Mercedes Eguiluz fija los 35 años como la edad clave para iniciar la medicina antienvejecimiento y preservar la autonomía en la madurez

Mercedes Eguiluz fija los 35 años como la edad clave para iniciar la medicina antienvejecimiento y preservar la autonomía en la madurez

Mercedes Eguiluz fija los 35 años como la edad clave para iniciar la medicina antienvejecimiento y preservar la autonomía en la madurez 1359 903 Docor Comunicación

¿Qué significa realmente envejecer bien? ¿Es posible alcanzar edades avanzadas manteniendo la autonomía, la salud y un óptimo estado funcional? Para dar respuesta a estas interrogantes, la especialista Mercedes Eguiluz ha analizado el papel transformador de la medicina antienvejecimiento, una disciplina científica en auge que a menudo es malinterpretada por la opinión pública.

Eguiluz, vinculada a las entidades médicas pioneras del sector en España —como la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL) y la Sociedad Española de Salud de Precisión (SEDEP)—, insiste en que la salud en la madurez se apoya en un respaldo científico riguroso. En su análisis, la experta enfatiza la importancia de desmarcar esta disciplina de la geriatría o de los tratamientos estéticos superficiales, señalando que el momento idóneo para empezar a aplicar protocolos preventivos se sitúa alrededor de los 35 años.

Prevenir a tiempo: El diagnóstico personalizado desde los 35 años

Existe una confusión habitual entre la atención médica en la tercera edad y la preservación de la salud biológica en etapas previas. Mientras que la geriatría trata las enfermedades cuando ya se han manifestado en el paciente sénior, la medicina antienvejecimiento busca intervenir décadas antes de que aparezcan las primeras disfunciones severas.

«Mucha gente confundía la medicina antienvejecimiento con la geriatría, y no es así. Decimos que la medicina antienvejecimiento se puede empezar a aplicar a partir de los 35 años», explica Mercedes Eguiluz. La experta subraya que a los 35 años una analítica revelará parámetros completamente distintos a los de los 50, respondiendo a la premisa de que la salud debe ser estrictamente personalizada para cada individuo.

Asimismo, Eguiluz despeja cualquier narrativa sensacionalista sobre el alargamiento indefinido de la vida: «No se trata de vivir 150 años como están diciendo, o de que vamos a ser inmortales. Hay que tener los pies en la tierra: el objetivo es intentar vivir el mayor tiempo posible, pero con la mayor calidad de vida posible».

Frente al simplismo de las redes sociales: Medicina 4P y rigor analítico

Uno de los puntos más críticos señalados por Mercedes Eguiluz es la proliferación de contenidos simplistas divulgados por personas no cualificadas en plataformas digitales. La especialista advierte de que la ingesta indiscriminada de superalimentos como la cúrcuma, el jengibre o los arándanos no constituye un tratamiento antienvejecimiento y puede resultar perjudicial para personas con patologías previas.

«A veces se lanzan mensajes muy simplistas para que la gente los entienda, pero que al final no son veraces. Los productos naturales no son inocuos para toda la población», afirma Eguiluz. Frente a estas recetas genéricas, avaladas por el marco de trabajo de sociedades de precisión médica como la SEDEP o la SEMAL, la medicina antienvejecimiento rigurosa se fundamenta en analíticas bioquímicas exhaustivas —que evalúan ácidos grasos, la membrana de los eritrocitos y la disbiosis intestinal— bajo el paradigma de la Medicina 4P:

  1. Predictiva: Identifica predisposiciones y desequilibrios celulares mediante marcadores analíticos avanzados.

  2. Preventiva: Actúa con antelación para frenar el deterioro fisiológico.

  3. Personalizada: Diseña intervenciones específicas para el perfil metabólico único de cada paciente.

  4. Proactiva: Exige el compromiso activo y directo del paciente en la gestión de su propia salud.

Avances biológicos: Senescencia celular y aplicaciones clínicas de la melatonina

En el terreno de la investigación avanzada, Eguiluz destaca los estudios sobre la senescencia celular y los fármacos senolíticos como las vías más prometedoras para comprender el envejecimiento biológico. Aunque reconoce los progresos en técnicas de edición genética como la herramienta CAR-T o el corte de ADN, aclara que la reversión del envejecimiento mediante manipulación genética aún no es una realidad aplicable en la práctica clínica diaria en humanos.

Donde sí existen avances plenamente consolidados es en la aplicación terapéutica de moléculas como la melatonina. Eguiluz cuestiona la idea limitada de asociarla únicamente con la regulación del sueño, recordando que la melatonina es el antioxidante endógeno más potente del cuerpo y que, a partir de los 35 años, el organismo reduce drásticamente su síntesis natural.

«La tiene usos muy interesantes, por ejemplo en enfermedades neurodegenerativas, porque es el principal antioxidante que tenemos», detalla la experta. Junto con el ubiquinol, la melatonina posee la capacidad única de penetrar en el interior de las mitocondrias (las centrales energéticas de las células), favoreciendo la regeneración celular y la síntesis de colágeno y elastina. Eguiluz destaca además que actualmente se inicia la fase 3 de un estudio clínico para evaluar el uso de la melatonina en cuadros de sepsis grave, tras haber mostrado en pacientes de UCI una aceleración en la recuperación y un incremento del 40 % en la supervivencia.

Estilo de vida: Sarcopenia, nutrición y salud emocional

En cuanto a los hábitos cotidianos, Mercedes Eguiluz hace un llamamiento a cuidar la masa muscular para prevenir la sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular), una condición grave y muy frecuente en la vejez que debe combatirse mediante el ejercicio continuado desde la juventud.

Por otro lado, la especialista rechaza las dietas extremadamente restrictivas por estar abocadas al fracaso y aboga por hábitos equilibrados que incluyan el bienestar emocional y el contacto social como elementos biológicos clave. Resumiendo esta filosofía de vida, Eguiluz evoca una máxima que guía su práctica profesional: «El placer de los sentidos es también el placer inmunológico». El disfrute consciente y las relaciones interpersonales son, en definitiva, piezas indispensables e insustituibles para envejecer con plenitud.

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