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Cerca de 1.000 médicos rehabilitadores se dan cita en Madrid

Cerca de 1.000 médicos rehabilitadores se dan cita en Madrid 1359 903 Docor Comunicación

Madrid acogerá del 15 al 17 de mayo, el 62º congreso de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), que reunirá en el Hotel Riu Plaza España a cerca de un millar de médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación. En torno a 900 lo harán de forma presencial y unos 100 seguirán la cita de forma online. Será uno de los congresos médicos más importantes y numerosos que la capital de España acogerá este año.

Los médicos rehabilitadores centran su actividad en la recuperación funcional. Sus objetivos son disminuir las secuelas y la discapacidad mediante un abordaje específico y desde el conocimiento médico, con el fin de que el paciente recupere cuanto antes y de la forma más satisfactoria la vida previa a su problema de salud.

El congreso estará presidido por la presidenta de la SERMEF, médica rehabilitadora del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, la Dra. Carolina De Miguel; y la presidenta del Comité Científico de la SERMEF, la Dra. Sara Laxe, coordinadora de Investigación e Innovación del Instituto Clínic de Especialidades Médicas y Quirúrgicas (ICEMEQ) del Hospital Clínic de Barcelona.

Ambas especialistas han destacado que “en España hay 4,3 millones de personas con discapacidad en España. De estas personas, el 55,7% de las personas con discapacidad presenta dificultades importantes de movilidad, el 46,5% tiene problemas relacionados con la vida doméstica y el 31,6% con el cuidado personal”. “De esta forma, en la cita se pondrá de relieve el valor científico de la especialidad médica y se hará una puesta en común de las últimas novedades del campo de la Medicina Física y Rehabilitación”, han aseverado.

En el congreso se expondrán las últimas novedades en neurorrehabilitación (ictus, daño cerebral, lesiones medulares, etc.), rehabilitación infantil, rehabilitación oncológica, rehabilitación musculoesquelética (dolor, patología degenerativa, artrosis osteoporosis, etc.), así como otros procesos que aborda la rehabilitación médica (linfedema, rehabilitación del suelo pélvico, etc.).

Se pondrá también el foco en la importancia de la Medicina Física y Rehabilitación en el abordaje de la discapacidad de las secuelas de patologías graves provocadas, entre otras causas, por la obesidad como problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial, artrosis y problemas de movilidad por lesiones articulares y deformidades óseas, entre otras cuestiones.

En la cita científica se destacarán también las innovaciones tecnológicas en el diagnóstico y tratamiento de diversas patologías que requieren de Medicina Física y Rehabilitación y contará con la presencia de especialistas internacionales de primer nivel entre los ponentes. En este contexto, se analizará la irrupción de la inteligencia artificial en la especialidad médica.

También formará parte del programa la investigación, formación, así como las innovaciones en las distintas estrategias de gestión, organización asistencial y participación de los pacientes en el cuidado y prevención de su salud.

El suicidio materno es una de las principales causas de mortalidad materna en el primer año postparto

El suicidio materno es una de las principales causas de mortalidad materna en el primer año postparto

El suicidio materno es una de las principales causas de mortalidad materna en el primer año postparto 1800 1200 Docor Comunicación

La transición a la maternidad es posiblemente uno de los momentos más transformadores en la vida de una mujer. Esta transición es particularmente difícil y compleja; y se debe tener muy en presente la borrasca emocional que también se produce en esta etapa. Incluso en ausencia de enfermedad mental, implica grandes desafíos biológicos, psicológicos y sociales. Para una mujer que padece un trastorno mental grave esta transición es particularmente difícil y compleja.

Ya nadie pone en duda que el periodo perinatal se asocia a un mayor riesgo de sufrir trastornos mentales grave. Esto incluye tanto reagudizaciones de enfermedades preexistentes como la aparición de nuevos trastornos. A pesar de la importancia de estos trastornos, siendo el suicidio una de las principales causas de muerte materna, se dispone de pocos estudios que orienten el tratamiento de las mujeres con trastornos mentales graves durante el embarazo y el periodo postparto.

La Dra. Gemma Parramon Puig, psiquiatra del Hospital Universitario Vall d’Hebron y experta en salud mental de la mujer, ha realizado estas afirmaciones durante el taller El puerperio: la vulnerabilidad en una etapa clave de la mujer que se ha realizado en el XXXII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría.

En este contexto, la experta ha destacado que “los trastornos mentales postparto incluyen la depresión postparto de diversa gravedad, que es relativamente común; los trastornos de ansiedad como el trastorno de ansiedad generalizada que suele incluir preocupaciones centradas en la salud del bebé; el trastorno por estrés postraumático, que puede ocurrir debido a una experiencia de parto traumática o puede reflejar síntomas preexistentes debidos a traumas previos al embarazo; y la presentación poco frecuente pero muy grave de psicosis postparto“.

“Otros trastornos mentales postparto que pueden empeorar o reaparecer después del parto son los trastornos de la conducta alimentaria y el trastorno obsesivo compulsivo. El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) postparto plantea un desafío diagnóstico particular ya que los pensamientos intrusivos sobre hacer daño al bebé generan mucho miedo y angustia a la mujer y generan preocupaciones sobre la seguridad del bebé. Es importante tener en cuenta que estos pensamientos no están asociados con un daño directo real y tienen un tratamiento bastante eficaz”, ha descrito.

Trastornos más frecuentes

La Dra. Gemma Parramon Puig ha puesto el foco en que durante el embarazo “los trastornos depresivos y de ansiedad son los más frecuentes con prevalencias entorno el 10% para los primeros y del 15% para los segundos. Además, tanto la depresión como la ansiedad prenatal, son dos de los mayores factores de riesgo para los trastornos mentales postparto. Tener un apoyo social inadecuado, antecedentes de acontecimientos vitales adversos y ser víctima de violencia machista, incrementan el riesgo de depresión postparto en todos los países del mundo”. “Sin embargo, en aquella población con bajos ingresos y acceso limitado a la Sanidad estos trastornos postparto adquieren más gravedad”, ha apostillado.

