Cómo observar un eclipse total de sol de forma segura

Cómo observar un eclipse total de sol de forma segura

Cómo observar un eclipse total de sol de forma segura 1359 903 Docor Comunicación

El 12 de agosto será una oportunidad única para disfrutar de un eclipse solar total en España. Un acontecimiento astronómico excepcional que no ocurría en la península desde 1912.

La expectación y las ganas de ver este eclipse son altas. Pero no conviene olvidar un aspecto clave: cómo observar un eclipse total de sol de forma segura.

Y es que, si algo hay que tener claro, es la importancia de utilizar gafas homologadas para la observación del eclipse. Porque, sin la protección adecuada, el eclipse puede provocar daños oculares irreversibles.

Gafas homologadas para mirar el eclipse solar sin riesgo

En ese aspecto, son idóneos los filtros solares ISO 12312-2 para eclipse, con el marcado CE auténtico, no solo impreso o sellado. También debe figurar el nombre del fabricante, advertencias sobre el uso seguro del eclipse e instrucciones claras de conservación.

“Las gafas homologadas para el eclipse son seguras, pero deben estar en perfecto estado y hay que evitar mucha falsa homologación”, advierte Lucía Galletero, oftalmóloga del Hospital Vithas Vitoria.

Y, aunque se usen, recomienda que, si se mira directamente al eclipse, “sea durante el menor tiempo posible”. Porque el único momento con mayores garantías para observar el eclipse es durante la fase de totalidad, “porque el sol está completamente tapado y no hay proyección solar”.

Una fase del eclipse que rondará el minuto de duración, aunque los tiempos variarán según la zona geográfica desde la que se vea. “Los primeros rayos que surgen con el inicio del destape del eclipse son los más peligrosos; debido a la oscuridad que se produce, nuestras pupilas están dilatadas y hay una mayor facilidad para que los rayos penetren y se proyecten en la retina”, puntualiza la doctora Galletero.

Métodos de observación y riesgos ante un eclipse

La experta alude también a otro método, este indirecto, para observar el eclipse: el ‘pinhole’. Consiste en proyectar la imagen del sol durante el eclipse a través de un pequeño agujero en una cartulina. “Es más seguro aún porque evita el contacto directo con el eclipse”, indica.

La oftalmóloga es tajante sobre lo que no hay que usar para ver el eclipse. “Habría que descartar cualquier dispositivo improvisado y creencias erróneas sobre el eclipse, como el uso de una placa de RX, prismáticos, la cámara fotográfica, telescopio, CD, vidrios ahumados… Ninguno ha mostrado ser seguro ante un eclipse. Incluso, en algunas ocasiones, se ha probado que pueden potenciar el daño ocular”, detalla.

Salud ocular: la maculopatía por eclipse

Porque no hay que olvidar que un eclipse de sol es “potencialmente lesivo” para nuestros ojos. Sobre todo la retina. En ella se encuentran los fotorreceptores, o neuronas sensoriales de la vía visual.

“Si miramos directamente al eclipse y sin la protección adecuada, estas neuronas pueden sufrir un daño permanente, que dará lugar a distintas alteraciones visuales”, constata la experta de Vithas Vitoria.

Es lo que se conoce como “maculopatía por eclipse o solar”. Se trata de una quemadura en dichas neuronas sensoriales que puede conllevar “desde una fotorreceptoritis o defecto parcial hasta incluso un defecto completo e irreversible”.

Aunque el malestar tras ver el eclipse no es inmediato: la retina no tiene receptores de dolor, por lo que las quemaduras son indoloras. Una vez producidas tras la exposición al eclipse, en la mayoría de ocasiones la sintomatología puede tardar en aparecer “hasta 12 horas, apareciendo prácticamente siempre en las primeras 24-28 horas”.

Cuando aparecen, los síntomas que se notan tras la observación del eclipse son alteraciones visuales en forma de escotomas (pérdida parcial de la visión, o un punto ciego en un campo visual, por lo demás, normal). También pueden percibirse metamorfopsias (alteración visual donde las líneas rectas se distorsionan u ondulan), discromatopsias (trastorno visual que altera la capacidad de percibir y distinguir los colores) o una disminución de la agudeza visual.

Dolencias derivadas del eclipse que pueden afectar a todas las edades pero, incluso más, a los niños. Su sistema óptico es aún inmaduro y sus medios ópticos (córnea y cristalino), son totalmente transparentes. “El paso de los rayos durante el eclipse y la proyección en la retina es mayor”, concluye la doctora Galletero.

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