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“No es posible tratar la salud mental sin considerar la patología dual”

“No es posible tratar la salud mental sin considerar la patología dual” 1359 903 Docor Comunicación

La patología dual -la existencia de adicciones y otros trastornos mentales- constituye un problema sanitario y social debido a sus altas tasas de prevalencia. No en vano, se estima que más del 50% de los pacientes de la red de salud mental presentan también una adicción, cifra que aumenta al 75% en los trastornos mentales graves; mientras que la totalidad de los pacientes en la red asistencial de adicciones presenta además otro trastorno mental.

En ese sentido, y con motivo de la celebración del Día Mundial de la Salud Mental, desde la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) recuerdan que “no es posible tratar la salud mental sin considerar la patología dual”; una máxima que, según el doctor Néstor Szerman, psiquiatra del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Fundación Patología Dual, “se ve desafiada por la total ignorancia que las estrategias de salud mental hacen de la patología dual y por la falta de especialistas en salud mental entrenados y formados en el diagnóstico y tratamiento adecuado de esta patología, lo que discrimina a las personas, agrava el síndrome de la puerta equivocada y aumenta la morbimortalidad de los pacientes”.

Según apunta Szerman, la tradición histórica de la salud mental ha considerado las adicciones como un problema de conducta o una elección personal, una perspectiva en la que han ahondado las corrientes con mayor peso actualmente en el ámbito psico-social.

Esto, añade el psiquiatra, ha provocado que la patología dual sea “el patito feo” de la salud mental y que al tratar esta patología “prevalezcan los prejuicios y no los conocimientos científicos, que indican de forma muy clara que, igual que nadie elige tener psicosis, nadie elige tampoco tener una adicción y, por tanto, patología dual”.

Esta visión dominante, señala el portavoz de la SEPD, provoca que los pacientes sean doblemente estigmatizados. Por un lado, por la sociedad. Por otro, por el sistema público de salud, “lo que es aún más grave”, ya que dirige a estas personas a redes sanitarias que muchas veces focalizan la adicción como un problema de conducta.

“Esto constituye una discriminación, ya que muchos pacientes son diagnosticados como consumidores de “toxicos” en lugar de como consumidores de sustancias psicoactivas que, muchas veces por ensayo y error, ellos mismos han encontrado para aliviar su sufrimiento emocional y cognitivo, aunque esto desgraciadamente les conduzca a un nuevo y más grave problema”, agrega.

Necesidad de un tratamiento integral e integrado

Para el doctor Néstor Szerman, dado que las evidencias científicas muestran que la patología dual “es la norma”, la exclusión de las adicciones del Sistema Nacional de Salud -algo que viene ocurriendo desde los años 80, cuando el tratamiento de los trastornos mentales se integró en el Sistema Nacional de Salud- supone en la práctica que los pacientes con patología dual son “claramente discriminados” en su derecho al acceso a los servicios sanitarios.

Al respecto, recuerda que el hecho de que en España los pacientes con patología dual dispongan de dos puertas de acceso al tratamiento (salud mental y adicciones) se convierte muchas veces en una “barrera real” para acceder a los servicios sanitarios. Esto es lo que se conoce como el síndrome de la puerta equivocada.

“La inmensa mayoría de las personas entran por una u otra puerta sin recibir en ningún momento un abordaje integrado e integral de sus patologías, que sería el primer paso para poder adaptar el acceso, el diagnóstico y el tratamiento a una forma personalizada”, concluye Szerman.