“Hay mucha evidencia de que la enfermedad psiquiátrica perinatal no tratada aumenta las consecuencias adversas tanto en la madre como en el bebé“, ha afirmado la experta quién, este contexto, ha hecho hincapié en que “el suicidio materno postparto es la principal causa de mortalidad materna en el primer año postparto. También se observan más complicaciones obstétricas como mayor riesgo de bajo peso al nacer, prematuridad, trastornos del vínculo y desnutrición durante el primer año de vida y en casos muy raros pero muy dramáticos, infanticidio”.

Ha proseguido la experta: “la psicosis posparto (PPP) es probablemente uno de los trastornos mentales psiquiátricos más graves. Aparece de forma abrupta en el postparto inmediato y requiere de una atención hospitalaria psiquiátrica urgente. La mayoría de los episodios de psicosis postparto tienen su aparición dentro de las dos semanas posteriores al parto.  La prevalencia de la psicosis postparto clásicamente se ha estimado entorno al 1 por 1000 partos. Debido a su gravedad sintomática y a una evolución fluctuante e imprevisible existe un riesgo significativo para la madre y el bebé si no se trata (suicidio e infanticidio)”.

Para terminar, la psiquiatra ha lamentado que, “conociendo las graves consecuencias que puede tener un trastorno mental perinatal no tratado, tanto para las madres como para los bebés, las familias y la sociedad, es necesario planificar servicios integrales de atención a la salud mental perinatal“. “Estos deben contemplar la promoción de la salud mental, la prevención del trastorno y la detección de los síntomas y los recursos necesarios para la intervención especializada, escalonada y adaptada a cada caso y contexto”, ha concluido.

“Los malestares de la vida no son depresiones y no solo medicamos”

“Los malestares de la vida no son depresiones y no solo medicamos”

“Los malestares de la vida no son depresiones y no solo medicamos” 1440 810 Docor Comunicación

Los malestares de la vida no son depresiones y los psiquiatras hacemos varios tipos de intervenciones terapéuticas como las psicoterapias, programas de rehabilitación y procesos de integración en la sociedad y en la vida comunitaria. No solo medicamos. Es un desconocimiento generalizado que se tiene de nuestra especialidad médica.

En este contexto, es importante desterrar el estigma que han vertido ciertos grupos de la sociedad hacia nuestra práctica clínica en lo que respecta a administración de fármacos porque están validados científicamente, son necesarios dentro de un proceso de rehabilitación en Psiquiatría, y en este campo no existen conjeturas ni especulaciones.

Estas afirmaciones han sido realizadas por el Dr. Edorta Elizagarate, psiquiatra y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), durante la rueda de prensa de presentación del XXXII Curso Nacional de Actualización en Psiquiatría de Vitoria en la que se presentán las actualizaciones y líneas estratégicas en salud mental.

En la comparecencia pública también han estado presentes: el Dr. Guillermo Lahera, psiquiatra y profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá y jefe de sección en el Hospital Universitario Príncipe de Asturias; y la Dra. Arantza Madrazo psiquiatra adjunta de la Unidad de Hospitalización de Psiquiatría del Hospital Universitario Basurto (Bilbao).

guillermo lahera arantza madrazo y edorta elizagarate

Corrientes antipsiquiátricas

En primer lugar, el Dr. Elizagarate ha subrayado que la Psiquiatría “ajusta criterios diagnósticos y trastornos mentales y lo hacemos con entrevistas clínicas, observaciones detalladas, pruebas psicométricas y conocimiento y experiencia profesional. A partir de ahí, con el diagnóstico más preciso posible, se recurre a las posibilidades terapéuticas que se han mostrado más eficaces científicamente para cada uno de los diagnósticos”.

“Hoy en día existe una corriente que destaca que los psiquiatras priorizamos el tratamiento farmacológico. La medicación, que es una parte importante de nuestra atención y no la única, lejos de ser una rémora o un menoscabo en la atención de nuestros pacientes, ha contribuido, por ejemplo, de forma importante al descenso en todos los grupos de población de las tasas de suicidios relacionados con la depresión”.

Innovaciones terapéuticas

En esta línea, el especialista ha alabado el avance de la Psicofarmacología -una rama de la farmacología, que estudia la acción de los fármacos sobre las funciones cerebrales, y por ende sobre las cogniciones, percepciones, pensamientos y conductas motoras- porque  es “una herramienta básica de la medicina general, de las neurociencias como Psiquiatría y Neurología e incluso de la Psicología Clínica”.

“En este Curso de Psiquiatría conoceremos de primera mano diferentes opciones terapéuticas nuevas como las glutamatérgicas. El glutamato es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central y se están empleando medicamentos que trabajan esta área del cerebro para el tratamiento de la depresión y también para la esquizofrenia”, ha indicado.

Respuesta a las nuevas demandas

Por su parte, el Dr. Guillermo Lahera ha destacado que el lema del curso es El nuevo traje de la psiquiatría: nuevas respuestas a nuevas demandas y que “da pie a varias reflexiones”. “El boom de la salud mental tras la pandemia COVID-19 ha tenido importantes beneficios como la legitimización del sufrimiento psíquico, facilitando que muchos pacientes puedan pedir ayuda profesional; la reducción del estigma tradicionalmente asociado a la enfermedad mental a través de revelaciones de actores, escritores o presentadores de TV; y que la salud mental esté en la agenda política, propiciando una mayor concienciación de la importancia de la inversión en este campo”.

Sin embargo, ha destacado que “también ha dado lugar a la excesiva psiquiatrización de los malestares de la vida diaria, convirtiendo en depresión o ansiedad lo que constituye una parte insustituible de la vida humana”. “También ha dado lugar a un desacople entre una demanda desmesurada de atención sanitaria y los recursos públicos existentes, provocando el colapso de los centros de salud mental y las listas de espera; y una posible “politización” de la salud mental, con escasa transversalidad”.

“En esta situación, es necesario explicar que la especialidad de Psiquiatría trata de responder a la nueva realidad priorizando la atención a los pacientes más graves con trastornos mentales como la esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión mayor, TOC o autismo, y defendiendo la importancia de sus fundamentos científicos en el diagnóstico y tratamiento”, ha aclarado el Dr. Lahera.

