Expertos en salud mental contra el mito: tratar adecuadamente el TDAH no solo no aumenta el riesgo de adicción, sino que lo reduce y puede mejorar el pronóstico

Expertos en salud mental contra el mito: tratar adecuadamente el TDAH no solo no aumenta el riesgo de adicción, sino que lo reduce y puede mejorar el pronóstico

Expertos en salud mental contra el mito: tratar adecuadamente el TDAH no solo no aumenta el riesgo de adicción, sino que lo reduce y puede mejorar el pronóstico 1359 903 Docor Comunicación

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en las primeras etapas de la vida, pero que con frecuencia persiste en la edad adulta. Se estima que afecta aproximadamente al 2,6% de la población adulta. Sin embargo, pese a su impacto sobre el funcionamiento académico, laboral, social y emocional, continúa siendo una realidad infradiagnosticada, especialmente cuando los síntomas de hiperactividad son menos evidentes y predominan las dificultades de atención, organización, impulsividad o autorregulación.

“El TDAH no desaparece necesariamente al llegar a la edad adulta. En muchos pacientes cambia su forma de expresarse y esto puede dificultar su reconocimiento clínico”, explica el doctor José Martínez-Raga, psiquiatra y secretario de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), que añade que el retraso diagnóstico supone “años de deterioro funcional y aumenta la probabilidad de que la persona llegue a los servicios sanitarios por otras complicaciones psiquiátricas, entre ellas los trastornos adictivos”.

La relación entre TDAH y adicciones constituye, precisamente, uno de los principales retos clínicos asociados a este trastorno. En una reciente cohorte estadounidense de 1,23 millones de adolescentes y adultos jóvenes de entre 15 y 25 años diagnosticados de TDAH, alrededor del 23% presentaba además un trastorno por uso de sustancias. Se trata de una población especialmente compleja en la que, paradójicamente, los investigadores observaron una menor prescripción de tratamientos estimulantes para el TDAH cuando existía una adicción asociada.

Como explica el doctor Ignacio Basurte, vicepresidente de la Fundación Patología Dual (FPD), el TDAH y adicciones no son dos problemas independientes que simplemente coinciden en una misma persona:

“La impulsividad, las dificultades en el control inhibitorio y la autorregulación, la búsqueda de recompensa inmediata y una mayor dificultad para demorar la gratificación pueden incrementar la vulnerabilidad ante sustancias o conductas con una elevada capacidad de refuerzo”.

Esto, matiza Basurte, no significa que todas las personas con TDAH vayan a desarrollar una adicción, ya que el riesgo final depende de factores biológicos, psicológicos y ambientales; “pero sí significa que debemos considerar a las personas con TDAH una población especialmente relevante para la prevención y la detección precoz de los trastornos adictivos”.

Tratar el TDAH no aumenta el riesgo de adicción

Los expertos de la SEPD consideran especialmente importante combatir uno de los mitos que todavía condiciona el abordaje terapéutico del TDAH: el temor a que su tratamiento farmacológico y, particularmente, el uso de medicamentos estimulantes adecuadamente prescritos y supervisados, pueda favorecer el desarrollo de una adicción.

“La evidencia más reciente apunta precisamente en la dirección contraria”, sostiene Basurte. Aunque reconoce que durante años ha existido el temor de que tratar farmacológicamente el TDAH pudiera aumentar el riesgo de consumo de sustancias, la evidencia científica actual demuestra que “dejar un TDAH sin identificar y sin tratar puede ser mucho más perjudicial”, por lo que el objetivo no puede ser evitar el tratamiento, “sino realizar un diagnóstico correcto, individualizado y mantener una adecuada supervisión clínica”.

Hallazgos de los estudios más recientes:

  • Reducción de episodios de consumo: Un amplio estudio publicado en The BMJ en 2025, que analizó datos de 148.581 personas con TDAH procedentes de registros nacionales suecos, demostró que el inicio del tratamiento farmacológico se asoció con una reducción del 15% en la tasa de primeros episodios de uso problemático de sustancias y del 25% en episodios recurrentes, en comparación con no iniciar tratamiento. Aunque al ser observacional los datos deben interpretarse como asociaciones, aportan evidencia clínica real en una muestra de gran tamaño.

  • Menor morbimortalidad y hospitalización: En el estudio de más de 1,2 millones de adolescentes y jóvenes, el tratamiento del TDAH en personas con trastorno por uso de sustancias se asoció con menos hospitalizaciones, menor uso de urgencias y menor riesgo de ideación o conducta suicida.

  • Reducción de la mortalidad: En esta misma cohorte, el tratamiento se asoció con una reducción del 30% del riesgo de mortalidad durante el periodo analizado.

“Estos resultados son especialmente importantes para la patología dual. Todavía existe una cierta tendencia a considerar que primero hay que resolver la adicción y después abordar el TDAH. En muchos pacientes este planteamiento es insuficiente. No podemos tratar adecuadamente la adicción ignorando un TDAH que está contribuyendo a la impulsividad, a la desorganización, al craving o a la dificultad para mantener los cambios terapéuticos”, reflexiona el psiquiatra.

Una detección en las dos direcciones

Para José Martínez-Raga, estos datos refuerzan la necesidad de mejorar la detección del TDAH a lo largo de todo el sistema sanitario. “Debemos buscar activamente los trastornos por uso de sustancias y otras conductas adictivas en las personas con TDAH, pero también hacer el recorrido inverso: explorar la posible existencia de un TDAH en los pacientes que consultan por una adicción”, señala.

En este sentido, desde la Sociedad Española de Patología Dual defienden un abordaje integral e individualizado, que contemple de forma simultánea las diferentes manifestaciones psicopatológicas presentes en cada persona.

“El mensaje no debe limitarse a diagnosticar antes el TDAH, sino a diagnosticar mejor y tratar de manera integral. El tratamiento puede incluir medicación, intervenciones psicológicas basadas en la evidencia, psicoeducación y modificaciones del entorno familiar, académico o laboral. Y cuando existe una adicción, ambos trastornos deben incorporarse desde el principio a un mismo plan terapéutico”, añade Ignacio Basurte.

El vicepresidente de la SEPD, por último, destaca que identificar y tratar adecuadamente el TDAH no solo permite mejorar la atención o reducir la impulsividad, sino que “puede modificar la trayectoria vital de una persona y reducir el impacto de complicaciones psiquiátricas tan graves como los trastornos adictivos”.

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