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La cronodisrupción predispone al desarrollo de determinados tipos de cáncer y empeora el pronóstico de los pacientes

La cronodisrupción predispone al desarrollo de determinados tipos de cáncer y empeora el pronóstico de los pacientes 1359 903 Docor Comunicación

El concepto cronodisrupción hace referencia a una disfunción mantenida en el tiempo del sistema circadiano y caracterizada por la alteración de la sincronización entre el tiempo interno (ritmos biológicos) y el ciclo ambiental natural. El sueño es uno de los procesos fisiológicos más afectados por esta disfunción. Entre los pacientes que presentan cronodisrupción se observa una disminución del tiempo dedicado a dormir, una reducción de su profundidad y calidad y el hecho de que el sueño tiene lugar en momentos del día inadecuados.

Hay determinadas enfermedades que pueden predisponer a esta cronodisrupción (el asma, la apnea, la diabetes, la fibromialgia, la enfermedad de Parkinson, la de Alzheimer o el cáncer). Sin embargo, tal y como sostiene el doctor Pedro F. Almaida, miembro del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño (SES) e investigador en el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, en la mayoría de las personas la cronodisrupción aparece como resultado de unos hábitos de vida poco saludables, que producen un desajuste entre los tiempos interno, ambiental, social y metabólico.

Cuando estos tiempos no están sincronizados entre sí, nuestro sistema circadiano recibe señales contradictorias y se acaba estropeando. Desde un punto de vista práctico, hemos observado que la cronodisrupción grave aparece en personas que suelen compartir tres características: por un lado, la poca o nula exposición a luz natural en exteriores y la elevada exposición a luz artificial por la noche; en segunda instancia, un exceso de sedentarismo y, por último, una reducida o nula interacción social directa”, explica el experto.

Estos malos hábitos de vida tienen un precio, y es que la cronodisrupción se asocia con una mayor prevalencia y agravamiento de un gran número de patologías cuya incidencia está aumentando en sociedades industrializadas. Entre ellas la diabetes, la depresión, la infertilidad, los trastornos de sueño, la pérdida de memoria, la inmunodepresión, la enfermedad cardiovascular, el envejecimiento acelerado y ciertos tipos de cáncer, como el colorrectal, el de pecho y el de pulmón.

“La Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, ya en 2007 clasificó el trabajo nocturno o el trabajo que implica atravesar en poco tiempo varias franjas horarias, como posible carcinógeno en humanos, señalando que ya existe suficiente evidencia en animales de experimentación del impacto que tiene la cronodisrupción sobre el desarrollo de determinados tipos de cáncer”, afirma Pedro F. Almaida, que señala que, además, la cronodisrupción también afecta directamente a la eficacia de los tratamientos y reduce la esperanza de vida de los pacientes: “Teniendo en cuenta que muchos procesos relacionados con el desarrollo y la progresión del cáncer están regulados por el sistema circadiano, la robustez de nuestros ritmos estará muy asociada con la evolución de la enfermedad. En un estudio de 2014 realizado en pacientes con cáncer colorrectal y dirigido por Francis Levi, del Hospital Paul Brouse de París, pionero en la cronoterapia del cáncer, se observó que la probabilidad de supervivencia de los pacientes con ritmos de temperatura y actividad motora mejores era del doble que la de los que tenían ritmos alterados”.

Monitorización circadiana ambulatoria de los pacientes con cáncer

El doctor Pedro F. Almaida recibió el pasado mes de septiembre durante el Congreso de la Sociedad Española de Sueño el premio Joaquín Terán y Mari Luz Alonso al mejor trabajo publicado en 2023 por el proyecto Chronodisruption and Ambulatory Circadian Monitoring in Cancer Patients: Beyond the Body Clock. publicado en la revista científica Current Oncology Reports.

La investigación parte de la monitorización circadiana ambulatoria de pacientes con cáncer a través de un dispositivo tipo pulsera que éstos llevan puesto durante siete días consecutivos mientras hacen vida completamente normal. “Este dispositivo, gracias a una serie de sensores incorporados, registra en tiempo real los ritmos de temperatura de la piel (que se correlacionan muy bien con la somnolencia), de actividad física (cuándo se mueve la persona y con qué intensidad lo hace), la posición corporal o la exposición a luz ambiental (cuándo se expone, a qué intensidad se expone y a qué tipo de luz)”, explica el experto.

A partir de la información registrada por estos dispositivos, los investigadores realizan un análisis exhaustivo de los ritmos circadianos de cada persona, incluido el sueño, al mismo tiempo que ven cuáles son sus hábitos de vida, de modo que pueden estudiar la relación entre el tiempo interno de cada sujeto (el que marca su reloj biológico) y los ciclos ambientales, lo cual es fundamental para determinar si existe cronodisrupción.

Mediante esta tecnología vestible podemos monitorizar al mismo tiempo a un amplio número de pacientes mientras realizan vida normal, proporcionando información objetiva acerca del estado funcional del sistema circadiano y el sueño tanto a nivel individual, que puede ser usada para tomar decisiones personalizadas dirigidas a mejorar la salud del sujeto, como a nivel de grupos poblacionales de interés, como ya se ha demostrado con trabajadores a turnos, recién nacidos, hipertensos, pacientes con síndrome metabólico, ancianos, personas con problemas respiratorios durante el sueño o pacientes de Parkinson. De este modo, podremos crear perfiles circadianos asociados a distintas enfermedades, lo cual puede constituir una potente herramienta de diagnóstico y prevención”, concluye.