En este contexto, ha hecho hincapié el especialista en que “los tratamientos en Psiquiatría son integrales, con intervenciones farmacológicas y psicoterapéuticas. Apostamos por la innovación terapéutica y la personalización de los tratamientos;  ponemos el foco no sólo en el diagnóstico y tratamiento, sino en la prevención, como por ejemplo en los aspectos relacionados con el embarazo, parto y puerperio y su relación con el desarrollo posterior de salud mental”.

“La psiquiatría cubre un abanico de intereses muy amplio, desde la biología del eje cerebro-intestino a los efectos psicológicos del urbanismo y la arquitectura. Porque nuestro objeto de estudio es enormemente complejo y es un error tratar de verlo sólo desde un prisma. Esta mirada transversal y compleja de la Psiquiatría se aplica hoy en día a los distintos trastornos, como por ejemplo la depresión resistente al tratamiento”.

Asegurarse de que sea una depresión resistente

En esta línea, el especialista ha puesto como ejemplo que “lo que hay que hacer es asegurarse de que realmente sea una depresión resistente al tratamiento. El diagnóstico debe ser el adecuado, nunca podemos tratar a ciegas”. “Hay que descartar, por ejemplo, que haya una anemia, un hipotiroidismo o algún otro trastorno hormonal que pueda justificar la sintomatología”. “Por eso, todo paciente en tratamiento por depresión y ansiedad debe tener hecha, al menos, una analítica de sangre y una valoración médica que descarten estos factores. Nos debemos preguntar también: ¿está tomando el paciente algún fármaco por otra patología que pueda causar depresión? ¿El paciente consume alguna sustancia tóxica que favorezca o perpetúe el cuadro?”, ha apostillado.

 Sobre la depresión resistente

 Por último, la Dra. Arantza Madrazo ha puesto el foco en una de las patologías más prevalentes: la depresión resistente. “Más de 300 millones de personas sufren depresión en el mundo y concretamente 175 padecen un trastorno depresivo mayor, que es cuando los síntomas interfieren con la vida diaria durante un largo período de tiempo. En España la prevalencia de esta depresión es de un 4%. Aunque hay tratamientos conocidos y eficaces para tratar la depresión, al menos el 30 % de los pacientes tienen una respuesta insuficiente y no consiguen la recuperación. Es lo que se denomina depresión resistente al tratamiento. En España se registran 44.000 nuevos casos de este subtipo de depresión. La incidencia media es de 0,93 casos/100 personas”, ha detallado.

La depresión se caracteriza por una tristeza profunda y una pérdida del interés; además de una amplia gama de síntomas emocionales, cognitivos, físicos y del comportamiento como irritabilidad, el llanto, el aislamiento social, la pérdida del interés y del placer de las actividades en la vida cotidiana.

En este contexto, ha explicado que la depresión “puede afectar a cualquiera”, aunque, según ha concretado, “es más frecuente en mujeres y quienes han vivido abusos, pérdidas graves u otros eventos estresantes tienen más probabilidades de sufrirla”. “Tiene un origen multicausal como pueden ser factores biológicos, psicológicos y sociales. El estrés crónico, por ejemplo, produce cambios en nuestro cerebro que pueden conducir a una depresión. Esto quedó patente durante la pandemia donde se produjo un aumento del 25% de los casos de depresión”, ha descrito.

De esta forma, la Dra. Madrazo ha hecho énfasis en que la depresión “puede tener causas biológicas que aún no conocemos bien y este puede ser el motivo por el que los antidepresivos no funcionen en todos los pacientes. La teoría aceptada hasta ahora era que se trataba de un nivel bajo de neurotransmisores en nuestro cerebro y todos los fármacos de los que disponíamos hasta ahora basaban su mecanismo de acción en dicha teoría”.

 “En los últimos años se han realizado avances en cuanto a la causa de la depresión y se están investigando fármacos que tienen otros mecanismos de acción. “Este es el caso de la esketamina que ha sido el primer fármaco aprobado para el tratamiento de la depresión resistente, lo que supone una esperanza para esta población. Hay en marcha ensayos clínicos con otros fármacos así como investigación en biomarcadores para conocer modelos predictivos en este tipo de pacientes no respondedores”, ha desgranado la Dra. Madrazo.

Para terminar, la experta ha afirmado que “investigar en neurociencias es complicado por la propia complejidad de la enfermedad mental, pero resulta absolutamente imprescindible”. En esta línea ha denunciado que “la inversión sanitaria que se ha dedicado a la salud mental es insuficiente; sin embargo, el gasto que origina supone un 4% del PIB. Reclamamos más inversión”.

Las ciudades son el mejor escenario para nuestras vidas

Las ciudades son el mejor escenario para nuestras vidas

Las ciudades son el mejor escenario para nuestras vidas 1800 1200 Docor Comunicación

Si las ciudades superan sus tres grandes desafíos, la congestión —con los problemas de tráfico y contaminación—, la seguridad y la salubridad, las ciudades son el mejor escenario para nuestras vidas. La urbe densa, compacta y compleja ofrece inmejorables oportunidades de desarrollo personal y profesional, porque el mercado de trabajo lo es también de los afectos. Para ello, sin embargo, debe evitar tanto el hacinamiento como la dispersión, porque ambos extremos son fuente de trastornos económicos, ecológicos y sanitarios”.

Estas afirmaciones han sido realizadas por Luis Fernández-Galiano, catedrático emérito de Proyectos de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid durante la conferencia La Ciudad Saludable. Esta conferencia, dirigida al público, ha abierto el XXXII Curso de Actualización de Psiquiatría de Vitoria.

Es la reunión decana de la Psiquiatría estatal y de referencia anual en la que se presentan las novedades en salud mental. Por segundo año consecutivo se celebra de forma conjunta con el III Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica.

En este foro, el reconocido arquitecto ha explicado que “frente a los que piensan que la ciudad es un riesgo sanitario, la humanidad vota con los pies y se hace urbana. Un gran diario español titulaba el mes pasado: la toxicidad de vivir en las ciudades, un riesgo para la salud mental, y añadía un destacado El entorno urbano presenta posibles desencadenantes de dolencias psiquiátricas”. “Este curso no puede eludir el debate, y como arquitecto solo puedo subrayar, citando al profesor de Harvard Edward Glaeser, que las ciudades nos hacen más ricos, más inteligentes, más ecológicos, más sanos y más felices“, añade.