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El 7% de los escolares vascos tienen un trastorno de desarrollo del lenguaje

El 7% de los escolares vascos tienen un trastorno de desarrollo del lenguaje 1359 903 Docor Comunicación

En el marco de la celebración del Día Internacional de Concienciación del Trastorno Específico del Lenguaje, el presidente el Colegio de Logopedas del País Vasco, Antonio Clemente, «a pesar de que en Euskadi no se dispone de una estadística específica sobre el trastorno de desarrollo del lenguaje/trastorno específico del lenguaje (TDL/TEL), sí disponemos de datos de estudios internacionales en los que se estima una prevalencia que ronda el 7% de la población escolar en Euskadi. Estos datos corresponden a investigaciones realizadas con anterioridad a la pandemia de COVID-19, por lo que, tras el periodo de uso de las mascarillas, quizá este porcentaje podría ser incluso mayor».

El curso 2023-2024 ha comenzado hace escasas semanas en la Comunidad Autónoma Vasca con 361.553 alumnos y alumnas en las etapas educativas no universitarias, es decir, desde Educación Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional.

Para el presidente del Colegio de Logopedas del País Vasco, «conocer que, aproximadamente, unos 25.300 alumnos y alumnas de Euskadi, de un alumnado total de más de 361.000 alumnos escolarizados, tendrían este trastorno, debería hacer reflexionar a los poderes públicos, al sector educativo y a las familias; porque, además, la inmensa mayoría, de estos chicos y chicas está sin diagnosticar y es un problema con claras consecuencias sobre su futuro académico».

Fracaso escolar

Antonio Clemente ha puesto de manifiesto, en relación a la evolución posterior del colectivo de menores con trastorno de desarrollo del lenguaje/trastorno específico del lenguaje, que si no se interviene de una forma «precoz y continuada», entre un 40 y un 80% de estos escolares «tendrá problemas de lectura y escritura, y un 80% de ellos, fracaso escolar».

Para hacer frente a este reto, el experto ha abogado por «la detección precoz, una intervención intensiva, sistemática y prolongada, y la adaptación y soporte en los ámbitos escolar y familiar».

El TDL/TEL se presenta de forma heterogénea, «tanto en niños y niñas que muestran sólo retraso en el área expresiva o, por otra parte, menores que presentan un retraso expresivo-receptivo. La prevalencia del inicio tardío del lenguaje en los niños de 2 años va del 9,6% (12,8% en niños y 6,5% en niñas) al 13,71%».

El presidente del Colegio de Logopedas del País Vasco ha llamado la atención sobre los menores que, a los 24 meses de edad, «no cuentan con un repertorio de vocabulario superior a 50 palabras inteligibles o presentan una ausencia de emisiones de combinaciones de dos palabras».

Estas dos situaciones, «pueden ser una señal de alerta que puede ayudar a predecir un posible trastorno del desarrollo del lenguaje oral o escrito. Tras la confirmación diagnóstica, por parte de un logopeda, en estos casos es necesario evaluar a estos niños cada 3 o 6 meses e introducir modificaciones en su entorno familiar y escolar».

Cuando existe un trastorno de desarrollo del leguaje/trastorno específico del lenguaje, y no es diagnosticado ni tratado de manera continuada, «entre un 40 y un 80% de los escolares afectados tendrá problemas de lectura y escritura, y un 80% de ellos, fracaso escolar».

Soluciones

El presidente del Colegio de Logopedas del País Vasco ha reiterado la necesidad de que exista un reconocimiento oficial y en distintos ámbitos «de la discapacidad que sufre una persona con TDL/TEL, así como un plan de mejora de la formación de los profesionales de la Sanidad y de la Educación, la realización de campañas de visibilidad de este trastorno, la elaboración de un trabajo estadístico adecuado, la previsión de partidas presupuestarias que garanticen la igualdad de oportunidades, acciones en el campo de la escolarización y más investigación, tanto para conocer las causas del problema, como mejorar el diagnóstico temprano y los tratamientos».

El experto ha hecho hincapié en «la detección precoz, una intervención intensiva, sistemática y prolongada que actúe sobre el problema y evite su cronificación, y la adaptación y soporte en los ámbitos escolar y familiar». Asimismo, ha expresado «la conveniencia de que se cuente con una ratio más alta de logopedas en sanidad, la incorporación de las y los logopedas en el contexto educativo y el aumento de la presencia de los logopedas en centros de atención temprana».

