Investigación

El uso de azitromicina no previene la COVID ni minimiza el riesgo de desarrollar síntomas graves

El uso de azitromicina no previene la COVID ni minimiza el riesgo de desarrollar síntomas graves Docor Comunicación

Durante la primera ola de la pandemia desatada por la COVID-19, la azitromicina, un antibiótico usado en el tratamiento de infecciones respiratorias agudas, fue utilizado de forma masiva en los pacientes con síntomas compatibles con COVID-19. Varios estudios señalaron en los meses siguientes la ausencia de eficacia del fármaco para el tratamiento de la enfermedad. Recientemente, un estudio realizado por el Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) y publicado en la revista Antibiotics ha demostrado la falta de eficacia de los macrólidos cuando son utilizados a largo plazo.

“Los ciclos prolongados con azitromicina, incluso en tratamientos de larga duración en pacientes que la estaban recibiendo por otros motivos, no se han mostrado efectivos para prevenir la enfermedad, una peor evolución o la mortalidad a causa de la misma”, sostiene Rocío Fernández Urrusuno, coordinadora del grupo e investigadora del estudio. La investigadora recuerda que la azitromicina y otros macrólidos se utilizan en ciclos de larga duración “en el tratamiento de pacientes con enfermedades inflamatorias respiratorias crónicas (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica –EPOC–, bronquiectasias, fibrosis quística, etc.) por su potencial actividad inmunomoduladora y antiinflamatoria, con el fin de mejorar la función pulmonar y evitar la progresión a enfermedad más grave”.

En el estudio participaron 57 Farmacéuticos de Atención primaria de 40 Áreas de Salud de toda España, que analizaron a más de 3.000 pacientes que estaban recibiendo tratamiento a largo plazo con azitromicina u otros macrólidos durante la primera ola de la pandemia. “Los pacientes venían recibiendo una dosis semanal de 1500 mg de azitromicina durante 39 meses como media, y al mismo tiempo recibían otros tratamientos concomitantemente como broncodilatadores, corticoides, analgésicos, antihipertensivos e inhibidores de la bomba de protones”, explica la Farmacéutica de Atención Primaria Carmen Marina Meseguer, investigadora principal del proyecto. La edad media de los pacientes fue de 73 años; el 55% eran hombres; el 62% fumadores o ex-fumadores; el 56% tenían obesidad o sobrepeso; y el 95% presentaba enfermedades respiratorias crónicas y, al menos, otras tres enfermedades crónicas como cardiovasculares o hipertensión. Según Meseguer, “eran pacientes con elevada comorbilidad”.

La prevalencia de COVID-19 entre la muestra fue del 4,8%, acorde con los datos oficiales del Ministerio de Sanidad durante la primera ola de la pandemia, siendo los síntomas respiratorios los más frecuentes: dificultad para respirar, tos y neumonía. El 53% de los pacientes presentó síntomas leves o moderados, el 28% requirió ingreso hospitalario y el 19% murió con COVID-19. “Comparado con los pacientes no-Covid, el porcentaje de pacientes ingresados en el hospital durante el período de estudio fue 2,8 veces superior y el porcentaje de muertes fue 5,8 veces mayor que entre los pacientes con COVID-19. Nuestros resultados pueden sumarse al conjunto de estudios que muestran que es poco probable que los efectos antibacterianos o los supuestos efectos antiinflamatorios de la azitromicina se traduzcan en un beneficio clínico frente al Covid-19”, añade Meseguer.

Importante reducción del uso de azitromicina

A pesar de la importante utilización de azitromicina en pacientes con síntomas compatibles o diagnóstico de COVID-19, el uso global de azitromicina en la comunidad en España disminuyó durante los meses de invierno, hasta el punto de producirse un cambio en el patrón de consumo durante los meses de invierno (octubre-marzo) de la temporada 2020-2021, una estación caracterizada por la alta prevalencia de infección respiratoria aguda. “Si comparamos el periodo octubre 2020 – marzo 2021 con el del año anterior, según los datos aportado por el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), se prescribió un 48% menos de azitromicina en España”, analiza Lucía Jamart, miembro de SEFAP e investigadora del estudio.

Para Jamart, esta disminución puede deberse a la importante reducción del número de consultas en Atención Primaria por procesos respiratorios agudos, algo que en su opinión puede achacarse a dos razones. Por un lado, al hecho de que ha habido menos procesos respiratorios agudos debido a las medidas de aislamiento y protección. Por otro, a que, probablemente, los procesos banales que se pudieron producir no derivaron en una consulta médica y, por ellos, no se trataron con antibióticos.