En esta línea, el experto ha hecho hincapié en que “los arquitectos y los ingenieros han procurado imaginar y construir ciudades ideales —inspirados por la Jerusalén bíblica y bajo la sombra de la metrópolis babilónica—, y en este empeño por crear urbes saludables han tenido el apoyo de médicos y epidemiólogos que merecen el homenaje de los psiquiatras reunidos en Vitoria”.

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Los trastornos de la conducta alimentaria se dan «en chicas cada vez más jóvenes y en personas cada vez más mayores»

Los trastornos de la conducta alimentaria se dan «en chicas cada vez más jóvenes y en personas cada vez más mayores» 1359 903 Docor Comunicación

El XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría, que se ha celebrado en Salamanca, ha acogido la participación de uno de los mayores expertos españoles en trastornos de la conducta alimentaria, el profesor Francisco J. Vaz Leal, catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura (Hospital Universitario de Badajoz).

Las cifras que se manejan para la prevalencia total de los trastornos alimentarios en personas jóvenes oscilan entre el 5,5 y el 17,9% en mujeres y entre el 0,6 y el 2,4% en varones. En el caso de la anorexia nerviosa, las cifras estarían alrededor del 1,5% en mujeres y del 0,2% en varones. Para la bulimia nerviosa, las tasas de prevalencia serían del 1,9% y del 0,6%, respectivamente. Finalmente, para el trastorno de atracones, las cifras estarían alrededor del 2,8% para mujeres y el 1% en el caso de los hombres.

«Los datos de que disponemos sobre prevalencia son necesariamente aproximativos y, en la mayoría de los casos, se mueven por debajo de lo que en realidad existe, ya que una gran parte de las personas que padecen un trastorno alimentario lo ocultan y, en consecuencia, no acceden a los dispositivos asistenciales ni son detectados por los estudios epidemiológicos», explica el Prof. Vaz Leal. «Son cifras preocupantes, qué duda cabe, más aún cuando consideramos que en muchos casos se trata solamente de “la punta del iceberg”, y todavía más si tenemos en cuenta que los trastornos de la alimentación tienden a persistir a lo largo del tiempo y presentan una gran tendencia a la recurrencia y a asociarse con otros problemas psiquiátricos, como la ansiedad o la depresión».

Naturaleza de los trastornos de la conducta alimentaria 

Los trastornos alimentarios son enfermedades complejas en lo que se refiere a su etiología, derivando de esa complejidad, precisamente, las dificultades que conlleva su tratamiento. «Afectan preferentemente (aunque no exclusivamente) a personas jóvenes de sexo femenino, con un espectro de edad que cada vez se amplía más, en el sentido de que los vemos aparecer en chicas cada vez más jóvenes y personas cada vez más mayores», advierte el Prof. Vaz Leal.

Las causas de los trastornos alimentarios son múltiples, ya que surgen de la interacción de factores biológicos con factores de tipo psicológico o psicopatológico y factores de tipo social o cultural.

Dentro de las causas, la genética juega «un papel importante» en la génesis de los trastornos alimentarios en tanto que es «un elemento determinante de la predisposición, pudiendo llegar los factores genéticos a ser responsables del problema en un 60-80%. Se asocian a la vulnerabilidad genética, todavía a nivel biológico, otros factores que tienen que ver con la regulación del apetito, con la sensibilidad de determinadas áreas cerebrales relacionadas con la recompensa, otros elementos de tipo endocrinometabólico y un largo etcétera, del que cada vez vamos sabiendo más». En algunos casos, determinados acontecimientos traumáticos acaecidos durante la infancia se añaden para provocar cambios epigenéticos e incrementar la fragilidad del futuro paciente.

Los sujetos que padecen trastornos alimentarios, por otra parte, suelen presentar características psicológicas bastante específicas, «como por ejemplo, rasgos de tipo obsesivo-compulsivo o rasgos propios del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. También suelen ser muy perfeccionistas y exhiben a menudo rasgos evitativos de personalidad. A ello se añaden en muchos casos dificultades de relación, una gran sensibilidad ante las valoraciones ajenas, alteraciones de la imagen corporal y problemas de alexitimia (incapacidad o dificultad para reconocer y expresar las emociones propias)».

El entorno social y cultural juega, finalmente, un papel importante en el desencadenamiento de estos problemas. «Factores tales como las burlas relacionadas con la imagen corporal o la idealización social de la delgadez mueven a muchas personas hacia la dieta, que es en una gran parte de los casos la puerta de entrada en el trastorno alimentario», pone de manifiesto el catedrático de Psiquiatría.

La COVID-19, factor añadido

Según describe el experto, el confinamiento impuesto durante la pandemia de COVID-19 «provocó un agravamiento en la mayoría de los casos, ya que potenció tanto el aislamiento (en personas con problemas de relación interpersonal) como el incremento de los contactos con la familia (en casos de pacientes que tenían una mala relación familiar). También provocó problemas de acceso a los dispositivos asistenciales, con interrupción en muchos casos de los tratamientos en curso y problemas de seguimiento clínico (por ejemplo, en lo referente al estado de nutrición)».

A ello, el Prof. Vaz Leal añade las restricciones para el ejercicio, «algo que en las personas que padecen un trastorno alimentario juega un papel importante como elemento regulador de la ansiedad y el malestar asociado al hecho de comer».

El resultado, de acuerdo con lo que han reflejado diversos estudios, fue un incremento de las hospitalizaciones, una acentuación de los síntomas y un agravamiento de otros problemas asociados, como la depresión, la ansiedad o el insomnio.

Tratamientos

La efectividad de los tratamientos farmacológicos en los trastornos alimentarios «es limitada» y, aunque se utilizan con frecuencia diversos fármacos para el tratamiento de los problemas asociados (como la depresión o la ansiedad), tan solo tres fármacos tienen, a día de hoy, reconocida inequívocamente su utilidad: «la olanzapina en la anorexia nerviosa, la fluoxetina en la bulimia y la lisdexanfetamina en el trastorno de atracones».