Antonio Clemente ha concluido recordando que el trastorno de desarrollo del lenguaje/trastorno específico del lenguaje «es más prevalente que otros trastornos más conocidos como el trastorno del espectro del autismo (TEA) o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y, sin embargo, continúa siendo muy desconocido entre la sociedad, por lo que es necesario elevar el nivel de concienciación de este problema entre la opinión pública».

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Ir andando al colegio facilita la conciliación del sueño nocturno

Ir andando al colegio facilita la conciliación del sueño nocturno 1359 903 Docor Comunicación

Hoy 4 de octubre se celebra el Día Internacional de ir andando al colegio, una efeméride creada en el año 1997 con la finalidad de divulgar los beneficios de ir caminando al colegio en un contexto de cambio climático en el que, además, dolencias como el sobrepeso o la obesidad se han convertido en una epidemia que golpea en España a casi uno de cada cinco niños y adolescentes. Desde la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES) se quiere aprovechar esta fecha señalada para destacar también la menos conocida relación entre ir andando al colegio y el descanso nocturno.

“Como sociedad no somos conscientes todavía de que lo que hacemos durante el día influye en nuestras noches. Recibir luz natural a primera hora del día, sobre todo si se acompaña de una actividad física como puede ser caminar hacia el colegio, ayuda a aumentar el contraste entre día y noche, que es una de las condiciones esenciales para mejorar la calidad del sueño”, explica el doctor Gonzalo Pin, miembro de la junta directiva de FESMES.

El pediatra señala que esa exposición matutina a la luz solar acompañada de ejercicio físico limpia el organismo de los neurotransmisores del sueño y ayuda a que empiecen a estar presentes los neurotransmisores de la vigilia: “A más actividad física a primera hora de la mañana con exposición a la luz natural, mayor cantidad de neurotransmisores de la vigilia y, también, mayor cantidad de melatonina y de neurotransmisores del sueño por la noche”.

Esto, según el experto, se traduce en dos ventajas fundamentales para los niños y adolescentes. Por un lado, un estudiante que va a clase andando va a conciliar el sueño por la noche con más facilidad y este sueño va a ser de mayor calidad. Por otro, ese estudiante va a aprender mejor en las dos primeras horas de clase, que suelen ser las más críticas por la somnolencia que se arrastra de la noche.

“Hace unos años coordiné el estudio europeo SHASTU sobre la influencia de los hábitos del sueño en el rendimiento escolar y el estado emocional del alumnado. Lo que vimos en ese estudio es que si los niños iban al colegio andando o se dedicaban los primeros 15 minutos de la jornada escolar a hacer actividades físicas al aire libre aumentaba el rendimiento escolar y disminuían los episodios de problemas de conducta en el aula, porque el niño o adolescente que está somnoliento tiene un menor control de impulsos, lo que facilita que existan problemas de conducta”, argumenta Gonzalo Pin.

Según el portavoz de FESMES, no es necesario hacer una sesión muy amplia de actividad física por la mañana, sino que basta con 10 o 15 minutos de paseo entre casa y el colegio para conseguir estos beneficios. En ese sentido, en el caso de aquellas familias que, por el motivo que sea, tienen que ir al colegio o al instituto en un vehículo familiar privado o en transporte público, el pediatra recomienda salir antes de casa y aparcar el coche un poco más lejos del centro o bajarse en alguna parada previa para dar espacio a ese paseo a la luz natural, “que es algo que le va a ir bien a los niños, pero también a nosotros los adultos”.

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Embolización arterial para preservar el útero y detener alrededor del 90% de las hemorragias posparto

Embolización arterial para preservar el útero y detener alrededor del 90% de las hemorragias posparto 1359 903 Docor Comunicación

Se estima que cada año mueren en todo el mundo alrededor de 140.000 mujeres durante el parto o los días posteriores al mismo. En Europa la tasa de fallecimientos es de 12 mujeres por cada 100.000 neonatos vivos, una tasa que en algunas regiones de África se dispara hasta las 1.300 mujeres.