Un estudio sobre el cáncer biliar podría ayudar en el diagnóstico temprano y la supervivencia de los pacientes

Un estudio sobre el cáncer biliar podría ayudar en el diagnóstico temprano y la supervivencia de los pacientes Docor Comunicación

Una base de datos de pacientes que sufren cáncer biliar o colangiocarcinoma (CCA) ha identificado algunos factores de riesgo que pueden causar la enfermedad, como la obesidad, la diabetes o las enfermedades biliares crónicas. Los casos clínicos de los pacientes que ha comparado el estudio publicado en el Journal of Hepathology sirven para desarrollar futuras terapias para tratar un cáncer que suele diagnosticarse en estados avanzados con metástasis y las opciones terapéuticas son, en general, muy limitadas.

En el estudio, realizado a nivel europeo en 11 países y 6 hospitales, han participado investigadores/ as del IIS Biodonostia, en un proyecto coordinado por el Dr. Jesús Bañales. La base de datos (MAPA) cuenta ya con el análisis exhaustivo de los aspectos diagnósticos, pronósticos y terapéuticos de más de 2.200 pacientes con CCA en Europa y compara el manejo clínico de cada paciente junto con sus respectivos resultados. Las características analizadas son la precisión de los biomarcadores, las similitudes y diferencias de los tres subtipos de la enfermedad (intrahepática, perihiliar y distal) y los posible factores de riesgo.

Los resultados del análisis sugieren que la ubicación de los tumores del CCA a lo largo del árbol biliar se asocia con diferentes factores de riesgo y características tumorales. De este modo, se ha concluido que la obesidad o la diabetes, así como la cirrosis hepática o la presencia de enfermedades biliares crónicas son factores de riesgo frecuentemente presentes. Esta información servirá para mejorar el diagnóstico temprano, la supervivencia y la calidad de vida de los y las pacientes con cáncer biliar, ya que los oncólogos podrán realizar los análisis y las valoraciones pertinentes tomando como referencia los datos con los que actualmente cuenta la base de datos.

Así lo ha explicado el Dr. Bañales, quien ha recalcado la importancia de las nuevas informaciones “para futuras comparaciones con nuevas terapias dirigidas y el diseño de ensayos clínicos personalizados de próxima generación”. Aparte de la importancia de las nuevas técnicas de detección temprana en poblaciones de alto riesgo, el coordinador del proyecto también ha hecho hincapié en la necesidad de campañas de sensibilización y programas de educación para prevenir los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida.

Tratamiento del colangiocarcinoma

El CCA es un cáncer poco frecuente, de los denominados raros, aunque su incidencia está en aumento. Esta enfermedad representa aproximadamente el 15% de todos los cánceres primarios de hígado y el 3% de todos los cánceres gastrointestinales. Hoy en día, la única terapia potencialmente curativa es la resección quirúrgica. Sin embargo, en los estadios más avanzados en los que normalmente suele detectarse la enfermedad, el tratamiento no suele ser efectivo. Cuando se produce una invasión de los ganglios linfáticos, la quimioterapia aumenta la esperanza de vida, pero, según los expertos, en esas etapas “la curación es poco probable”.

La sexta ola no es una gripe y tampoco una endemia

La sexta ola no es una gripe y tampoco una endemia Docor Comunicación

actuar covidActuar COVID, formado por un grupo de profesionales sanitarios la Comunidad de Madrid

Actuar COVID, un colectivo de 1.300 profesionales sanitarios de la Comunidad de Madrid que trabajan en Atención Primaria, hospitales y residencias de mayores, junto con once asociaciones científicas y profesionales representativas del sector (AETSYS, AFEM, AMASAP, AP se Mueve, FADSP, MATS, Plataforma de Centros de salud, Sanitarios Necesarios, Plataforma SAR Madrid, SEMAP y SOMAMFYC), “con relación a las opiniones, no contrastadas científicamente, sobre la opción de gripalizar la COVID-19”, han dado a conocer recientemente la valoración consensuada entre su miembros sobre esta cuestión.

En este sentido, señalan los siguientes puntos:

  • La COVID-19 no es un catarro más. Es más grave, aunque el riesgo de ingreso haya bajado en España por la vacunación. Nada indica que estemos ante el fin de la gravedad ni el fin prematuro de la pandemia. Los muertos por COVID en el último mes son mayores que los causados por un mal año de gripe. El número de contagios es muy alto. Seguimos en pandemia.
  • No se puede bajar la guardia. Es razonable registrar todos los casos para conocer la evolución.
  • La atención primaria sigue siendo la gran olvidada en la pandemia. La demanda a los centros de salud está desbordada. Su enorme déficit de recursos les obliga a priorizar la atención hacia los pacientes COVID con síntomas moderados o graves, para poder preservar en lo posible la atención a los pacientes no COVID.
  • La circulación del virus en países con tasas de vacunación muy bajas favorece la aparición de mutaciones peligrosas.
  • Es urgente una inversión importante en sanidad, especialmente en atención primaria y salud pública.
  • Es necesario aumentar el personal en atención primaria, en un 20% y de forma estable, descargando de tareas administrativas a los profesionales sanitarios.
  • Es indispensable reforzar la salud pública. Sus funciones de vigilancia, valoración, supervisión y seguimiento de la pandemia son y seguirán siendo esenciales para controlarla.
  • Hay que atender especialmente a las poblaciones vulnerables. Hay que impedir que el coronavirus entre en las residencias de mayores sin que sea a costa de las visitas familiares. Hay que reforzar los servicios sociales, hoy muy insuficientes, para facilitar el aislamiento, las cuarentenas y las bajas remuneradas de los afectados con dificultades.
  • Se debe asignar cuanto antes recursos a la salud mental, dado el aumento de necesidades por la pandemia en un contexto ya carencial. Es importante también considerar la COVID persistente y los recursos necesarios para su manejo.
  • La vacunación universal y el acceso a los tratamientos en todos los países son medidas ineludibles para controlar la pandemia en nuestro país y en todo el mundo. Para ello, España y la Unión Europea deben apoyar la suspensión de patentes y la transferencia de las tecnologías necesarias para ello

Prueban en Navarra un tratamiento pionero para reducir los contagios de COVID-19

Prueban en Navarra un tratamiento pionero para reducir los contagios de COVID-19 Docor Comunicación

Reducir al mínimo la posibilidad de que las personas con Covid-19 contagien a otras en las fases iniciales de la enfermedad. La Clínica Universidad de Navarra es el primer y único hospital del mundo que desarrolla un estudio en el que un grupo de cien pacientes se va a someter a un tratamiento de fotodesinfección nasal para destruir el virus alojado en la nariz y evitar así que contagien a personas sanas.

El ensayo prueba un dispositivo de la compañía canadiense Ondine Biomedical Inc. en pacientes que han dado resultado positivo en una prueba PCR y que no han requerido ingreso hospitalario. El Dr. Francisco Carmona, especialista del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra y co-investigador principal del ensayo, explica que “con la fotodesinfección nasal no buscamos curar a los pacientes cuando la enfermedad está ya instaurada”

“Con este método el objetivo es destruir el reservorio del Covid-19 en las fosas nasales, donde la replicación del virus es más activa los primeros días. Si conseguimos esto, esperamos que el virus no se transmita y que el paciente deje de ser un agente transmisor de la infección a otras personas a corto plazo tras el tratamiento”, afirma.

La tecnología de la fotodesinfección mediante terapia fotodinámica es un proceso indoloro que se ha usado durante más de 10 años, principalmente en Canadá, como un mecanismo para prevenir las infecciones de la herida quirúrgica por bacterias multirresistentes que colonizan las fosas nasales.

Durante la primera fase la pandemia, los equipos de los programas de Terapia Génica y de Terapias Moleculares del Cima Universidad de Navarra habían demostrado la eficacia de la terapia fotodinámica para la destrucción in vitro del SARS-CoV2, unos trabajos dirigidos por los doctores Cristian Smerdou, Gloria González Aseguinolaza y Antonio Pineda-Lucena y desarrollados gracias a la colaboración de Ondine Biomedical Inc.

Menos tiempo de recuperación y confinamiento para cualquier variante del virus

El Dr. Alejandro Fernández-Montero, especialista en Medicina del Trabajo de la Clínica Universidad de Navarra y co-investigador del ensayo, detalla que, si se consigue eliminar el reservorio del virus, este tratamiento podría permitir “acortar la duración de los confinamientos con infección por SARS-CoV-2, generando un impacto positivo en la población, las empresas y la economía” y subraya que “además, el ámbito hospitalario se podría beneficiar doblemente, disminuyendo el riesgo de contagio de los enfermos al personal sanitario, y acortando las bajas de los profesionales sanitarios o de los cuidadores de dependientes, que en situaciones de pandemia son imprescindibles”.

El Dr. Carmona añade que otra ventaja de un enfoque de destrucción física del virus es que “este tipo de tratamiento sería agnóstico al tipo de variante, lo cual haría de este tratamiento un complemento perfecto a las actuales medidas de prevención y terapéuticas”, además de que “el virus no puede desarrollar ninguna resistencia al tratamiento”.

Se trata de un ensayo aleatorizado y controlado, cuyos participantes están siendo reclutados entre personas atendidas por contagio de Covid-19 en la sede de Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra. Estos pacientes reciben tres sesiones de fotodesinfección y durante dos semanas se comprueba en ellos la evolución de la carga viral y de la enfermedad. De acuerdo con la práctica habitual de los ensayos clínicos y para confirmar la eficacia del tratamiento, la mitad de los participantes está recibiendo el tratamiento fotodinámico, y la otra mitad recibirá una intervención control.