Asimismo, el catedrático de Psiquiatría añade que «las psicoterapias (en su formato familiar, cognitivo-conductual, interpersonal o siguiendo otros formatos más o menos específicos) siguen siendo elementos centrales en el tratamiento y deberían usarse sistemáticamente en estos pacientes».

Lo mismo que en el caso de otros trastornos psiquiátricos, hay tratamientos que en estos momentos están en fase de ensayo o se están utilizando, aun sin que existan todavía pruebas concretas acerca de su eficacia. Entre éstos, el Prof. Vaz Leal enumera los fármacos que pueden actuar a nivel del sistema glutamatérgico, la ketamina o la esketamina, algunos psicodislépticos o la estimulación cerebral, pero mientras nos llegan evidencias acerca de su efectividad, tendremos que seguir recurriendo a los métodos de tratamiento más tradicionales», concluye.

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Psiquiatras advierten de que negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones e incremento del suicidio

Psiquiatras advierten de que negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones e incremento del suicidio 1359 903 Docor Comunicación

Los psiquiatras españoles han advertido en el marco del XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría que se celebra en Salamanca de que “negar los trastornos mentales graves de la personalidad solo lleva a abandonar a las personas afectadas a su suerte y dejar que sean maltratadas o abusadas por otros. Negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones y al incremento de suicidio”. El jefe de sección de Psiquiatría en el Hospital Clínico San Carlos y catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Carrasco, ha destacado en la mesa ‘La Psiquiatría ante los negacionistas de la enfermedad mental’ el riesgo de este tipo de prácticas.

La negación de la enfermedad mental como un fenómeno natural en el que se alteran las funciones del organismo, ya que se termina por hablar de problemas, en vez de trastornos. El mecanismo de negación es inmaduro y consiste en taparse los ojos ante lo que no se puede afrontar. El negacionismo de la enfermedad mental implica una deriva conspiratoria que sostiene que lo que hoy se identifica como enfermedad mental es solo una invención de la sociedad opresora que ahoga las divergencias. Simplifican el problema de manera populista y dicen que los médicos solo piensan en estas patologías como alteraciones cerebrales”, ha explicado Carrasco.

Respecto al perfil más habitual de los negacionistas, Carrasco ha señalado que, “suelen ser personas con identidad frágil, que niegan su propia fragilidad porque ellos mismos estigmatizan la debilidad y la enfermedad. Por ello, necesitan hacer responsable a una sociedad que lo inventa”. Además, ha añadido Carrasco, “también se suman algunos profesionales que prefieren hacer política y sociología con esta situación, más vistosas y narcisistas que la clínica al lado del paciente”.

Ante esta situación, Carrasco ha expuesto que “por el contrario, la Psiquiatría de los últimos años ha alcanzado el mayor grado de desarrollo en la investigación de la interacción entre el aspecto biológico, ambiental y social, por lo que estas posturas antipsiquiatrías adquieren hoy más que nunca un carácter anticientífico e involutivo”.

Trastornos de personalidad

De hecho, tal y como ha destacado Carrasco, “los trastornos de la personalidad se han convertido en una de las patologías más prevalentes de la Psiquiatría en los últimos años”. Estas afecciones psiquiátricas afectan a la forma en la que una persona piensa, siente y se comporta y se caracterizan por presentar patrones de pensamiento y comportamiento rígidos y persistentes que causan dificultades significativas en la vida cotidiana y en las relaciones interpersonales.

La inestabilidad emocional, la impasividad y la falta de una identidad consistente son la base de estos trastornos y dan lugar a conductas graves como los intentos de suicido, las adicciones, las autolesiones o las conductas agresivas. Estas situaciones se producen por la combinación de vulnerabilidades biológicas y deficiencias en el proceso de desarrollo psicológico”, ha explicado Carrasco.

Existen varios tipos de trastornos cada uno con sus características distintivas y síntomas propios. Entre los más comunes se encuentra el trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno esquizoide de la personalidad.

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Los psiquiatras jóvenes de España se fijan como prioridad impulsar la investigación en psiquiatría

Los psiquiatras jóvenes de España se fijan como prioridad impulsar la investigación en psiquiatría 1359 903 Docor Comunicación

El Comité Ejecutivo de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) ha creado la Sección de Psiquiatras Jóvenes, que tiene como objetivo dar un espacio propio, dinámico y novel para los psiquiatras jóvenes. En este contexto, se ha realizado una encuesta entre los jóvenes psiquiatras de la sociedad científica sobre las expectativas e intereses para la nueva sección. Entre sus resultados destaca que una gran mayoría está interesada en el campo de la investigación, ya sea en oportunidades de estancias para la formación o en la iniciación en esta área.

Los resultados de esta encuesta, así como la nueva sección, han sido presentados durante una mesa específica celebrada en el XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría. La presentación ha sido desarrollada por los coordinadores de la sección. Los Dres. Gonzalo Salazar de Pablo, psiquiatra e investigador de la UCM y del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres; y Justo Pinzón Espinosa, psiquiatra en el Centro de Salut Mental de Adultos de Amposta (Tarragona) e investigador predoctoral de la Universidad de Barcelona.

Según han destacado ambos psiquiatras, “desde esta nueva sección ambos coordinadores representaremos y velaremos por los intereses de los psiquiatras españoles de 35 años o menos, buscando servir de enlace entre este colectivo y el resto de la sociedad científica”.

Entre los principales objetivos, una vez escuchadas y atendidas las preferencias de los miembros de la sección, buscarán “crear espacios de intercambio de ideas y socialización durante eventos importantes en el campo de la psiquiatría española para entretejer colaboraciones en todo el Estado”.

“De esta forma, buscarán concretar colaboraciones formales y estrechar lazos con las secciones de jóvenes de otras sociedades de Psiquiatría en el ámbito europeo como el European College of Neuropsychopharmacology (ECNP), European Psychiatric Association o The Royal College of Psychiatrists, y en el ámbito internacional con instituciones como la American Psychiatric Association o la World Psychiatric Association (WPA)”, han indicado.

