, habla y deglución tras un ictus 1019 677 Docor Comunicación

Los logopedas de España denuncian “carencias en el sistema sanitario para rehabilitar las alteraciones de la comunicación, el habla, el lenguaje y la deglución tras un ictus”. “Pese a los avances en la atención urgente”, el Consejo General de Colegios de Logopedas reclama “garantizar su presencia en las Unidades de Ictus y los equipos de rehabilitación y neurorrehabilitación, así como la continuidad de los tratamientos para mejorar la seguridad, la comunicación y la autonomía de los pacientes”.

Estas consideraciones han sido trasladadas por Ana Bistuer, portavoz del Consejo General de Colegios de Logopedas, con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora el 29 de octubre. La especialista ha señalado que «la rehabilitación de la comunicación y de la deglución sigue siendo desigual según la comunidad autónoma y el hospital, pese a los avances del Código Ictus”. Asimismo, ha defendido que la Logopedia “debe integrarse de manera efectiva y coordinada en la atención sanitaria”.

Bistuer ha explicado que el ictus “puede dañar las redes cerebrales responsables del lenguaje, el habla, la voz y la deglución. Entre sus consecuencias destaca la afasia, que afecta aproximadamente a un tercio de los pacientes y puede dificultar hablar, comprender, leer, escribir e incluso calcular”.

La portavoz ha insistido en que «la afasia no es, por sí misma, un problema de inteligencia». Ha precisado que “algunas personas hablan con esfuerzo y frases entrecortadas, mientras otras utilizan palabras equivocadas o tienen dificultades para comprender, aunque pueden conservar sus conocimientos, preferencias y capacidad de decisión”.

También ha diferenciado la disartria, “que altera la ejecución motora del habla y puede afectar a la articulación, la voz y el ritmo, de la apraxia del habla, que dificulta planificar los movimientos necesarios para pronunciar, aunque los músculos funcionen”. Según ha explicado, ambas “pueden coexistir y requieren tratamientos individualizados, desde ejercicios de respiración y articulación hasta prácticas estructuradas con apoyos visuales y rítmicos”.

Bistuer ha señalado igualmente “alteraciones cognitivo-comunicativas, como perder el hilo de una conversación o no comprender ironías, además de parálisis facial y dificultades de atención o memoria”. “Cuando el habla resulta ineficiente”, ha indicado que “pueden emplearse sistemas alternativos de comunicación, como gestos, escritura, tableros o aplicaciones, seleccionados y entrenados bajo supervisión logopédica”.

La dificultad para tragar puede provocar complicaciones graves

La especialista ha advertido de que la disfagia, o dificultad para tragar, “requiere atención especialmente precoz”. Según ha precisado “afecta entre el 37 % -78 % de las personas en fase aguda, dependiendo del método de evaluación, y puede provocar atragantamientos, desnutrición, deshidratación y complicaciones respiratorias”.

Bistuer ha subrayado que «la ausencia de tos no garantiza que la deglución sea segura, puesto que algunas personas aspiran alimentos, líquidos o saliva sin presentar síntomas evidentes. Por ello, ha reclamado “realizar el cribado antes de la primera ingesta oral y garantizar una evaluación especializada cuando exista riesgo”.

Ha explicado, en este contexto, que “la intervención contempla la modificación de texturas, líquidos, posturas e higiene bucal. El uso de espesantes o la retirada de una vía alternativa de alimentación deben decidirse según la evaluación y la evolución”.

La recuperación puede continuar después de seis meses

Bistuer ha destacado “la importancia de intervenir tempranamente cuando el estado clínico lo permita”, pero ha insistido en que «la capacidad de mejorar no desaparece después de ese periodo». Ha explicado que “pueden producirse avances incluso en la fase crónica y que la recuperación depende de la gravedad, localizacion y extensión de la lesión, las secuelas, el estado premórbido, la oportunidad de rehabilitación, la continuidad terapéutica y el apoyo del entorno”.

“Aunque una mayor cantidad de terapia puede beneficiar a determinadas personas con afasia, ha defendido que «no debe establecerse un alta únicamente por el tiempo transcurrido, sino en función de la evolución, los objetivos y las necesidades de apoyo».

La comunicación y la autonomía también afectan a las familias

La portavoz del  Consejo General de Colegios de Logopedas ha recordado que “perder capacidad comunicativa puede impedir pedir ayuda, expresar necesidades o participar en decisiones, provocando frustración y aislamiento.”

Ha recomendado a los familiares y al entorno del paciente “hablar claramente, permitir tiempo para responder, utilizar apoyos y evitar infantilizar el lenguaje dirigido al paciente”. También ha reclamado formación para cuidadores, accesibilidad comunicativa y apoyo de asociaciones y grupos de conversación.

Finalmente, desde el General de Colegios de Logopedas se solicitan “recursos profesionales adecuados y protocolos de evaluación, derivación y seguimiento entre hospitales, atención primaria, domicilios y centros sociosanitarios”.

Bistuer ha recordado que “ante dificultades repentinas para hablar o comprender, desviación de la boca o pérdida de fuerza repentina debe llamarse al 112”, y ha recomendado “acudir a un logopeda colegiado ante la presencia de secuelas de comunicación, lenguaje, habla, voz  o deglución”.

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