El estrés de la vuelta al trabajo favorece el bruxismo y aumenta la tensión mandibular

El estrés de la vuelta al trabajo favorece el bruxismo y aumenta la tensión mandibular

El estrés de la vuelta al trabajo favorece el bruxismo y aumenta la tensión mandibular 1359 903 Docor Comunicación

Tras las vacaciones, la vuelta al trabajo implica más exigencias, alerta elevada, cambios de horarios y mayor carga mental tras las vacaciones. Esto aumenta el estrés, la ansiedad o la tensión emocional y favorece el bruxismo diurno y la actividad muscular mandibular. El bruxismo es un hábito de origen multifactorial y el estrés no es su única causa, pero sí uno de los factores que con mayor frecuencia contribuye a que aparezca o empeore.

El apretamiento muscular mantenido puede sobrecargar la articulación temporomandibular y favorecer o agravar sus trastornos. Además, más horas ante el ordenador, posturas fijas y menos tiempo para actividad física y descanso pueden incrementar la tensión de la cara, el cuello y los hombros.

Esta información ha sido aportada por la Dra. Teresa Jorge, médica rehabilitadora de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ante la vuelta al trabajo y la recuperación de las rutinas. “El bruxismo de vigilia puede afectar aproximadamente al 20-30 % de los adultos, mientas que el bruxismo del sueño es más frecuente en la infancia: afecta al 15-40 % de los niños y al 8-13 % de los adultos”, detalla.

En este contexto, la especialista en Medicina Física y Rehabilitación señala que “los trastornos temporomandibulares son una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético orofacial” y afirma que “hasta un 30 % de la población presenta signos o síntomas alguna vez, aunque solo una parte necesita tratamiento, siendo más frecuentes de los 20 a los 50 años y en mujeres”.

“Muchas personas desconocen que aprietan los dientes, especialmente durante el sueño. Las señales de alerta incluyen mandíbula cansada al despertar, dolor muscular facial, cefalea matutina y dientes sensibles o desgastados. Los trastornos temporomandibulares pueden causar dolor delante del oído o en la mandíbula, dificultad o molestias al masticar, limitación para abrir la boca, chasquidos o ruidos articulares, bloqueo mandibular y dolor irradiado hacia la sien, el cuello o los hombros. Un chasquido aislado, sin dolor ni limitación funcional, suele carecer de relevancia clínica y no siempre requiere tratamiento”, describe la especialista de la SERMEF.

CUANDO ACUDIR A CONSULTA

La Dra. Jorge recomienda consultar “si el dolor persiste varias semanas, limita comer, hablar o bostezar, o aparecen bloqueos o dificultad importante para abrir la boca”. También aconseja “valoración ante cefaleas frecuentes con dolor mandibular o molestias cervicales persistentes, por la estrecha relación funcional entre ambas musculaturas”. “Una valoración precoz permite identificar el origen, descartar otras causas de dolor orofacial, iniciar un tratamiento individualizado, reducir el riesgo de cronificación y evitar complicaciones como desgaste o fractura dental, dolor crónico, bloqueo mandibular, desarrollo excesivo de los maseteros o lesiones linguales por mordisqueo”, asevera.

EL PAPEL DE LA REHABILILTACIÓN Y DEL ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR ANTE EL BRUXISMO

La Dra. Jorge destaca que estos trastornos son un ejemplo de patología musculoesquelética en la que el abordaje multidisciplinar ofrece los mejores resultados. “Desde Medicina Física y Rehabilitación evaluamos globalmente el funcionamiento del sistema masticatorio: articulación temporomandibular, musculatura masticatoria y cervical, postura, limitaciones funcionales y factores que perpetúan el dolor”.

“El tratamiento debe coordinarse, cuando sea necesario, con odontólogos, cirujanos maxilofaciales, fisioterapeutas o psicólogos. El plan individualizado puede incluir higiene postural y articular, terapias físicas, tratamiento farmacológico y técnicas intervencionistas para controlar el dolor y mejorar la dinámica y la función articular”, explica.

CONSEJOS DURANTE LA JORNADA LABORAL

Durante la jornada laboral, la especialista de la SERMEF aconseja “hacer pausas breves, revisar la postura ante el ordenador o en cualquier posición fija prolongada, evitar mantener los dientes en contacto cuando no se come y tomar conciencia del apretamiento”. “Normalmente, los dientes deben permanecer separados, los labios cerrados y la lengua apoyada suavemente en el paladar. También ayudan el control del estrés, la actividad física y el descanso adecuado, además de evitar morder bolígrafos, mascar chicle prolongadamente, apoyar la mandíbula sobre la mano y, en lo posible, alcohol, cafeína y tabaco, especialmente antes de acostarse, para favorecer el descanso nocturno”, desgrana la médica rehabilitadora.

¿QUÉ HACE EL MÉDICO REHABILITADOR EN CONCRETO?

“Cuando el bruxismo ya causa molestias y dolor, no basta con proteger los dientes: deben identificarse y tratarse integralmente los factores que lo favorecen. El médico rehabilitador puede valorar la musculatura mandibular, el cuello, la postura y los problemas articulares que mantienen el dolor, y diseñar un plan con modificación de hábitos, ejercicios específicos, terapia física mandibular y cervical y técnicas especializadas”, afirma.

Por último, la especialista de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) hace hincapié en que, “ante dolor intenso o persistente o limitación de la apertura bucal, el médico rehabilitador puede realizar infiltraciones de toxina botulínica tipo A para relajar los músculos masticatorios, reducir la fuerza de las contracciones, mejorar el dolor y disminuir el desgaste o la fractura dental, o infiltraciones intraarticulares de ácido hialurónico en pacientes seleccionados para mejorar la movilidad y reducir el dolor”.

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