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Los logopedas denuncian la falta de profesionales de la logopedia en el sistema público de salud

Los logopedas denuncian la falta de profesionales de la logopedia en el sistema público de salud 1359 903 Docor Comunicación

El concepto de disfagia hace referencia a la dificultad que presentan algunas personas para deglutir los alimentos, un trastorno que puede aparecer a cualquier edad y cuyo desarrollo está vinculado a distintas causas (neurológicas, cánceres de cabeza y cuello o de esófago, fragilidad en el caso de las personas mayores o alteraciones de carácter estructural). La disfagia no tratada puede conllevar la malnutrición de los afectados y el incremento del número de infecciones respiratorias, sobre todo de neumonías, por el paso de los alimentos hacia las vías respiratorias.

Aunque como alertan desde el Consejo General de Colegios de Logopedas de España, se trata de un problema claramente infradiagnosticado, se estima que la disfagia podría afectar a entre el 1 y el 8 por ciento de la población, unas cifras que se disparan en el caso de las personas mayores (la incidencia estimada es del 15%), sobre todo entre aquellas que se encuentran en residencias u hospitalizadas, entre las que el porcentaje se eleva casi hasta el 50%.

“Tenemos datos suficientes para saber que las personas con disfagia, ahora mismo, tienen un impacto económico enorme: son ingresadas con más frecuencia, tienen estancias hospitalarias más largas, dependen de productos espesantes para los alimentos que son financiados por el sistema público de salud…

Sin embargo, todo esto no se traduce en un plan integral que nos permita decir que las personas con disfagia van a ser atendidas de una determinada manera en todo el país, sino que todo depende de en qué Comunidad Autónomo o, incluso, en qué hospital nos encontremos. Con una prevalencia como la que tiene la disfagia, en cualquier otro ámbito sanitario existiría un plan nacional”, lamenta Javier Bueno, coordinador de la comisión de disfagia del Consejo General de Colegios de Logopedas de España.

Bueno explica que, aunque en el abordaje de la disfagia intervienen muchos profesionales sanitarios (otorrinos, neurólogos, rehabilitadores, enfermeros, fisioterapeutas, etc.), los logopedas son, en muchas ocasiones, el profesional que está “más cerca del paciente, el que lo acompaña desde el inicio hasta el final y el que, además, le va a seguir de cerca para ver su evolución”. Sin embargo, sostiene el portavoz, da la casualidad de que muchas personas con disfagia se encuentran con “muchas dificultades” para poder acceder a los servicios de un logopeda, ya que hay muy pocos especialistas de este ámbito trabajando dentro del sistema público de salud.

Según los últimos datos del INE, correspondientes a diciembre de 2017, la ratio en España es de 19,12 logopedas por cada 100.000 habitantes, una cifra que se encuentra muy por debajo de la que presentan países de nuestro entorno como Francia (38,2 logopedas por cada 100.000 habitantes) u otros que son referentes en la apuesta por la logopedia, como es el caso de Estados Unidos (51,1 logopedas por cada 100.000 habitantes).  En 2020 apenas había en nuestro país 520 logopedas trabajando en el Sistema Nacional de Salud.

“Actualmente muchas de las personas que tienen disfagia no reciben un tratamiento adecuado a su dificultad. Muchas, de hecho, ni siquiera saben que pueden recuperarse y con frecuencia nunca pasan del primer paso de adaptación de la dieta. Esto es muy grave, porque realmente supone que estamos negándoles el tratamiento al que tienen derecho y las posibilidades de recuperación”, denuncia Javier Bueno, que recuerda que en una gran cantidad de casos la disfagia se puede “mejorar o incluso revertir”, un proceso en el que los logopedas pueden aportar mucho: “pero para ello necesitamos que las personas con disfagia puedan acceder a un logopeda, cosa que actualmente no suele ocurrir”.

Logopedas, profesionales especializados en el tratamiento de la disfagia

 Aunque en muchas ocasiones se suele asociar la figura del logopeda al tratamiento de las dificultades con el habla y con el desarrollo del lenguaje, desde el Consejo General de Colegios de Logopedas reivindican la figura de este profesional sanitario como “especialista” en el tratamiento de las personas con dificultades de deglución.

“Al final utilizamos los mismos músculos para hablar que para tragar y, por lo tanto, los logopedas somos expertos en esa musculatura y en su recuperación”, explica el coordinador de la Comisión de Disfagia, que sostiene que los logopedas pueden aportar en todos los procesos, desde en la identificación de las personas que presentan dificultades para deglutir, hasta en la planificación del tratamiento para la compensación de estas dificultades.

“Dentro del ámbito de las dificultades de la deglución podemos tratar de adaptar el alimento a las características que tenemos para tragar, modificando el alimento, cambiando la dieta, triturando alimentos o utilizando espesantes. También podemos intervenir modificando la forma en que come una persona, la forma en que se coloca, el modo de introducir los alimentos en la boca; y, por supuesto también podemos hacer una serie de trabajos a nivel muscular que ayudan a las personas a corregir los problemas que tienen, buscando aquellos ejercicios musculares que se adecúen más a las dificultades que presenta cada persona, para tratar de recuperar en la medida de lo posible su deglución”, concluye Bueno.

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Casi el 31% de las personas hospitalizadas tiene un trastorno de deglución y solo un 2,4% están diagnosticadas

Casi el 31% de las personas hospitalizadas tiene un trastorno de deglución y solo un 2,4% están diagnosticadas 1359 903 Docor Comunicación

Cerca del 31% (30,8%) de las personas hospitalizadas tiene un trastorno de deglución y conlleva un aumento del 40% de la estancia hospitalaria y del gasto sanitario global. Del 30,8% de las personas se ha podido observar que la sospecha de dicho trastorno por los profesionales que los estaban atendiendo era baja, del 2,4%. Además, los pacientes que presentan disfagia al alta hospitalaria tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades de ser reingresados dentro de los 30 días posteriores y un aumento del riesgo de mortalidad intrahospitalaria aumentada trece veces.

Los pacientes donde hubiese una sospecha de disfagia orofaríngea deberían ser derivados a unidades específicas para ser atendidos por profesionales especializados. En dichas unidades se realizan pruebas específicas que confirman el diagnóstico y permiten implementar el tratamiento más idóneo e individualizado.