Una investigación española demuestra la influencia de la temperatura en la incidencia de la COVID-19

Una investigación española demuestra la influencia de la temperatura en la incidencia de la COVID-19 Docor Comunicación

Un equipo de especialistas de la Universidad de Cantabria (UC), el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV) y el Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL) han demostrado la asociación entre la temperatura media y la incidencia acumulada de la COVID-19 en España, tras analizar los datos meteorológicos y sanitarios de las distintas provincias en busca de un patrón geográfico de la enfermedad en relación con las variables de las tres primeras olas.

“Las provincias españolas que tuvieron una temperatura mayor registraron una menor incidencia acumulada de la COVID, mientras que en las más frías hubo mayor incidencia”, explicó Carmen Valero, especialista en Medicina Interna HUMV y profesora titular de la UC. En concreto, las que tuvieron menos de 10 grados duplicaron los datos epidemiológicos de las que tuvieron más de 16 grados.

Causas y consecuencias

Según la experta, varios factores pueden explicar esta correlación. “Los cambios en la temperatura podrían afectar a la viabilidad del virus, alterando la membrana lipídica o las proteínas de superficie. También el aire frío y seco puede alterar la barrera mucociliar y la respuesta inmune del individuo”. Por otra parte, cambios en la temperatura influyen en los hábitos sociales, ya que con el frío se favorece el encuentro en lugares cerrados, sin una correcta ventilación, lo que aumenta el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2, mientras que con mejor temperatura se sale a espacios abiertos.

Este tipo de trabajos “ayudan a tener un mejor conocimiento de la estacionalidad de la COVID-19”, según apuntó Ana Santurtún, profesora en la Unidad de Medicina Legal de la UC, contribuyendo a predecir nuevas olas y a adaptar las campañas de prevención, por ejemplo, tomando medidas para inmunizar a la población de cara al invierno o gestionar mejor los recursos sanitarios.

La incidencia acumulada se calculó con datos del Instituto Nacional Estadística (INE) y de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) y las variables meteorológicas (temperatura, porcentaje de humedad relativa, precipitaciones y viento) se obtuvieron de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) correspondientes a 870 estaciones meteorológicas a escala mensual.

La temperatura explicó las diferencias geográficas encontradas en la incidencia acumulada de la COVID-19 en España, con independencia de otros factores meteorológicos y de la densidad de población. Las provincias del interior peninsular, con menor temperatura que las provincias costeras, fueron las que tuvieron mayor incidencia acumulada en España durante las tres primeras olas.

El estudio

Bajo el título ‘Influencia de los factores meteorológicos en la incidencia de COVID-19 en España’, los resultados de este estudio ecológico se han recogido en un artículo publicado en la revista “Medicina Clínica” y firmado por Carmen Valero, Daniel Pablo Marcos, Nuria Puente, José Antonio Riancho -todos adscritos al Departamento de Medicina Interna del HUMV, al IDIVAL y a la UC-, Raquel Barba y Ana Santurtún, ambas de la Unidad de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria.

Autorizada una nueva vacuna contra la COVID-19

Autorizada una nueva vacuna contra la COVID-19 Docor Comunicación

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ha recomendado que se otorgue una autorización de comercialización condicional a la vacuna frente a la COVID-19 desarrollada por Novavax.

Nuvaxovid, el nombre comercial de este medicamento, previene la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 en personas a partir de los 18 años y es la quinta vacuna que recibe el visto bueno de los reguladores europeos, tras las impulsadas por BioNTech y Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen.

Nuvaxovid es la primera vacuna aprobada que utiliza una plataforma diferente, ya que está basada en proteínas recombinantes. Se trata de una tecnología sobre la que existe abundante evidencia científica sobre su seguridad y mucha experiencia en programas de vacunación de calendario.

Esta vacuna comenzó la evaluación científica el pasado 3 de febrero y el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP, por sus siglas en inglés) de la EMA, formado por expertos de las autoridades competentes de los diferentes Estados miembros de la UE, entre ellos la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), ha completado esta evaluación, concluyendo por consenso que dispone de datos suficientemente sólidos sobre su calidad, seguridad y eficacia, es decir, que el balance beneficio-riesgo es positivo.

La Comisión Europea (CE) será ahora la responsable de otorgar la autorización de comercialización condicional para que esta vacuna pueda distribuirse en todos los Estados miembro de la UE, como sucede con el resto de medicamentos autorizados por procedimiento centralizado.

Un ensayo clínico con más de 45.000 participantes

Los dos ensayos clínicos de Nuvaxovid, en los que participaron más de 45.000 personas, se realizaron con el diseño doble-ciego, en el que se administra la vacuna o un placebo enmascarados de manera que se impida su identificación a simple vista.

