El calor dispara el sedentarismo y empuja a la población a dejar de hacer ejercicio e interrumpir su rehabilitación

El calor dispara el sedentarismo y empuja a la población a dejar de hacer ejercicio e interrumpir su rehabilitación

El calor dispara el sedentarismo y empuja a la población a dejar de hacer ejercicio e interrumpir su rehabilitación 1359 903 Docor Comunicación

La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) advierte de que el calor está disparando el sedentarismo y empujando a una parte creciente de la población a reducir o abandonar el ejercicio físico, así como las pautas prescritas de ejercicio terapéutico en los programas de Medicina Física y Rehabilitación. La sociedad científica subraya que las altas temperaturas no deben traducirse en semanas de inactividad y llama a la población a adaptar los horarios, los espacios, la duración y la intensidad de la actividad para frenar el sedentarismo y seguir moviéndose con seguridad.

La SERMEF ha lanzado esta advertencia con motivo del intenso calor que azota este verano a la península ibérica y también en el contexto del Día Internacional del Autocuidado. Se trata de una jornada que se celebra el 24 de julio y que reivindica la importancia de adoptar hábitos saludables y asumir un papel activo en el cuidado de nuestra salud física y mental, especialmente ante el aumento del estrés, el agotamiento emocional y el sedentarismo.

La SERMEF es la sociedad científica que reúne a los médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación, cuya labor es el diagnóstico, la evaluación, la prevención y el tratamiento de la discapacidad, con el objetivo de mantener o recuperar el mayor grado posible de funcionamiento, autonomía e independencia. Dentro de un abordaje multidisciplinar, los médicos rehabilitadores individualizan el ejercicio terapéutico según la edad, el estado de salud, la medicación, la condición física, las limitaciones y los objetivos de cada paciente.

La advertencia de la SERMEF se apoya en un estudio publicado recientemente en The Lancet Global Health, elaborado con datos de 156 países entre 2000 y 2022. Según la investigación, cada mes adicional con una temperatura media superior a 27,8 ºC se asocia con un aumento de 1,5 puntos porcentuales del sedentarismo mundial, que alcanza 1,85 puntos en los países de renta baja y media. El trabajo estima que esta inactividad y el sedentarismo vinculados al calor podrían contribuir en 2050 a unas 500.000 muertes prematuras adicionales cada año.

Desde la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) subrayan que “el calor está haciendo que muchas personas reduzcan su actividad o caigan en el sedentarismo durante semanas” y aclara que “la solución no se trata de exponerse a temperaturas peligrosas, sino de cambiar el horario, el lugar, la intensidad o el tipo de ejercicio para seguir moviéndose con seguridad”.

Adaptar el ejercicio, no abandonarlo

Los médicos rehabilitadores de España explican que “el calor aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel y la sudoración, eleva la carga cardiovascular, favorece la deshidratación e incrementa la sensación de esfuerzo. Caminar, correr, desplazarse en bicicleta o realizar ejercicio al aire libre resulta así más difícil, lo que puede reducir progresivamente el movimiento cotidiano y acrecentar el sedentarismo”.

En este contexto, proponen: “realizar la actividad a primera hora de la mañana o al final de la tarde; trasladarla a espacios frescos o climatizados; reducir temporalmente su intensidad; fraccionarla en sesiones breves; o aprovechar piscinas, instalaciones cubiertas, zonas de sombra y el propio domicilio”. También consideran “necesario que las ciudades faciliten el movimiento mediante recorridos sombreados, elementos de agua y espacios públicos protegidos del calor”.

Por otro lado, la SERMEF afirma que, “ante la aparición de mareo, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, calambres, confusión o agotamiento inusual, debe interrumpirse la actividad y buscar un lugar fresco”. “Las personas con enfermedades crónicas, discapacidad, tratamientos farmacológicos o programas de rehabilitación deben consultar con un profesional sanitario antes de modificar su pauta”, enfatizan.

El verano no puede interrumpir la rehabilitación

Los médicos rehabilitadores hacen hincapié en que “mantener una rutina mínima es especialmente importante para quienes siguen un tratamiento de rehabilitación. La constancia forma parte del proceso terapéutico y una interrupción prolongada derivada del sedentarismo estival puede comprometer avances logrados en dolor, rigidez, movilidad, fuerza y autonomía; dificultar la recuperación tras una lesión o una intervención quirúrgica; y empeorar la capacidad funcional de las personas con enfermedades crónicas”.

“Que el calor cambie nuestra forma de hacer ejercicio, pero no nos obligue a dejar de movernos ni a caer en el sedentarismo. Adaptar la actividad física es proteger la salud, conservar la autonomía y evitar que el verano se convierta en meses de retroceso funcional”, concluyen desde la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física.

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