Estas declaraciones han sido ofrecidas por la Dra. Paola Díaz Borrego, médica rehabilitadora, con motivo del Día Mundial de la disfagia (12 de diciembre). La Dra. Díaz Borrego es presidenta de la Sociedad de Rehabilitación Foniátrica (SOREFON), que es una filial de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

En este contexto, la experta describe que la disfagia es la dificultad para tragar, ya sean alimentos sólidos y/o líquidos como el agua, pastillas e incluso la propia saliva. La disfagia es un trastorno que puede afectar a la persona a cualquier edad, desde el nacimiento hasta edades avanzadas. Los problemas deglutorios son frecuentes en determinadas patologías y puede afectar a cualquier edad. Las complicaciones de los problemas deglutorios pueden ser desde leves, como dejar de comer determinados alimentos que nos cuestan más masticar o empujar en la boca, hasta otros más graves como deshidratación, desnutrición, neumonías aspirativas o insuficiencia respiratorias que puedan llevar a la muerte por asfixia.

En este contexto, la especialista señala que “existen sistemas de cribado fáciles de administrar y que se pueden hacer tanto en la consulta del médico de atención primaria, como en centros residenciales de mayores o por cualquier médico especialista y/o enfermería en una atención de rutina ambulatoria, así como, durante los ingresos hospitalarios”.

“Queremos recordar que, ante cualquier dificultad para tragar, tanto líquidos como sólidos, debemos de consultar con nuestro especialista más cercano. La presencia de tos habitual cuando bebemos agua, o cuando comemos alimentos de doble textura como las naranjas, sandia o sopa de fideos no es normal. Así como la sensación de que la comida no la podemos empujar en la boca y se queda parada en la garganta o la dificultad para masticar”, subraya la experta de SERMEF.

“El médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación atiende a estos pacientes de riesgo de padecer Disfagia Orofaríngea. Tenemos un papel, tanto en la primera línea de atención, mediante la detección precoz de dicho trastorno en estos pacientes, así como un papel central en el diagnóstico y tratamiento de la disfagia orofaríngea a través de Unidades específicas en Disfagia que cada vez son más habituales en los Servicios de Rehabilitación. El objetivo de nuestra atención siempre será que el paciente alcance una deglución segura y eficaz que permita una nutrición adecuada sin complicaciones y con la mayor calidad posible”, describe.

La experta de la SERMEF detalla que los médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación desde hace años atienden estos pacientes en sus consultas y unidades. “Los trastornos de la deglución generan una discapacidad que debe de ser manejada por el equipo rehabilitador de forma precoz y orientada a recuperar y/o habilitar la capacidad de alimentación de forma segura y eficaz. El abordaje inter y multidisciplinar de la disfagia reduce las complicaciones, la morbilidad y la mortalidad, el gasto sanitario y mejora la calidad de vida de los pacientes a nivel bio-psico-social”, agrega.

“Por todo ello, los médicos rehabilitadores subrayamos la necesidad de potenciar (seguir creando y extendiendo) las Unidades de Disfagia en los Servicios de Rehabilitación para mejorar el cribado de la disfagia Orofaringea, mayor comunicación y coordinación entre los profesionales que se dedican a la deglución”, ha señalado.

Prevalencia de la disfagia

Dos millones de personas en España tienen disfagia, que es la dificultad para tragar, ya sean alimentos sólidos y/o líquidos como el agua, pastillas e incluso la propia saliva. Afecta a más de 40 millones de personas en Europa. Su prevalencia se estima entre el 2% y el 16% de la población, e incluso se ha podido observar que cerca del 90% de la población que sufre este trastorno no está ni diagnosticada ni correctamente tratada. La disfagia es especialmente importante por sus consecuencias, como pueden ser los problemas de deshidratación, desnutrición, complicaciones infecciosas respiratorias e incluso episodios de asfixia y muerte.

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Personas mayores, pacientes con enfermedades neurodegenerativas o ictus, y pacientes oncológicos, principales grupos de población con disfagia en Euskadi

Personas mayores, pacientes con enfermedades neurodegenerativas o ictus, y pacientes oncológicos, principales grupos de población con disfagia en Euskadi 1359 903 Docor Comunicación

El Colegio de Logopedas del País Vasco, en el contexto de la conmemoración el 12 de diciembre, del Día Mundial de la Disfagia, aboga por el «registro sistemático» de las personas afectadas por disfagia orofaríngea en Euskadi, «tanto en hospitales, como en atención primaria, centros de rehabilitación, y residencias y centros de día de personas mayores». La disfagia está codificada como una patología digestiva en la clasificación internacional de enfermedades CIE-9 y en el CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud.

El Colegio de Logopedas del País Vasco también expresa la necesidad de que este problema sanitario y sociosanitario «se aborde de una manera protocolizada» en los casos que así lo precisen». Asimismo, señala que los logopedas, por su formación universitaria y competencias legales son profesionales «perfectamente preparados y habilitados para prevenir la aparición de la disfagia, y además, diagnosticarla, determinar su tratamiento, aplicarlo y efectuar el seguimiento».

La disfagia, que se puede dividir en disfagia orofaríngea (alta) o esofágica (baja), se define como la imposibilidad para tragar o deglutir los alimentos líquidos o sólidos, incluso la propia saliva, que se produce por una afectación estructural o funcional de una o más fases de la deglución. Las consecuencias de la disfagia pueden ser fatales, debido a infecciones por neumonía aspirativa (con una tasa de mortalidad que ronda el 50%) o a atragantamientos que provocan asfixia. Como mínimo, provoca desnutrición y deshidratación en la persona que la sufre. Asimismo, el logopeda es el profesional sanitario universitario que trata los trastornos de lenguaje, voz, habla, audición y deglución.