El primer estudio, llevado a cabo en México y Estados Unidos, mostró una reducción del 90,4% en el número de casos sintomáticos por COVID-19 después de siete días desde la segunda dosis en personas que recibieron esta vacuna (14 casos de 17.312 personas), en comparación con las personas que recibieron placebo (63 de 8.140 personas), lo que se traduce en una eficacia del 90,4% en este estudio.

El segundo ensayo, realizado en el Reino Unido, también mostró una reducción similar en el número de casos sintomáticos en personas que recibieron Nuvaxovid (10 casos de 7.020 personas), en comparación con las que se les administró placebo (96 de 7.019 personas); en este estudio, la eficacia de la vacuna fue del 89,7%. En conjunto, los resultados de los dos ensayos muestran una eficacia de alrededor del 90%.

Cuando los estudios estaban en curso, las cepas que circulaban eran la cepa original de SARS-CoV-2 y algunas de las variantes preocupantes, como alpha y beta. Actualmente, los datos existentes sobre la eficacia de Nuvaxovid frente a otras variantes de interés, incluida ómicron, son limitados. Las reacciones adversas observadas en estos ensayos clínicos fueron generalmente leves o moderadas y desaparecieron un par de días tras la vacunación.

Las más comunes fueron sensibilidad o dolor en el lugar de la inyección, cansancio, dolor muscular, dolor de cabeza, malestar general, dolor en las articulaciones y náuseas o vómitos. La seguridad y eficacia de esta vacuna se monitoriza entre todos los Estados miembros, a través del sistema de farmacovigilancia y los estudios adicionales que realizará la compañía y las autoridades europeas.

Disponibilidad y uso de la vacuna

Nuvaxovid se encuentra entre las vacunas para las que la Unión Europea ha firmado contratos de compra anticipada y, en este contexto, existen más de dos millones de dosis comprometidas por España para las que la compañía tiene que comunicar las entregas. En todo caso, y junto al resto de vacunas disponibles, corresponde a las autoridades de Salud Pública determinar el eventual uso que pudiera tener Nuvaxovid en el despliegue de la campaña de vacunación para la COVID-19.

Claves para mantener unos niveles óptimos de vitamina D durante el invierno

Claves para mantener unos niveles óptimos de vitamina D durante el invierno Docor Comunicación

La llegada del invierno no tiene que implicar una disminución de nuestros niveles de vitamina D. Si bien es cierto que la principal fuente de esta vitamina es la que produce la piel mediante la exposición diaria a la luz del sol “no es la única, ya que a través de la alimentación también es posible obtenerla”, aseguran desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (CODINMA).

Se calcula que la exposición de la cara, las manos y los brazos a la luz solar durante 15 minutos tres veces a la semana (sin protección solar) puede proporcionar cantidades adecuadas de vitamina D. Sin embargo, hay factores que influyen en esta síntesis como son las estaciones del año –en invierno hay menor incidencia de la radiación solar-, la edad -con los años disminuye la capacidad de producir vitamina D– la contaminación atmosférica o la pigmentación de la piel, pues cuanto más oscura es, menos vitamina D se produce al exponerse al sol.

En estos casos, para compensar esa reducción de la síntesis de vitamina D, los expertos del CODINMA aconsejan incluir en la dieta alimentos ricos en esta vitamina como son los pescados grasos (salmón, atún, arenques), los aceites de hígado de pescado, los huevos (la yema) y el hígado de ternera, entre otros. “Esta vitamina D presente en los alimentos es estable, es decir, no se pierde por el calor ni por procesos tecnológicos”, aseguran.

Cabe destacar que también hay alimentos como la leche o los cereales fortificados en vitamina D con el objetivo de asegurar una ingesta adecuada.

Ya sabemos en qué alimentos podemos encontrar el aporte de vitamina D que necesitamos, pero ¿en qué cantidades? Según las indicaciones del CODINMA, un adulto debe ingerir 15 microgramos (µg), lo que traducido a alimentos supone, por ejemplo, una ración de atún (unos 160 g), que equivale a 37,6 µg. También lo podemos encontrar en unos 200 g de salmón, lo que representa 10,7 µg o en un huevo entero (1 µg).

Déficit de vitamina D en España

La vitamina D es muy importante para nuestro organismo, recuerdan los Dietistas-Nutricionistas de Madrid. “Ayuda a la formación de hueso, ya que esta vitamina favorece que nuestro cuerpo absorba el calcio, que es uno de los elementos que lo constituye; aumenta la inmunidad; protege a nivel cardiovascular; es necesaria para el correcto funcionamiento del cerebro y ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre, entre otras funciones”.

Pese a su importancia, lo cierto es que la deficiencia de vitamina D está muy extendida a nivel mundial, y en nuestro país, el 94 % de los españoles tiene ingestas deficitarias, según el Estudio ANIBES.