Encuesta

La primera de las acciones que han realizado es la elaboración de una encuesta para sondear los intereses, prioridades, necesidades y preferencias por parte de los psiquiatras jóvenes de la Sociedad Española de Psiquiatría. En este contexto, se han presentado los resultados de una encuesta.

Los resultados preliminares apuntan a que 7 de cada 10 tienen interés en participar activamente en la sección. Por otro lado, los resultados constatan a que el mayor de los intereses por parte de los encuestados es la docencia: el 74% de los encuestados le interesa mucho las formaciones independientes como sesiones con encuentros con el experto o actualizaciones.

Por otro lado, el 49% está interesado en hacer networking, es decir, entretejer relaciones y colaboraciones, tanto a distancia como en eventos o congresos ya establecidos. Siguiendo en esta última línea, una proporción similar está interesada en tener un espacio propio dentro del congreso Nacional de Psiquiatría u otros eventos del panorama académico español, con simposios, talleres y cursos, organizados por y para este colectivo de jóvenes.

Por último, también los datos de la encuesta ponen de manifiesto que una gran mayoría (86%) está interesada en investigación, ya sean oportunidades de estancias o de iniciación en la investigación.

En este contexto, los coordinadores avanzan que ”teniendo en cuenta los resultados de la encuesta, desde la nueva sección intentaremos organizar formaciones independientes para los miembros, establecer colaboraciones con secciones de psiquiatras jóvenes de otras asociaciones, facilitar espacios de networking y colaboración, así como darle un empujón a las ideas y oportunidades de investigación que a muchos les interesan”.

Jóvenes psiquiatras

Actualmente, en la SEPSM hay inscritos 545 socios menores de 35 años y aproximadamente 40 médicos residentes en Psiquiatría que se encuentran en trámites de hacerse socios. Según datos publicados previamente en el Libro Blanco de la Psiquiatría de la SEPSM, cada año acaban la formación una media de 210-2020 psiquiatras, pero en los próximos años, para optimizar el número de psiquiatras que requiere la población, deberíamos apuntar a incorporar entre 350 y 550 psiquiatras al año.

“Por tanto, una de las razones para la creación de esta nueva sección es hacer nuestra especialidad más atractiva para las nuevas generaciones, con una visión de continuidad entre la Sociedad de Residentes y la incorporación de lleno a la especialidad, con un espacio dedicado a las necesidades, deseos, oportunidades y preferencias de los psiquiatras más jóvenes dentro de la SEPSM”, concluyen.

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Profesionales de la salud mental denuncian que la Ley Trans haya eliminado la evaluación psiquiátrica

Profesionales de la salud mental denuncian que la Ley Trans haya eliminado la evaluación psiquiátrica 1359 903 Docor Comunicación

Los psiquiatras reunidos en el XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría han participado en el debate la psiquiatría y ley trans: retos y oportunidades en el que han denunciado que la Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI, aprobada el 28 de febrero de este año, “haya eliminado la evaluación psiquiátrica”.

En este contexto, el Dr. Ángel Luis Montejo González, psiquiatra del Hospital Universitario de Salamanca y presidente de la Asociación Española Sexualidad y Salud Mental, explica que la Ley se basa en que la transexualidad ya no se considera trastorno mental, sino que se equipara al término disforia de género, según la publicación de referencia para profesionales de la psiquiatría de todo el mundo el DSM-5 (acrónimo inglés del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales) está elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría.

En esta publicación, detalla el Dr. Montejo, “se expone textualmente que la disforia de género hace referencia al malestar que puede acompañar a la incongruencia entre el género experimentado o expresado por un sujeto y el género asignado al nacer. Aunque no todos los sujetos presentarán malestar como consecuencia de tal incongruencia, muchos presentan malestar intenso si no pueden acceder a las intervenciones físicas mediante hormonas y/o cirugía deseadas por el sujeto. El término actual (disforia de género) es más respetuoso que el anterior término del DSM-IV, (trastorno de identidad de género), y se centra en la disforia como problema clínico (eliminando la palabra “trastorno” que puede ser muy estigmatizante), y no en la identidad per se”.

“Es decir, el manual de referencia de la Psiquiatría eliminó correctamente la asociación de transexualidad al Trastorno de identidad de género. Se dejó de tratar a las personas transexuales como personas con un trastorno mental. A diferencia de lo que la mayoría de la población cree, nosotros los profesionales de la salud mental, psiquiatras y psicólogos, aplaudimos que no sean considerados enfermos mentales porque no lo son”, enfatizado.

Malinterpretación del papel de los psiquiatras

En este contexto, el especialista prosigue que la denominada Ley Trans en España “ha malinterpretrado nuestro papel, y por consiguiente la gran mayoría de la ciudadanía. Se ha considerado y mostrado al colectivo de la Psiquiatría y la Psicología como personas nocivas o jueces en el proceso de cambio de género de una persona y no es así. Ahí está el error.

En el pasado erróneamente desde la Psiquiatría se ha considerado a estas personas con enfermedad mental y nos eliminan porque somos mala gente y ponemos trabas al proceso cuando nuestro papel siempre ha sido ayudarles, asesorarles y nunca ser jueces. No somos enemigos”.

El Dr. Montejo lamenta que la nueva Ley Trans en España “se ciñe escrupulosamente al manual DSM-5 que elimina la condición de trastorno mental a la transexualidad y por eso nos dejan a los psiquiatras fuera de este proceso, cuando en realidad nuestro papel no es hacer ningún informe ni concluir que una personas está en su sano juicio, sino ayudarles y asesorarles. Somos los profesionales de la mente y ayudamos a integrar ese sentimiento de género con sus vidas de forma correcta”.

Básicamente realizamos un diagnóstico diferencial para ayudarles a confirmar que sea una disforia de género verdadera y verificar que no es un trastorno de la personalidad, un trastorno obsesivo compulsivo, o simplemente personas personas que creen que son transexuales y en realidad no lo son pues confunden la identidad de género con la orientación sexual”, destaca el especialista, quién afirma que “aproximadamente el 95% de quiénes consultan para iniciar el proceso de cambio de género tienen en realidad disforia de género, pero hay un 5% en el que no lo son, se plantean serias dudas o todavía no están preparados para enfrentarse a un cambio tan relevante en sus vidas.