Las personas mayores, pacientes con enfermedades neurodegenerativas o ictus, y pacientes oncológicos, son los principales grupos de población con disfagia en Euskadi.

Aunque los estudios son escasos y no se dispone de una información amplia y detallada, se estima que la disfagia afecta, al menos, al 40% de las personas mayores que viven en residencias. Así, se estimada que más de 7.500 personas mayores viven en Euskadi con este problema. El porcentaje de prevalencia de la disfagia en personas mayores sube hasta el 75% en los casos de pacientes hospitalizados con neumonía.

En cuanto a la ciudadanía de Euskadi con daño cerebral adquirido, bien sea éste producido por un ictus o por traumatismo craneoencefálico, la disfagia afecta a más del 50% de los casos. Así, desde el Colegio de Logopedas del País Vasco se estima una incidencia de más de 1.500 casos nuevos de disfagia cada año por afectación cerebral en la Comunidad Autónoma.

En este punto, desde el Colegio se pone de manifiesto que las personas afectadas por un ictus pueden solicitar a su médico especialista, en caso necesario, rehabilitación con un logopeda. Sin embargo, «la alarmante escasez de logopedas en el sistema sanitario, público y privado, y sociosanitario», junto con la falta de información generalizada sobre la posibilidad de rehabilitación logopédica cuando esta es necesaria, hacen que muchas personas que han sufrido un ictus vean mermadas sus posibilidades de recuperación, su calidad de vida y su salud.

La disfagia aqueja, de manera relevante, a personas con enfermedades neurodegenerativas. Así, se estima que la disfagia afecta hasta ocho de cada diez pacientes con enfermedad de Parkinson o enfermedad de Alzheimer en fases avanzadas. En este sentido, desde la Asociación Parkinson Bizkaia-ASPARBI se está llevando a cabo desde el año 2022, con la colaboración de los servicios de Neurología y de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Basurto, uno de los estudios logopédicos más grandes (en cuanto a población afectada por enfermedad de Parkinson), con un total de 220 personas.

Por otro lado, el porcentaje de prevalencia de la disfagia en estados avanzados de demencia oscila entre el 60 y el 80% de los casos. La disfagia es también una comorbilidad significativa en pacientes con esclerosis múltiple y esclerosis lateral amiotrófica.

Por último, la disfagia orofaríngea afecta a entre el 40 y el 50% de los pacientes con cáncer de cabeza o cáncer de cuello. Estos pacientes también tienen derecho en Euskadi a que sus médicos especialistas les prescriban, con cargo a la sanidad pública, rehabilitación logopédica en los casos que así lo precisen.

Además del trabajo con los pacientes, el logopeda desempeña un papel protagonista en la formación de los familiares y cuidadores de personas con disfagia o riesgo de presentarla, así como en el trabajo de concienciación social y profesional sobre esta enfermedad.

Entre las señales que pueden indicar la presencia de disfagia en una persona, se pueden señalar: la desnutrición; la deshidratación; la presencia de residuos en la orofaringe; comer con lentitud; dificultad para masticar, problemas para pasar el bolo alimenticio, dolor al intentar tragar, tos al comer o beber, atragantamientos, rechazo de determinados alimentos, etcétera.

 

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Los médicos rehabilitadores piden a la nueva ministra de Sanidad impulsar la Rehabilitación

Los médicos rehabilitadores piden a la nueva ministra de Sanidad impulsar la Rehabilitación 1359 903 Docor Comunicación

La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) a través de su presidenta, la Dra. Carolina De Miguel, ha pedido a la nueva ministra de Sanidad, Mónica García, que se ponga en marcha un plan para impulsar las estrategias, procesos y recursos en Rehabilitación ante los más de 4,3 millones de personas que presentan en España algún tipo de discapacidad, según los datos de la última Encuesta de discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia.

Estas peticiones han sido realizadas con motivo de la celebración el 3 de diciembre del Día Internacional de las Personas Discapacidad. De esta forma, la sociedad científica, cuya razón de ser son las personas con discapacidad, quiere destacar que en España hay 4,3 millones de personas con discapacidad en España. De estas personas, el 55,7% de las personas con discapacidad presenta dificultades importantes de movilidad, el 46,5% tiene problemas relacionados con la vida doméstica y el 31,6% con el cuidado personal.

En este contexto, la presidenta de la SERMEF ha tendido la mano a la nueva ministra de Sanidad para “trabajar conjuntamente y hacer frente a las abultadas listas de espera que el Sistema Nacional de Salud ya tiene que afrontar con gran dificultad debido al elevado aumento constante del envejecimiento poblacional que está dando lugar a una mayor prevalencia de enfermedades crónicas asociadas a la discapacidad”.

Los médicos rehabilitadores trabajamos las secuelas de las enfermedades que producen discapacidad. Así, centramos nuestra actuación en recuperar o mejorar la función motora en pacientes con discapacidad por problemas neurológicas (con secuelas tras un ictus, por ejemplo) u ortopédicos (lesiones de músculo y hueso)”.

“España, como sucede en la mayoría de países, la población cada vez que está más envejecida: vivimos más años, tenemos más enfermedades crónicas que vamos controlando pero que poco a poco van mermando nuestra capacidad funcional y nos generan algún grado mayor o menor de discapacidad. Estamos ganando años a la vida pero también tenemos que ganar calidad de vida en estos años”.

Por último, la presidenta de la SERMEF ha querido poner el foco en la prevención primaria “que son aquellas actuaciones que puede llevar a cabo cada persona para impedir el desarrollo de muchas enfermedades que provocan discapacidad. Estas acciones engloban vacunas, cambios de comportamientos de alto riesgo y la educación sanitaria”.