Como recomendación, el CODINMA insta a llevar una alimentación saludable y organizada todo el año, pero insisten en que sobre todo en invierno es aconsejable mantener un consumo adecuado en alimentos ricos en vitamina D para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Ómicron: ¿estamos ante un “reseteo” de la pandemia?

Ómicron: ¿estamos ante un “reseteo” de la pandemia? Docor Comunicación

El pasado 26 de noviembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocó a un grupo especializado de expertos para analizar la nueva variante B.1.1.529 del SARS-CoV-2, denominada posteriormente “ómicron”. La OMS le ha dado este nombre y la ha designado como variante preocupante.

Este grupo de expertos, que lleva por nombre Grupo Consultivo Técnico sobre la Evolución del Virus SARS-CoV-2, es un grupo independiente de expertos que supervisa y evalúa periódicamente la evolución del SARS-CoV-2 y que determina si determinadas mutaciones y combinaciones de mutaciones alteran el comportamiento del virus.

El temor a que esta nueva variante sea más contagiosa ha hecho que los Gobiernos y ciudadanía lleguen a plantearse que podríamos volver al punto de partida de la pandemia de la COVID-19, con una nueva variante presuntamente más contagiosa y que podría escapar a las vacunas. ¿Esto será así? Hay que ser prudentes y tener calma.

Lo que se sabe, según ha explicado recientemente la OMS en un comunicado de prensa, es lo siguiente:

La variante B.1.1.529 se notificó por primera vez a la OMS el 24 de noviembre de 2021. La situación epidemiológica en Sudáfrica, el país notificante, se ha caracterizado por la presencia de tres picos de casos notificados, el más reciente debido, principalmente, a la variante delta.

En las últimas semanas, el número de infecciones ha aumentado considerablemente, coincidiendo con la detección de la variante B.1.1.529. El primer caso conocido de infección por esta variante se confirmó en una muestra tomada el 9 de noviembre de 2021.

La variante B.1.1.529 presenta un gran número de mutaciones, algunas de las cuales son preocupantes. Las pruebas iniciales indican que el riesgo de reinfectarse por esta variante es mayor que con otras variantes preocupantes y, al parecer, el número de casos que ocasiona están aumentando en casi todas las provincias sudafricanas. Por el momento, las pruebas de PCR que se utilizan para diagnosticar el SARS-CoV-2 continúan detectando esta variante.

Sin embargo, la OMS señala que varios laboratorios han informado de que una prueba de PCR muy utilizada no consigue detectar el gen S, uno de los tres genes diana del virus. Debido a que ese gen escapa al diagnóstico por PCR, esta prueba se puede utilizar como marcador de esta variante a la espera de que se confirme el diagnóstico mediante secuenciación. Con este método, la variante B.1.1.529 se ha detectado a un ritmo mayor que las que han causado brotes anteriores, lo cual indica que tal vez crece con mayor rapidez.

Se están realizando varios estudios sobre esta variante y el citado Grupo Consultivo Técnico continuará evaluándola. También está volcada en su estudio la comunidad científica y médica, así como los laboratorios farmacéuticos creadores de las vacunadas contra la COVID-19.

Basándose en las pruebas presentadas que apuntan a que la variante B.1.1.529 da lugar a cambios perjudiciales en la epidemiología de la COVID-19, el Grupo Consultivo Técnico sobre la Evolución del Virus SARS-CoV-2 recomendó a la OMS que la designara como variante preocupante. Como ha así ha sido.

Pese a las diversas informaciones, cabe destacar que la comunidad científica todavía no tiene la certeza de que esta versión del virus sea más transmisible, más virulenta o que llegue a escapar a las vacunas que existen en la actualidad.

En este contexto, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido del riesgo global de la ómicron “se evalúa como muy alto” y ha pedido extremar las precauciones.

En este contexto, la OMS ha recordado a la población que, para reducir el riesgo de contraer la COVID-19, debe aplicar medidas sociales y de salud pública de eficacia demostrada, como el uso de una mascarilla bien ajustada, la higiene de las manos, el distanciamiento físico, la buena ventilación de los espacios interiores, la evitación de los espacios concurridos y la vacunación.

¿Estamos ante un reseteo de la pandemia? Aún no se sabe. En Doc News seguiremos muy atentos a esta variante.

La microbióloga Miren Basaras reconocida por su labor durante la pandemia

La microbióloga Miren Basaras reconocida por su labor durante la pandemia Docor Comunicación

El Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos y la Conferencia Española de Decanos de Biología han destacado la labor realizada por la investigadora de la UPV/EHU Miren Basaras durante toda la pandemia COVID-19. Ambas entidades celebrarán en la Universidad Complutense, un “acto de reconocimiento a los profesionales de la Biología en el ámbito sanitario durante la pandemia COVID-19”, en el que harán entrega de los galardones.