Hay personas a las que en realidad les gusta vestir ropas femeninas o masculinas por motivos diferentes a la identidad de género (travestismo) y otras que obtienen placer sexual al cambiarse al vestirse con ropas de su sexo contrario, por ejemplo (travestismo fetichista)”.

En esta línea, el especialista sostiene que la “mayoría de las personas que acuden a su consulta saben lo que quieren y tienen una historia detrás de muchos años de evolución con mucho sufrimiento”, pero hace hincapié en que “se debe tener especial cuidado con los adolescentes por ser una edad delicada y con la nueva Ley nadie les indica si ese tipo de sentimientos tienen relación con la disforia de género o no. Por ejemplo, la identidad sexual no tiene nada que ver con la orientación sexual. La identidad sexual está en nuestro cerebro.”

Se le da a la persona una capacidad que no tiene

El especialista destaca que “la nueva Ley ha eliminado a todos los profesionales sanitarios (psiquiatras, endocrinos o psicólogos) pensando que no éramos útiles o incluso nocivos cuando nuestro papel, entre otras acciones, son insisto de ayudar a quiénes quieren cambiarse de género a comunicarlo a sus familias, por ejemplo. Les ayudamos en ese proceso de comunicación”, ha  lamentado el especialista, quién ha enfatiza que “ahora no hay pruebas analíticas, ni cromosómicas, ni psíquicas ni biológicas que clarifiquen que una persona es o no es trans y que necesite cambiarse o no”.

De esta forma, Montejo señala que “cualquier persona mayor de 16 años que lo desee se puede cambiar de género en el registro civil sin necesidad de tener ningún informe sanitario y debe ratificarse en 6 meses para iniciar el protocolo sanitario de cambio”. “Antes el circuito sanitario empezaba por nosotros”, asevera.

La ley elimina todo tipo de información médica

El presidente de la Asociación Española Sexualidad y Salud Mental, denuncia que la “norma elimina todo tipo de información médica de todas aquellas personas que piden un cambio de género. Hace una mención expresa en que, a la hora de valorar, no se tendrán en cuenta informes médicos, ni hormonoterapia ni intervención quirúrgica”.

“En conclusión, se le da a la persona una capacidad que no siempre tiene y provoca, como es lógico, gran rechazo en el sector sanitario por las consecuencias que pueden tener decisiones no correctas. Se ha abierto una situación que no tiene ningún sentido y se nos ha tildado a los psiquiatras como grandes enemigos de la transexualidad ligadas a cuestiones ideológicas cuando no es así. La salud y bienestar de las personas no tiene nada que ver con ideologías, sino con ciencia”.

Reinvindicación

Por todo lo anterior, “solicitamos que se tenga en consideración el conocimiento y experiencia que podemos aportar los médicos psiquiatras y el resto profesionales sanitarios en el proceso”.  “No hacerlo es una negligencia grave porque la ‘ley trans’ ignora la necesidad de evaluar la capacidad del niño e incluso refuerza el hecho que no se tengan en cuenta los informes médicos para tomar la decisión. Desde el momento que se despatologiza la transexualidad como una enfermedad, la capacidad que tenemos los psiquiatras es la de ayudar al que lo está pasando mal”, ha concluido.

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Psiquiatra aboga por establecer un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar»

Psiquiatra aboga por establecer un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar» 1359 903 Docor Comunicación

Mucho se ha escrito en relación al crecimiento constante de la tasa de suicidio en España. El año 2022, tras el aumento registrado en los años anteriores, en los que la pandemia y el confinamiento dejaron su impronta negativa, registró un total de 4.097 muertes por suicidio, con un incremento del 2,3% con respecto al año anterior. Del total, 3.042 fueron hombres y 345 correspondieron a personas menores de 30 años.

Se trata de un problema creciente e importante de salud pública y, como tal, ha sido abordado en profundidad en el XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría, que se celebra del 23 al 25 de noviembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León, en Salamanca, organizado por la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM).

En este sentido, el Dr. Lucas Giner, psiquiatra y profesor e investigador de la Universidad de Sevilla, ha defendido el establecimiento de un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar». Tal y como ha aseverado, desde hace décadas se propone desde las sociedades científicas internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud y las distintas declaraciones mundiales, «la necesidad de diseñar programas de prevención de suicidio, que no se han llevado a cabo sino desde cada comunidad y aplicados de forma local.

Sigue siendo necesario un programa a nivel nacional y desde distintas disciplinas para poder actuar a nivel social, médico, y psicológico, entre otros». La mayoría de los suicidios tienen patología mental que influencia el deseo de morir. Muchos necesitan tratamiento

Según recalca el Dr. Giner, «la prevención de enfermedades mentales es fundamental para reducir el riesgo de suicidio». Para el psiquiatra, existen varias estrategias que pueden ayudar a prevenir tanto las enfermedades mentales como los pensamientos suicidas, «por lo que es necesario promover la educación sobre la salud mental en la sociedad, con el fin de eliminar el estigma asociado a las enfermedades mentales, lo que facilita la búsqueda de ayuda».

Otro aspecto puesto de relieve por el profesor e investigador de la Universidad de Sevilla es el de garantizar la disponibilidad de servicios de salud mental «accesibles y asequibles para todas las personas que los necesiten». También sostiene que es fundamental fomentar «la creación de redes de apoyo social, incluyendo familiares, amigos, y grupos de apoyo», que puedan brindar ayuda y comprensión a quienes enfrentan desafíos de salud mental.

En cuanto a los profesionales de la salud, aboga por «la promoción de la detección temprana y el tratamiento», así como «enseñar habilidades de afrontamiento, manejo del estrés y autocuidado para promover el bienestar emocional y prevenir el desarrollo de enfermedades mentales».

Igualmente, hace hincapié en la necesidad de «investigar para identificar y abordar los factores de riesgo conocidos, como el abuso de sustancias, el acoso, la violencia o la falta de apoyo social, que puedan contribuir al desarrollo de enfermedades mentales y al aumento del riesgo de suicidio», todo ello, a través de programas específicos.