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Los trastornos de la conducta alimentaria se dan «en chicas cada vez más jóvenes y en personas cada vez más mayores»

Los trastornos de la conducta alimentaria se dan «en chicas cada vez más jóvenes y en personas cada vez más mayores» 1359 903 Docor Comunicación

El XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría, que se ha celebrado en Salamanca, ha acogido la participación de uno de los mayores expertos españoles en trastornos de la conducta alimentaria, el profesor Francisco J. Vaz Leal, catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Extremadura (Hospital Universitario de Badajoz).

Las cifras que se manejan para la prevalencia total de los trastornos alimentarios en personas jóvenes oscilan entre el 5,5 y el 17,9% en mujeres y entre el 0,6 y el 2,4% en varones. En el caso de la anorexia nerviosa, las cifras estarían alrededor del 1,5% en mujeres y del 0,2% en varones. Para la bulimia nerviosa, las tasas de prevalencia serían del 1,9% y del 0,6%, respectivamente. Finalmente, para el trastorno de atracones, las cifras estarían alrededor del 2,8% para mujeres y el 1% en el caso de los hombres.

«Los datos de que disponemos sobre prevalencia son necesariamente aproximativos y, en la mayoría de los casos, se mueven por debajo de lo que en realidad existe, ya que una gran parte de las personas que padecen un trastorno alimentario lo ocultan y, en consecuencia, no acceden a los dispositivos asistenciales ni son detectados por los estudios epidemiológicos», explica el Prof. Vaz Leal. «Son cifras preocupantes, qué duda cabe, más aún cuando consideramos que en muchos casos se trata solamente de “la punta del iceberg”, y todavía más si tenemos en cuenta que los trastornos de la alimentación tienden a persistir a lo largo del tiempo y presentan una gran tendencia a la recurrencia y a asociarse con otros problemas psiquiátricos, como la ansiedad o la depresión».

Naturaleza de los trastornos de la conducta alimentaria 

Los trastornos alimentarios son enfermedades complejas en lo que se refiere a su etiología, derivando de esa complejidad, precisamente, las dificultades que conlleva su tratamiento. «Afectan preferentemente (aunque no exclusivamente) a personas jóvenes de sexo femenino, con un espectro de edad que cada vez se amplía más, en el sentido de que los vemos aparecer en chicas cada vez más jóvenes y personas cada vez más mayores», advierte el Prof. Vaz Leal.

Las causas de los trastornos alimentarios son múltiples, ya que surgen de la interacción de factores biológicos con factores de tipo psicológico o psicopatológico y factores de tipo social o cultural.

Dentro de las causas, la genética juega «un papel importante» en la génesis de los trastornos alimentarios en tanto que es «un elemento determinante de la predisposición, pudiendo llegar los factores genéticos a ser responsables del problema en un 60-80%. Se asocian a la vulnerabilidad genética, todavía a nivel biológico, otros factores que tienen que ver con la regulación del apetito, con la sensibilidad de determinadas áreas cerebrales relacionadas con la recompensa, otros elementos de tipo endocrinometabólico y un largo etcétera, del que cada vez vamos sabiendo más». En algunos casos, determinados acontecimientos traumáticos acaecidos durante la infancia se añaden para provocar cambios epigenéticos e incrementar la fragilidad del futuro paciente.

Los sujetos que padecen trastornos alimentarios, por otra parte, suelen presentar características psicológicas bastante específicas, «como por ejemplo, rasgos de tipo obsesivo-compulsivo o rasgos propios del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. También suelen ser muy perfeccionistas y exhiben a menudo rasgos evitativos de personalidad. A ello se añaden en muchos casos dificultades de relación, una gran sensibilidad ante las valoraciones ajenas, alteraciones de la imagen corporal y problemas de alexitimia (incapacidad o dificultad para reconocer y expresar las emociones propias)».

El entorno social y cultural juega, finalmente, un papel importante en el desencadenamiento de estos problemas. «Factores tales como las burlas relacionadas con la imagen corporal o la idealización social de la delgadez mueven a muchas personas hacia la dieta, que es en una gran parte de los casos la puerta de entrada en el trastorno alimentario», pone de manifiesto el catedrático de Psiquiatría.

La COVID-19, factor añadido

Según describe el experto, el confinamiento impuesto durante la pandemia de COVID-19 «provocó un agravamiento en la mayoría de los casos, ya que potenció tanto el aislamiento (en personas con problemas de relación interpersonal) como el incremento de los contactos con la familia (en casos de pacientes que tenían una mala relación familiar). También provocó problemas de acceso a los dispositivos asistenciales, con interrupción en muchos casos de los tratamientos en curso y problemas de seguimiento clínico (por ejemplo, en lo referente al estado de nutrición)».

A ello, el Prof. Vaz Leal añade las restricciones para el ejercicio, «algo que en las personas que padecen un trastorno alimentario juega un papel importante como elemento regulador de la ansiedad y el malestar asociado al hecho de comer».

El resultado, de acuerdo con lo que han reflejado diversos estudios, fue un incremento de las hospitalizaciones, una acentuación de los síntomas y un agravamiento de otros problemas asociados, como la depresión, la ansiedad o el insomnio.

Tratamientos

La efectividad de los tratamientos farmacológicos en los trastornos alimentarios «es limitada» y, aunque se utilizan con frecuencia diversos fármacos para el tratamiento de los problemas asociados (como la depresión o la ansiedad), tan solo tres fármacos tienen, a día de hoy, reconocida inequívocamente su utilidad: «la olanzapina en la anorexia nerviosa, la fluoxetina en la bulimia y la lisdexanfetamina en el trastorno de atracones».

Asimismo, el catedrático de Psiquiatría añade que «las psicoterapias (en su formato familiar, cognitivo-conductual, interpersonal o siguiendo otros formatos más o menos específicos) siguen siendo elementos centrales en el tratamiento y deberían usarse sistemáticamente en estos pacientes».