Un 80% de estas muertes se deben a causas evitables o tratables, como la hemorragia posparto, que hace referencia a cualquier pérdida de sangre (primaria o secundaria) que se produzca durante el momento del parto o durante los 42 días posteriores al mismo.

“Cuando una mujer se queda embarazada se crea la placenta, que funciona como si fuese un nuevo órgano y que tiene muchas conexiones arteriales y venosas con el útero. Cuando nace el bebé y se expulsa la placenta, el útero se tiene que contraer y, al hacerlo, cierra estas conexiones arteriovenosas. Si por alguna razón el útero no es capaz de cerrar esas conexiones, eso da lugar a un sangrado abundante y constante que llamamos hemorragia posparto aguda, que puede poner en riesgo la vida de la madre”, explica la doctora Mireia Teixidor Viñas, radióloga vascular e intervencionista del Hospital Universitari Parc Taulí de Barcelona.

La miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), señala que, a diferencia de la aguda, la hemorragia posparto crónica se produce pasados unos días o semanas después del parto, y normalmente se debe a la retención de placenta, que puede provocar que las conexiones arteriovenosas creadas por ésta se puedan ir comportando de forma cada vez más agresiva, hasta desarrollar una malformación arteriovenosa o un aneurisma, que es lo que produce un sangrado crónico que se puede reagudizar.

Como apunta la experta, no todas las pacientes que sufren una hemorragia posparto requieren de un tratamiento agresivo: “Normalmente se hace un manejo conservador, se pone un balón que se hincha dentro del útero para presionar la pared uterina e intentar disminuir la hemorragia; y también se da tratamiento médico endovenoso para intentar que el útero se contraiga”. Si estos tratamientos conservadores no funcionan, el tratamiento de elección sería la embolización de las arterias uterinas. En última instancia, si éste tampoco parase la hemorragia, la única alternativa sería la resección del útero (histerectomía) para salvar la vida de la madre. Hay que tener en cuenta que se estima que la cantidad de sangre perdida por una mujer en un parto es de entre 200 y 300 mililitros. Sin embargo, con una hemorragia posparto se pueden perder múltiples litros, lo que pone a la paciente en una situación crítica.

La embolización, no obstante, señala la doctora Teixidor Viñas, tiene un alto rendimiento y una efectividad de entre el 86% y el 98%. Además, si la paciente sigue sangrando, se puede volver a realizar la intervención. La embolización de las arterias uterinas es una intervención rápida y mínimamente invasiva que lo que busca es ocluir la arteria de manera temporal para parar el sangrado.

“Lo que hacemos es cateterizar ambas arterias ilíacas internas e inyectar espongostan (una sustancia que ocluye temporalmente el flujo sanguíneo) para parar la hemorragia y que la paciente sobreviva”, explica la portavoz de la SERVEI, que añade que la idea de esta intervención es que las pacientes sobrevivan y no pierdan el útero: “Hablamos normalmente de mujeres jóvenes, por lo que el objetivo es salvar el útero para que, si así lo desean, puedan volver a quedarse embarazadas en el futuro”.

La embolización de las arterias uterinas llevada a cabo por los radiólogos intervencionistas presenta, además de la preservación del útero, muchas ventajas respecto a una intervención quirúrgica mayor como la histerectomía urgente. “Una cosa es hacer una histerectomía porque tienes un tumor y hay que quitar ese útero; y otra hacer esta intervención de forma urgente, inmediatamente tras el parto.

Además del trauma psicológico asociado, las complicaciones asociadas a ésta última son mucho mayores, como el riesgo de sobreinfección, prolapso vaginal y menopausia precoz, con todo lo que ello conlleva”, argumenta.

