La farmacéutica de atención primaria gallega Mercedes Pereira ha sido elegida como nueva presidenta de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP). La nueva Junta Directiva afirma asumir “con responsabilidad” el inicio de una etapa que pretende dar visibilidad a la solución asistencial que aporta el farmacéutico de atención primaria, al que consideran hoy una “necesidad invisible”, y construir un modelo profesional que pueda desarrollarse de forma viable en todas las comunidades autónomas.
La nueva presidenta ha querido tener unas palabras de agradecimiento para la junta directiva saliente y para su antecesor en el cargo, José Manuel Paredero, que en su opinión han mantenido abiertas cuestiones importantes para la profesión como la especialidad, la presencia del farmacéutico de atención primaria en el entorno asistencial, la definición de funciones, la relación con las administraciones y debates normativos relevantes, como el anteproyecto de la Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios: “Nosotras recogemos ese trabajo. No partimos de cero”.
Definir, explicar y medir mejor para poner en valor el trabajo del farmacéutico de atención primaria
La nueva presidenta considera que uno de los principales desafíos de la profesión no está únicamente en desarrollar una actividad clínica relevante, sino en conseguir que la labor del farmacéutico de atención primaria sea entendida fuera del propio colectivo.
“Después de muchos años trabajando como farmacéutica de atención primaria, sé bien lo que aportamos, pero también sé que en ocasiones nos cuesta explicarlo”, afirma Pereira, que destaca que el propósito de la nueva junta es hacer visible esa actividad “sin ruido”, apoyándose en el trabajo cotidiano, los datos y la experiencia real de los servicios de salud.
En ese sentido, añade, la primera prioridad de la nueva junta será establecer una definición clara del farmacéutico de atención primaria, de sus responsabilidades y de su ámbito competencial. “No basta con que nosotros sepamos lo que hacemos. Deben entenderlo también los equipos asistenciales, los gestores, las administraciones y los pacientes”, apunta la presidenta, que considera esencial responder con precisión a dos preguntas: qué hace el farmacéutico de atención primaria y en qué momentos su participación resulta especialmente necesaria.
Al respecto, la nueva junta considera que el “espacio prioritario” debe ser el paciente ambulatorio con tratamientos complejos: personas con enfermedades crónicas, con alta frecuencia de consultas a múltiples profesionales, con cambios frecuentes de tratamiento o que tras el alta hospitalaria o por inercia de prescripción, continúen con tratamientos que quizá ya no resulten necesarios, lo que puede propiciar problemas de seguridad, necesidad de ajustes o situaciones que precisan de una revisión para optimizar el tratamiento.
“El paciente crónico vive fuera del hospital, así que la seguridad de su medicación también debe estar allí. Cada medicamento puede tener un prescriptor, pero el paciente necesita que un farmacéutico de atención primaria revise el conjunto del tratamiento, sus interacciones, sus duplicidades, sus riesgos y su adecuación a la situación clínica actual”, añade.
La segunda gran transformación que quiere impulsar la nueva junta en este sentido será avanzar desde el registro de actividad hacia la medición de resultados. Muchas intervenciones del farmacéutico de atención primaria tienen como finalidad evitar acontecimientos que finalmente no llegan a producirse (una caída, una hipoglucemia, un sangrado, una duplicidad, una interacción grave, un ingreso evitable o la continuación innecesaria de un tratamiento), una naturaleza preventiva que provoca que una parte importante del trabajo de los farmacéuticos de atención primaria permanezca oculta.
“En seguridad, muchas veces el éxito es precisamente lo que no ocurre”, afirma Mercedes Pereira, cuya junta pretende promover indicadores comunes, proyectos multicéntricos y sistemas de registro que permitan demostrar qué cambia tras una intervención farmacéutica. El objetivo, según la presidenta, no será acumular cifras de actividad, sino relacionar el trabajo desarrollado con resultados clínicos, seguridad, capacidad resolutiva, eficiencia y experiencia del paciente. “Medir no es contar cuántas cosas hacemos. Es saber qué mejora gracias a que las hacemos. Y la medición, además, permitirá presentar a las administraciones propuestas comprensibles y comparables, facilitando que el crecimiento profesional del farmacéutico de atención primaria se vincule a necesidades reales del sistema”, argumenta.
El sistema necesita profesionales que demuestren qué problemas pueden resolver
La consecución de una especialidad propia para el farmacéutico de atención primaria seguirá formando parte de la agenda de SEFAP, aunque la nueva Junta quiere situarla dentro de un proyecto profesional más amplio. Para Pereira, la especialidad no puede reducirse a una denominación ni plantearse únicamente como una reivindicación corporativa.
“La especialidad no es un título, es una garantía para el paciente. Por eso, su justificación debe residir en asegurar que el profesional encargado de intervenir sobre pacientes ambulatorios complejos disponga de una formación adecuada, competencias homogéneas y un reconocimiento acorde con la responsabilidad asumida”, argumenta la nueva presidenta, que considera que antes de cerrar cualquier propuesta, será necesario responder a cuestiones técnicas cómo: qué competencias deben integrar la formación, dónde debe desarrollarse, quién debe ejercer la tutoría, qué relación debe mantener con otros ámbitos farmacéuticos y cómo reconocer la experiencia de quienes llevan años trabajando como farmacéutico de atención primaria.
La experiencia profesional de la nueva presidenta y de su vicepresidenta, Silvia M.ª Reboredo García, por último, sitúa inevitablemente a Galicia dentro del debate sobre la integración del farmacéutico de atención primaria, ya que Galicia cuenta con una trayectoria consolidada en la incorporación de estos profesionales a las estructuras de Atención Primaria, próximos a los equipos asistenciales, a la gestión y a los procesos de decisión relacionados con los medicamentos.
Para Pereira, esa experiencia permite conocer “no solo las ventajas del modelo, sino también sus dificultades reales de implantación”. La nueva presidenta, sin embargo, matiza que el objetivo no será trasladar mecánicamente una estructura idéntica al conjunto del Sistema Nacional de Salud, ya que cada comunidad autónoma parte de una situación diferente: algunas disponen de servicios consolidados; otras cuentan con unidades reducidas, profesionales integrados en estructuras hospitalarias o modelos todavía incipientes.
Por ello, apunta, la nueva junta directiva no propondrá una reforma uniforme que pueda generar un rechazo inicial por su complejidad organizativa o por requerir una inversión inmediata difícilmente asumible. “Galicia muestra hasta dónde puede llegar la Farmacia de Atención Primaria. El camino, sin embargo, debe construirse desde la realidad de cada comunidad autónoma. SEFAP pretende así construir una visión nacional sustentada en la realidad y no en un modelo teórico único”, subraya.
En ese mismo sentido, Mercedes Pereira considera que el futuro de la profesión no debe construirse únicamente desde la reivindicación de plazas o estructuras, sino desde la identificación de los problemas actuales del sistema sanitario (envejecimiento, cronicidad, polimedicación, fragmentación asistencial, escasez de profesionales médicos, etc.) y demostrando de qué manera el farmacéutico de atención primaria puede contribuir a resolverlos.
“El sistema no necesita una profesión que reclame espacio. Necesita profesionales que demuestren qué problemas pueden resolver. Y en este escenario, SEFAP quiere presentar al farmacéutico de atención primaria como un profesional que aporta capacidad resolutiva, prevención, coordinación y seguridad”, concluye.