Lo mismo que en el caso de otros trastornos psiquiátricos, hay tratamientos que en estos momentos están en fase de ensayo o se están utilizando, aun sin que existan todavía pruebas concretas acerca de su eficacia. Entre éstos, el Prof. Vaz Leal enumera los fármacos que pueden actuar a nivel del sistema glutamatérgico, la ketamina o la esketamina, algunos psicodislépticos o la estimulación cerebral, pero mientras nos llegan evidencias acerca de su efectividad, tendremos que seguir recurriendo a los métodos de tratamiento más tradicionales», concluye.

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Psiquiatras advierten de que negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones e incremento del suicidio

Psiquiatras advierten de que negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones e incremento del suicidio 1359 903 Docor Comunicación

Los psiquiatras españoles han advertido en el marco del XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría que se celebra en Salamanca de que “negar los trastornos mentales graves de la personalidad solo lleva a abandonar a las personas afectadas a su suerte y dejar que sean maltratadas o abusadas por otros. Negar la depresión y equipararla al malestar social solo lleva a la destrucción de relaciones y al incremento de suicidio”. El jefe de sección de Psiquiatría en el Hospital Clínico San Carlos y catedrático en la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Carrasco, ha destacado en la mesa ‘La Psiquiatría ante los negacionistas de la enfermedad mental’ el riesgo de este tipo de prácticas.

La negación de la enfermedad mental como un fenómeno natural en el que se alteran las funciones del organismo, ya que se termina por hablar de problemas, en vez de trastornos. El mecanismo de negación es inmaduro y consiste en taparse los ojos ante lo que no se puede afrontar. El negacionismo de la enfermedad mental implica una deriva conspiratoria que sostiene que lo que hoy se identifica como enfermedad mental es solo una invención de la sociedad opresora que ahoga las divergencias. Simplifican el problema de manera populista y dicen que los médicos solo piensan en estas patologías como alteraciones cerebrales”, ha explicado Carrasco.

Respecto al perfil más habitual de los negacionistas, Carrasco ha señalado que, “suelen ser personas con identidad frágil, que niegan su propia fragilidad porque ellos mismos estigmatizan la debilidad y la enfermedad. Por ello, necesitan hacer responsable a una sociedad que lo inventa”. Además, ha añadido Carrasco, “también se suman algunos profesionales que prefieren hacer política y sociología con esta situación, más vistosas y narcisistas que la clínica al lado del paciente”.

Ante esta situación, Carrasco ha expuesto que “por el contrario, la Psiquiatría de los últimos años ha alcanzado el mayor grado de desarrollo en la investigación de la interacción entre el aspecto biológico, ambiental y social, por lo que estas posturas antipsiquiatrías adquieren hoy más que nunca un carácter anticientífico e involutivo”.

Trastornos de personalidad

De hecho, tal y como ha destacado Carrasco, “los trastornos de la personalidad se han convertido en una de las patologías más prevalentes de la Psiquiatría en los últimos años”. Estas afecciones psiquiátricas afectan a la forma en la que una persona piensa, siente y se comporta y se caracterizan por presentar patrones de pensamiento y comportamiento rígidos y persistentes que causan dificultades significativas en la vida cotidiana y en las relaciones interpersonales.

La inestabilidad emocional, la impasividad y la falta de una identidad consistente son la base de estos trastornos y dan lugar a conductas graves como los intentos de suicido, las adicciones, las autolesiones o las conductas agresivas. Estas situaciones se producen por la combinación de vulnerabilidades biológicas y deficiencias en el proceso de desarrollo psicológico”, ha explicado Carrasco.

Existen varios tipos de trastornos cada uno con sus características distintivas y síntomas propios. Entre los más comunes se encuentra el trastorno límite de la personalidad, el trastorno antisocial de la personalidad, el trastorno narcisista de la personalidad y el trastorno esquizoide de la personalidad.

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Los doctores Moreta y Undabeitia, del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, entre los 50 mejores médicos de España

Los doctores Moreta y Undabeitia, del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, entre los 50 mejores médicos de España 1359 903 Docor Comunicación

La plataforma de Internet Top Doctors acaba de hacer pública su clasificación con los 50 mejores médicos del sector privado en España. Dentro de ese reducido grupo de galenos se encuentran dos especialistas del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi: el Dr. Jesús Moreta Suárez, coordinador del área de Cirugía Ortopédica y Traumatología, y el Dr. José Ignacio Undabeitia Santisteban, especialista en Otorrinolaringología.

La clasificación de Top Doctors se ha elaborado mediante votaciones de los propios médicos, con más de cinco mil. Los votantes han valorado aspectos como el reconocimiento nacional e internacional de los médicos, sus habilidades clínicas y su labor investigadora. Asimismo, además de la votación, los médicos han tenido que señalar qué especialista recomendarían a sus familiares.

El traumatólogo Jesús Moreta Suárez es, desde principios de 2023, coordinador del área de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, una de las referencias en toda España en esta especialidad, con un equipo de quince traumatólogos, expertos en las diversas áreas del aparato locomotor, así como terapias biológicas, cirugía con navegador y cirugía robótica.

El Dr. Moreta es especialista en cadera y rodilla, con especial dedicación a la cirugía de prótesis de cadera y rodilla, y a la artroscopia de estas articulaciones. Fue el primer especialista en realizar una cirugía de prótesis de cadera con navegador Naviswiss en España, técnica en la que es reconocido como un experto de alto nivel en el ámbito internacional.

Natural de Gijón (1982), ha completado su formación en prestigiosos hospitales extranjeros, como la Clínica Mayo (Rochester, EE. UU.), Hospital for Special Surgery (Nueva York, EE. UU.), Golden Jubilee National Hospital (Glasgow, Reino Unido), John Radcliffe Hospital (Oxford, Reino Unido) y Princess Elizabeth Orthopaedic Centre (Exeter, Reino Unido).