Como ambas entidades subrayan en su declaración, “la corporación que representa a quienes los forma académicamente, la Conferencia Española de Decanos de Biología, y la que los representa profesionalmente, el Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos, desean hacer público y notorio el esfuerzo realizado por estos abnegados profesionales de la biología durante la pandemia COVID-19 mediante un acto público de reconocimiento que hará someramente visible la importancia de sus contribuciones en la lucha contra la enfermedad y su propagación”.

La iniciativa ha establecido tres galardones, de los cuales la investigadora Miren Basaras ha recibido el ‘Reconocimiento a los avances en Sanidad mediante la colaboración multidisciplinar durante la pandemia COVID-19’.

“Es muy gratificante ser reconocida por el trabajo realizado”, reconoce Basaras. “La colaboración multidisciplinar -añade- siempre es imprescindible para que la ciencia avance y esta pandemia nos lo ha recordado día a día. El esfuerzo en la divulgación de la ciencia es una labor que debemos realizar por parte de cada uno de nosotras y nosotros con el fin de acercar el conocimiento a la sociedad”.

La microbióloga agradecía, así mismo, “a la Conferencia Española de Decanos de Biología, al Consejo General de Colegios Oficiales de Biólogos y a mi universidad por la confianza depositada en mi persona”.

Una referente en la lucha contra la COVID-19

Basaras es miembro del Departamento de Inmunología, Microbiología y Parasitología y profesora de la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU).​ En septiembre de 2020 asumió la dirección del Comité de Vigilancia COVID-19, organismo de la UPV/EHU encargado de los efectos que el coronavirus pueda ocasionar en los campus de la UPV/EHU.

Durante la pandemia, Miren Basaras se ha convertido en uno de los referentes en la lucha contra la pandemia COVID-19; tanto por su investigación, como por su labor didáctica en los medios de comunicación y su labor de voluntariado en diferentes tareas como los programas de cribado del virus.

Un adecuado tratamiento anticoagulante podría evitar 330 ictus en la población con Fibrilación Auricular de Euskadi

Un adecuado tratamiento anticoagulante podría evitar 330 ictus en la población con Fibrilación Auricular de Euskadi Docor Comunicación

El ictus es la primera causa de muerte en mujeres en España y la segunda causa de muerte en la población general. Sin embargo, el 80% de los ictus son evitables, según el informe “Prevención del ictus y control de la anticoagulación en el País Vasco” elaborado por la consultora Hiris y un grupo de expertos en colaboración con Bristol Myers Squibb-Pfizer, que ha sido presentado hoy en la Sociedad Bilbaina en un acto organizado por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB). Durante la sesión se ha debatido acerca del actual abordaje del ictus en el País Vasco así como de las potenciales mejoras en cuanto a la prevención del ictus y control de los pacientes anticoagulados en el País Vasco.

En la jornada ha participado Naiara Fernández, geriatra, directora asistencial de IMQ Igurco y presidenta de la Sección de Geriatría de la ACMB, que ha presentado la prevalencia e impacto sanitario, social y económico del ictus en el País Vasco. Mercedes Varona, médico y jefa del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Basurto, que ha descrito las recomendaciones de las Guías de Práctica Clínica de las Sociedades Científicas españolas y europeas y las brechas actuales entre esas recomendaciones y su aplicación en el País Vasco. Y, por último, Jesús María Fernández, director de Hiris y exviceconsejero de Sanidad del Gobierno Vasco, que ha compartido las recomendaciones recogidas en el informe para mejorar la prevención del ictus y mejorar el control de los pacientes anticoagulados en el País Vasco.

El ictus en Euskadi

El ictus es una de las principales causas de muerte en España y en Esukadi. Cada año se producen más de 3.000 nuevos ictus en el País Vasco, 20% de ellos secundarios a Fibrilación Auricular (FA). Además, incluso sobreviviendo, dos de cada tres personas presentan secuelas, en muchos casos discapacitantes. Las personas que han padecido un ictus refieren un deterioro muy importante de su calidad de vida, incluso para tareas de la vida cotidiana.

La FA y sus complicaciones potencialmente prevenibles tienen alto impacto, no solo sobre la salud de la población, sino también sobre los costes sanitarios. Hay constancia de un aumento del uso de recursos sanitarios costosos por parte de este tipo de pacientes. Sobre todo, ligados a consultas de Atención Primaria y médicos hospitalarios, así como visitas a urgencias y hospitalizaciones. Todo ello suma un total de 93,6 millones de coste anual en el País Vasco.