Cualquier persona que exprese deseos de morir debe ser tenida en cuenta y escuchada. No debe ser minusvalorada

Para el Dr. Lucas Giner, «cualquier persona que exprese deseos de morir debe ser tenida en cuenta y escuchada. No debe ser minusvalorada». Tal y como explica, en caso de crisis suicida se deben establecer «líneas de ayuda y servicios de intervención en crisis para brindar apoyo inmediato» a personas que estén experimentando pensamientos suicidas o crisis emocionales.

Si alguien expresa deseos de morir hay que animarle a buscar ayuda profesional. Al menos, que se le valore

Es importante tomar en serio las palabras que verbalizan un deseo de morir: «no se deben minimizar ni subestimar estos sentimientos». El experto señala que se debe brindar apoyo emocional mediante la comprensión y empatía. «Se debe promover que la persona que ha tenido estos deseos sea valorado por profesionales (líneas de ayuda, terapeutas, psicólogos o servicios de emergencia). No se deben juzgar estos deseos de muerte», concluye el Dr. Giner.

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El aumento de la demanda de atención en salud mental en niños y adolescentes apunta a un cambio de modelo asistencial

El aumento de la demanda de atención en salud mental en niños y adolescentes apunta a un cambio de modelo asistencial 1359 903 Docor Comunicación

Salamanca ha acogido del 23 al 25 de noviembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León la XXVI edición del Congreso Nacional de Psiquiatría, que cuenta con la recientemente aprobada especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia. Una especialidad creada por buenas razones: «Estamos constatando un empeoramiento progresivo de la salud mental de niños y adolescentes junto con aumento de la demanda de atención a todos los niveles (urgencias, hospitalización, pero también asistencia ambulatoria).

Es especialmente relevante el aumento de tentativas suicidas y de suicidios consumados en esta población, aunque no hay que olvidar el aumento de casos de trastorno de conducta alimentaria o de trastornos afectivos». Este escenario es descrito por la Dra. Carmen Moreno, psiquiatra infanto-juvenil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid) e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y del Instituto de Investigación Sanitaria del citado centro hospitalario.

De hecho, esta tendencia negativa en la incidencia y prevalencia de trastornos de salud mental en la población infanto-juvenil «se aceleró durante la pandemia, aunque era ya evidente desde antes». Por esos y otros motivos, la Estrategia de Salud Mental 2022-2026 del ministerio de Sanidad incluye una línea estratégica específica de salud mental en la infancia y la adolescencia. Y tras la aprobación de la especialidad, los médicos internos residentes (MIR) de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia han iniciado su formación este año.

Redes sociales y nuevas tecnologías

La relación de la tecnología y, especialmente, de las redes sociales, con la salud mental de los niños y adolescentes es un debate de plena actualidad. De hecho, varios expertos del área de la salud mental se han posicionado recientemente, abogando por no comprar teléfonos móviles inteligentes a menores de 16 años.

«Existen datos que sugieren un impacto negativo en la salud mental, fundamentalmente de las adolescentes; de hecho, se ha formalizado una demanda de las autoridades estatales de EE. UU. a una de las principales empresas que hay detrás de estas plataformas, por este motivo».

Sin embargo, en el momento actual, la comunidad sanitaria se encuentra con la necesidad de integrar, por un lado, las tecnologías digitales en el acceso a la atención, la monitorización de síntomas y el desarrollo e implementación de intervenciones; y, por otro, de plantear cuál puede ser el potencial impacto de las mismas en los menores, «sobre todo, en relación a los diferentes momentos evolutivos y los principales riesgos de las nuevas tecnologías, tanto en la salud mental en general, como en aspectos más específicos, entre los que se puede citar el uso problemático de internet, el acceso a contenidos potencialmente perjudiciales o las situaciones de adicción», apunta la Dra. Moreno.

Prevención

Desde la psiquiatría de la infancia y la adolescencia se hace hincapié en la necesidad de poner el foco en la prevención. «Cada vez tenemos más datos que apuntan a que las situaciones de adversidad temprana, maltrato y abuso en menores tienen un impacto en la salud mental, actuando como factores de riesgo para la aparición de trastornos mentales en la infancia y la adolescencia, pero también en la edad adulta», destaca la también coordinadora de la Red Europea de Neuropsicofarmacología del Niño y el Adolescente (ECAPN).

«El enfoque en la prevención permitirá reducir tanto la incidencia y prevalencia de los trastornos mentales como su gravedad y repercusiones funcionales», apunta.

Favorecer estrategias generales de promoción de la salud que permitan mejorar la resistencia de los menores frente a la enfermedad mental (como las relativas a mejorar el conocimiento de estrategias de regulación emocional) y trabajar en la disminución de factores de riesgo en menores (como el acoso escolar o el consumo de cannabis, entre otros), así como desarrollar intervenciones más específicas en poblaciones de niños y adolescentes con mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales, bien por presentar ya alguna sintomatología específica o por presentar alguna vulnerabilidad genética o ambiental, «son estrategias que se deben implementar», afirma la Dra. Carmen Moreno, «si se desea mejorar la salud mental de la población de menor edad».

Propuestas de intervención

En este contexto, «es preciso optimizar los esfuerzos en inversión en psiquiatría de la infancia y la adolescencia». Para ello, la psiquiatra aboga por «apostar por los programas preventivos; descentralizar la asistencia y llevarla allí donde está la población infanto-juvenil; promover programas de detección e intervención escolar; desarrollar programas de intervención intensiva que permitan mejorías clínicas en tiempos ajustados; y promover programas de intervención en el domicilio y en entornos naturales que permitan lograr la mejoría clínica del paciente allí donde vive y el aumento de competencias de los menores y de sus adultos referentes».

Para favorecer la eficacia de estos cambios, la experta señala que «es fundamental» trabajar con modelos de intervención eficaces. «Por ejemplo, el incremento de la utilización de psicofármacos a nivel mundial, tanto en adultos como en niños y adolescentes, probablemente refleja un aumento percibido de la necesidad de estos tratamientos en menores, pero es posible que también refleje un acceso escaso o variable a otros tratamientos, como las intervenciones psicoterapéuticas estructuradas, que son tanto o más eficaces para algunos trastornos».

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