El Dr. Jesús Moreta recibió la máxima calificación en el examen nacional de la SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología) en el año 2013. En 2014, se le concedió el galardón de Residente del Año de España en Cirugía Ortopédica (Fundación SECOT). Tras la realización de forma exitosa del examen europeo de la especialidad, recibió el título de Fellow of the European Board of Orthopaedic Surgery and Traumatology en 2014. En el año 2015, se le otorgó el premio Miguel Cabanela Travelling Fellowship para estancias en la Clínica Mayo. En 2017 fue galardonado con la beca EHS Traveling Fellowship de la Sociedad Europea de Cadera para una estancia en cuatro centros de excelencia de cirugía de cadera en Alemania. Actualmente es miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Cirugía de Cadera (SECCA).

En su actividad investigadora, ha publicado diversos artículos científicos de patología ortopédica, además de realizar más de 100 comunicaciones para congresos nacionales e internacionales de la especialidad. Asimismo, colabora como revisor de prestigiosas revistas de la especialidad como el Journal of Orthopaedic Surgery and Research, Hip International, HSS Journal y la Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología.

El Dr. Jesús Moreta es miembro de las siguientes sociedades científicas: EHS (Sociedad Europea de Cadera), AOTrauma (Sociedad para el Estudio de la Osteosíntesis de Fracturas), SECOT (Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología), SECCA (Sociedad Española de Cirugía de Cadera), SEROD (Sociedad Española de Rodilla) y AEA (Asociación Española de Artroscopia).

Referente en Otorrinolaringología

Por otra parte, el Dr. José Ignacio Undabeitia Santisteban ha sido jefe de sección de Otología del Hospital Universitario Cruces (Bizkaia). Cuenta con el máximo nivel profesional, nivel IV (Consultor Sénior) del grupo profesional de facultativos Médicos y Técnicos. Asimismo, ha sido profesor de Otorrinolaringología de la Universidad del País Vasco y tutor de pre y postgraduados de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Cruces. Cuenta con numerosas publicaciones científicas relacionadas con su especialidad y ha participado como ponente en distintos congresos.

Además de lo anterior, en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, donde ha trabajado desde el año 1982, desempeñó durante varios años el cargo de director médico.

El equipo médico del servicio de Otorrinolaringología del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se ocupa de la prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades del oído y de las vías aero-digestivas superiores (boca, nariz, faringe, laringe) y de las funciones que se derivan de éstas (audición, respiración, olfacción, deglución y fonación: voz y habla), así como de las estructuras cervicales y faciales conectadas o relacionadas con dichas patologías y funciones.

 

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El aumento de la demanda de atención en salud mental en niños y adolescentes apunta a un cambio de modelo asistencial

El aumento de la demanda de atención en salud mental en niños y adolescentes apunta a un cambio de modelo asistencial 1359 903 Docor Comunicación

Salamanca ha acogido del 23 al 25 de noviembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León la XXVI edición del Congreso Nacional de Psiquiatría, que cuenta con la recientemente aprobada especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia. Una especialidad creada por buenas razones: «Estamos constatando un empeoramiento progresivo de la salud mental de niños y adolescentes junto con aumento de la demanda de atención a todos los niveles (urgencias, hospitalización, pero también asistencia ambulatoria).

Es especialmente relevante el aumento de tentativas suicidas y de suicidios consumados en esta población, aunque no hay que olvidar el aumento de casos de trastorno de conducta alimentaria o de trastornos afectivos». Este escenario es descrito por la Dra. Carmen Moreno, psiquiatra infanto-juvenil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid) e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y del Instituto de Investigación Sanitaria del citado centro hospitalario.

De hecho, esta tendencia negativa en la incidencia y prevalencia de trastornos de salud mental en la población infanto-juvenil «se aceleró durante la pandemia, aunque era ya evidente desde antes». Por esos y otros motivos, la Estrategia de Salud Mental 2022-2026 del ministerio de Sanidad incluye una línea estratégica específica de salud mental en la infancia y la adolescencia. Y tras la aprobación de la especialidad, los médicos internos residentes (MIR) de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia han iniciado su formación este año.

Redes sociales y nuevas tecnologías

La relación de la tecnología y, especialmente, de las redes sociales, con la salud mental de los niños y adolescentes es un debate de plena actualidad. De hecho, varios expertos del área de la salud mental se han posicionado recientemente, abogando por no comprar teléfonos móviles inteligentes a menores de 16 años.

«Existen datos que sugieren un impacto negativo en la salud mental, fundamentalmente de las adolescentes; de hecho, se ha formalizado una demanda de las autoridades estatales de EE. UU. a una de las principales empresas que hay detrás de estas plataformas, por este motivo».

Sin embargo, en el momento actual, la comunidad sanitaria se encuentra con la necesidad de integrar, por un lado, las tecnologías digitales en el acceso a la atención, la monitorización de síntomas y el desarrollo e implementación de intervenciones; y, por otro, de plantear cuál puede ser el potencial impacto de las mismas en los menores, «sobre todo, en relación a los diferentes momentos evolutivos y los principales riesgos de las nuevas tecnologías, tanto en la salud mental en general, como en aspectos más específicos, entre los que se puede citar el uso problemático de internet, el acceso a contenidos potencialmente perjudiciales o las situaciones de adicción», apunta la Dra. Moreno.

Prevención

Desde la psiquiatría de la infancia y la adolescencia se hace hincapié en la necesidad de poner el foco en la prevención. «Cada vez tenemos más datos que apuntan a que las situaciones de adversidad temprana, maltrato y abuso en menores tienen un impacto en la salud mental, actuando como factores de riesgo para la aparición de trastornos mentales en la infancia y la adolescencia, pero también en la edad adulta», destaca la también coordinadora de la Red Europea de Neuropsicofarmacología del Niño y el Adolescente (ECAPN).