Los radiólogos intervencionistas también ayudan a preservar el útero con intervenciones preventivas

Como explica la portavoz de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista, hay una serie de factores que predisponen a algunas mujeres a sufrir con casi total seguridad una hemorragia posparto y que, por tanto, permiten establecer tratamientos preventivos.

“La placenta, como cualquier órgano, se puede comportar de forma más agresiva, como si quisiese ser un tumor, e infiltrarse en el útero, la vejiga o cualquier órgano que esté alrededor. Esto es lo que se conoce como placenta anómalamente adherida. Este tipo de placentas se encuentran básicamente en pacientes que han tenido antecedentes de cesárea o en pacientes multíparas, que han tenido más de tres embarazos.

Esos úteros ya están muy tocados, hay zonas con cicatrices, así que para la placenta es fácil penetrar”, informa la doctora Mireia Teixidor Viñas. La existencia de esta placenta anómalamente adherida se puede sospechar durante la ecografía y verificar con una resonancia. En el caso de ser positiva, eso indicaría que ese bebé no podrá nacer por un parto vaginal, sino que tendrá que nacer necesariamente a través de una cesárea que, además de para extraer al bebé, sirva también para limpiar ese útero infiltrado.

En estos casos, los radiólogos vasculares e intervencionistas, a través de una intervención mínimamente invasiva previa a la cesárea, colocan, guiados por escopia y con una dosis de radiación muy baja, un balón en cada arteria ilíaca interna.

“Estos balones se quedan deshinchados y en el momento en que se va a hacer la cesárea y se extrae el feto, se hinchan de tal manera que en vez de que pase el 100% de la sangre, pase solo el 80%, lo que ayuda a mantener una cierta vascularización del útero y, a la vez, al ser la vascularización tan baja, se permite al cirujano trabajar tranquilamente en la reconstrucción del útero sin que la paciente se desangre y sin necesidad de extraerlo entero. Además, esta no es una operación tan traumática para la paciente, porque en ningún caso siente que su vida está en peligro, ya que se le ha podido explicar todo con anterioridad”, concluye la experta.

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Las mujeres casi triplican la incidencia de los hombres en el síndrome de piernas inquietas

Las mujeres casi triplican la incidencia de los hombres en el síndrome de piernas inquietas 1359 903 Docor Comunicación

El Síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno sensitivo-motor que ocasiona en las personas afectadas una necesidad irresistible de mover las piernas durante el reposo y, sobre todo, a últimas horas de la tarde y durante la noche, lo que impide conciliar y/o mantener el sueño.

“Con gran frecuencia, para aliviar los síntomas, los pacientes tienen que levantarse y caminar, privándose así de sueño durante el tiempo que se mantienen los síntomas”, explicó la doctora Laura Lillo Triguero, codirectora del Programa de Medicina del Sueño del Hospital Ruber Internacional, durante su participación en la mesa redonda ‘Diferencias de sexo en trastornos de movimiento y conducta durante el sueño’, celebrada en el marco del XXXI Congreso de la Sociedad Española de Sueño (SES).

Aunque los síntomas son similares en hombres y mujeres, señaló la neuróloga, los estudios apuntan a que las mujeres muestran puntuaciones más altas en las escalas de gravedad del trastorno. Además, la incidencia también es superior entre las féminas, con una ratio de entre dos y tres mujeres afectadas por SPI por cada hombre.

“Es posible que las mujeres sepan identificar mejor los síntomas sensitivos o sean más proclives a referírselos a los especialistas”, argumentó Lillo Triguero, que apuntó a que la gestación constituye una de las principales causas del aumento de prevalencia del síndrome de piernas inquietas en mujeres, ya que la prevalencia en mujeres que no han pasado por una gestación es similar a la de los hombres.