Para la Dra. Naiara Fernández “debemos garantizar el tratamiento preventivo más eficaz para un primer episodio, o su recurrencia en caso de haber presentado ya un evento isquémico. Uno de cada 5 accidentes cerebrovasculares son de origen cardioembólico, por lo que, en caso de Fibrilación Auricular No Valvular (FANV), instaurar un tratamiento anticoagulante adecuado a la situación clínica (enfermedad renal, determinación del riesgo de sangrado…), funcional (limitaciones para salir de domicilio, existencia de fragilidad y caídas…), cognitiva (limitaciones para el cumplimiento terapéutico o riesgo de errores de dosificación…) y social, (acceso a controles de anticoagulación, ayuda domiciliaria…) puede evitar el evento cerebrovascular y, por ende, prolongar la supervivencia, así como los años de vida libres de dependencia”.

Recomendaciones en anticoagulación

Los anticoagulantes orales conocidos como antagonistas de la vitamina K (AVK) han sido durante décadas el único tratamiento con seguridad reconocida en pacientes con FA. Sin embargo, su efecto es inestable y requieren una monitorización estricta del tiempo de coagulación, medido por el INR, ya que si el INR es menor al recomendado aumenta el riesgo de ictus y si es mayor aumenta el riesgo de hemorragia mayor. Un dato alarmante en España es que se estima que entre el 45% y el 55% de los pacientes anticoagulados con AVK no logran un buen control de la anticoagulación.

Desde 2011 se dispone, además, de una nueva clase de medicamentos, conocidos como anticoagulantes orales de acción directa (ACODs), que se presentan como una oportunidad frente a las limitaciones de los AVK. A diferencia de los AVK, este grupo de fármacos tienen un efecto anticoagulante estable y son más sencillos de controlar ya que no requieren de los controles analíticos continuos que sí necesitan los AVK. Además, tienen menor riesgo de homorragias intracraneales y menor riesgo de interacciones con medicamentos y alimentos que con AVK.

Las Sociedades Científicas españolas se han pronunciado a favor de utilizar los ACODs como primera línea para la anticoagulación oral, tal como recomiendan los últimos informes de agencias de evaluación de tecnologías sanitarias en Europa. Además, se recomienda cambiar de AVK a ACODs cuando el paciente no logra el Tiempo en Rango Terapéutico (TRT) deseado, un indicador del tiempo que el paciente anticoagulado pasa con un INR deseado.

Según la Dra. Mercedes Varonala anticoagulación salva vidas en pacientes con fibrilación auricular y es el tratamiento fundamental en cualquier ámbito asistencial y, por supuesto, en Urgencias; los anticoagulantes de acción directa son más efectivos y seguros, mejores en cuanto a la logística de la prescripción y reducen la mortalidad”.

Oportunidades para la prevención

Sin embargo, la prevención del ictus en Euskadi no es acorde a las Guías de Práctica Clínica (GPC), lo que se traduce en un inadecuado tratamiento anticoagulante (TAO). Según un estudio de 2019 realizado por la Sociedad Española de Cardiología, más del 40% de los pacientes están mal controlados con AVK en el País Vasco. En el supuesto de adecuar el TAO a las recomendaciones de las GPC, en el País Vasco se podrían evitar 330 ictus o hemorragias mayores, lo que a su vez permitiría ahorrar 4,7 millones de euros en la población con Fibrilación Auricular No Valvular (FANV). Euskadi refleja una situación instaurada en España ya que el uso de ACODs va muy por detrás de la mayoría de países europeos, pese a los buenos resultados económicos y sobre la salud de los pacientes.

Para poder mejorar la situación de estos pacientes, el informe recoge una serie de recomendaciones de buenas prácticas en la prevención de ictus en FANV: flexibilizar el inicio de TAO con ACODs en pacientes con alto riesgo de ictus y/o hemorragia mayor y/o con bajas posibilidades de lograr un adecuado control con AVK, reducir a 3 meses el plazo para cambiar de AVK a ACODs en pacientes con mal control con AVK, elevar el TRT objetivo al 70%, establecer un sistema de alerta al médico para identificar tempranamente los pacientes mal anticoagulados, simplificar el visado de inspección: pasar a un visado automático con revisión posterior, y crear un Observatorio de resultados en pacientes anticoagulados.

“Durante la pandemia de coronavirus muchos pacientes anticoagulados tuvieron dificultades para acudir a realizar sus controles periódicos, por eso en la mayoría de CCAA se flexibilizaron los criterios para facilitar el uso de los medicamentos de acción directa. Lamentablemente después de la pandemia esta flexibilización se está revirtiendo. Los servicios de salud tienen ahora la oportunidad de cambiar algunas cosas que no se hacían bien antes de la pandemia, y una de ellas es revisar los criterios para facilitar el uso de tratamientos que están avalados científicamente, son más seguros, eficaces y pueden ahorrar mucho sufrimiento a las personas en forma de ictus y sus secuelas”, valora Jesús María Fernández.

Back to top