«El enfoque en la prevención permitirá reducir tanto la incidencia y prevalencia de los trastornos mentales como su gravedad y repercusiones funcionales», apunta.

Favorecer estrategias generales de promoción de la salud que permitan mejorar la resistencia de los menores frente a la enfermedad mental (como las relativas a mejorar el conocimiento de estrategias de regulación emocional) y trabajar en la disminución de factores de riesgo en menores (como el acoso escolar o el consumo de cannabis, entre otros), así como desarrollar intervenciones más específicas en poblaciones de niños y adolescentes con mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales, bien por presentar ya alguna sintomatología específica o por presentar alguna vulnerabilidad genética o ambiental, «son estrategias que se deben implementar», afirma la Dra. Carmen Moreno, «si se desea mejorar la salud mental de la población de menor edad».

Propuestas de intervención

En este contexto, «es preciso optimizar los esfuerzos en inversión en psiquiatría de la infancia y la adolescencia». Para ello, la psiquiatra aboga por «apostar por los programas preventivos; descentralizar la asistencia y llevarla allí donde está la población infanto-juvenil; promover programas de detección e intervención escolar; desarrollar programas de intervención intensiva que permitan mejorías clínicas en tiempos ajustados; y promover programas de intervención en el domicilio y en entornos naturales que permitan lograr la mejoría clínica del paciente allí donde vive y el aumento de competencias de los menores y de sus adultos referentes».

Para favorecer la eficacia de estos cambios, la experta señala que «es fundamental» trabajar con modelos de intervención eficaces. «Por ejemplo, el incremento de la utilización de psicofármacos a nivel mundial, tanto en adultos como en niños y adolescentes, probablemente refleja un aumento percibido de la necesidad de estos tratamientos en menores, pero es posible que también refleje un acceso escaso o variable a otros tratamientos, como las intervenciones psicoterapéuticas estructuradas, que son tanto o más eficaces para algunos trastornos».

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Psiquiatra aboga por establecer un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar»

Psiquiatra aboga por establecer un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar» 1359 903 Docor Comunicación

Mucho se ha escrito en relación al crecimiento constante de la tasa de suicidio en España. El año 2022, tras el aumento registrado en los años anteriores, en los que la pandemia y el confinamiento dejaron su impronta negativa, registró un total de 4.097 muertes por suicidio, con un incremento del 2,3% con respecto al año anterior. Del total, 3.042 fueron hombres y 345 correspondieron a personas menores de 30 años.

Se trata de un problema creciente e importante de salud pública y, como tal, ha sido abordado en profundidad en el XXVI Congreso Nacional de Psiquiatría, que se celebra del 23 al 25 de noviembre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León, en Salamanca, organizado por la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM).

En este sentido, el Dr. Lucas Giner, psiquiatra y profesor e investigador de la Universidad de Sevilla, ha defendido el establecimiento de un programa de prevención del suicidio «nacional y multidisciplinar». Tal y como ha aseverado, desde hace décadas se propone desde las sociedades científicas internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud y las distintas declaraciones mundiales, «la necesidad de diseñar programas de prevención de suicidio, que no se han llevado a cabo sino desde cada comunidad y aplicados de forma local.

Sigue siendo necesario un programa a nivel nacional y desde distintas disciplinas para poder actuar a nivel social, médico, y psicológico, entre otros». La mayoría de los suicidios tienen patología mental que influencia el deseo de morir. Muchos necesitan tratamiento

Según recalca el Dr. Giner, «la prevención de enfermedades mentales es fundamental para reducir el riesgo de suicidio». Para el psiquiatra, existen varias estrategias que pueden ayudar a prevenir tanto las enfermedades mentales como los pensamientos suicidas, «por lo que es necesario promover la educación sobre la salud mental en la sociedad, con el fin de eliminar el estigma asociado a las enfermedades mentales, lo que facilita la búsqueda de ayuda».

Otro aspecto puesto de relieve por el profesor e investigador de la Universidad de Sevilla es el de garantizar la disponibilidad de servicios de salud mental «accesibles y asequibles para todas las personas que los necesiten». También sostiene que es fundamental fomentar «la creación de redes de apoyo social, incluyendo familiares, amigos, y grupos de apoyo», que puedan brindar ayuda y comprensión a quienes enfrentan desafíos de salud mental.

En cuanto a los profesionales de la salud, aboga por «la promoción de la detección temprana y el tratamiento», así como «enseñar habilidades de afrontamiento, manejo del estrés y autocuidado para promover el bienestar emocional y prevenir el desarrollo de enfermedades mentales».

Igualmente, hace hincapié en la necesidad de «investigar para identificar y abordar los factores de riesgo conocidos, como el abuso de sustancias, el acoso, la violencia o la falta de apoyo social, que puedan contribuir al desarrollo de enfermedades mentales y al aumento del riesgo de suicidio», todo ello, a través de programas específicos.

Cualquier persona que exprese deseos de morir debe ser tenida en cuenta y escuchada. No debe ser minusvalorada

Para el Dr. Lucas Giner, «cualquier persona que exprese deseos de morir debe ser tenida en cuenta y escuchada. No debe ser minusvalorada». Tal y como explica, en caso de crisis suicida se deben establecer «líneas de ayuda y servicios de intervención en crisis para brindar apoyo inmediato» a personas que estén experimentando pensamientos suicidas o crisis emocionales.

Si alguien expresa deseos de morir hay que animarle a buscar ayuda profesional. Al menos, que se le valore

Es importante tomar en serio las palabras que verbalizan un deseo de morir: «no se deben minimizar ni subestimar estos sentimientos». El experto señala que se debe brindar apoyo emocional mediante la comprensión y empatía. «Se debe promover que la persona que ha tenido estos deseos sea valorado por profesionales (líneas de ayuda, terapeutas, psicólogos o servicios de emergencia). No se deben juzgar estos deseos de muerte», concluye el Dr. Giner.

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