“Como mecanismos subyacentes se postula la presencia de factores hormonales y del metabolismo del hierro, pero, aunque juegan un papel en las diferencias de género, la evidencia científica aún no permite justificar estas diferencias en la incidencia del SPI”, añadió.

Trastorno de conducta del sueño REM: riesgo de infradiagnóstico entre las mujeres

Al contrario de lo que sucede con el síndrome de piernas inquietas, el Trastorno de conducta del sueño REM es mucho más prevalente en hombres. Esta parasomnia se caracteriza por la aparición de conductas anormales durante el sueño REM, una fase en la que habitualmente soñamos, pero nos encontramos totalmente paralizados, exceptuando la musculatura ocular y los músculos respiratorios.

Sin embargo, las personas afectadas por este trastorno se mueven representando el contenido onírico, que generalmente va acompañado de pesadillas de contenido violento en las que la persona tiene que defenderse o defender a alguien ante un peligro.

“A largo plazo sabemos que esta parasomnia, cuando se produce de forma aislada sin relación con otras dolencias neurológicas o a tratamientos o sustancias, es una manifestación precoz de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, la demencia con cuerpos de Lewy o la atrofia multisistémica”, expuso la doctora Ana Fernández Arcos, neuróloga e investigadora del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), que explicó que este trastorno se observa en personas adultas, con mayor frecuencia a partir de los 50 años. A diferencia del sonambulismo, los episodios ocurren sin salir de la cama, con los ojos cerrados y son más frecuentes en la segunda mitad de la noche, que es cuando se da una mayor proporción de la fase REM del sueño.

“Los movimientos pueden ser leves y simples, como sobresaltos o gesticulaciones, o más vigorosos y complejos, como manotazos y patadas, e ir acompañados de vocalizaciones, gemidos o gritos. Los compañeros de cama suelen detectar y animar a consultar a los pacientes. En algunos casos leves y personas que duermen solas puede llegar pasar desapercibido.

Sin embargo, hay riesgo de lesiones hacia uno mismo al golpearse con algo o caer de la cama y de herir la persona que duerme al lado si la tienen”, señaló la doctora, que explicó que el diagnóstico de este trastorno se realiza a partir de la sospecha clínica y requiere la realización imprescindible de un estudio de sueño (polisomnografía) para descartar otros problemas que pueden imitar el trastorno, como despertares al final de apneas del sueño, el sonambulismo o la epilepsia.

Precisamente, el hecho de que el diagnóstico se realice a partir de la sospecha puede provocar, según argumentó la experta, que las mujeres que sufren este trastorno estén infradiagnosticadas. “Los hombres tienen un mayor riesgo de lesiones. Además, es posible que acudan con frecuencia por recomendación de la pareja/familia, que la sospecha clínica sea más precoz y que se detecten casos a través de la sospecha de apneas durante el sueño, más prevalente también en hombres”, razonó Fernández Arcos, que añadió que en las mujeres los estudios indican que los síntomas pueden ser más leves, con conductas menos violentas y con menos lesiones asociadas a los episodios, por lo que pueden pasar más inadvertidos.

“A esto habría que añadir otras razones, como que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida y viven solas con más frecuencia, sin poder observar un tercero las manifestaciones del trastorno; que no acudan al médico por considerarlo poco importante o se avergüencen de ello, o que los médicos no lo detecten por tener otros problemas de sueño como insomnio, que no suele requerir estudio polisomnográfico”.

Para la neuróloga, es “importante” conocer estas diferencias para detectar el trastorno también en mujeres: “Las personas que sufren este trastorno se encuentran en estadios muy tempranos de enfermedades neurodegenerativas y son candidatas idóneas para estudiar futuros tratamientos para detener o frenar el curso de la enfermedad. Es fundamental que el desarrollo de fármacos neuroprotectores sea igualitario para hombres y mujeres”.

Una opinión que respaldó la doctora Laura Lillo Triguero para el caso del Síndrome de Piernas Inquietas. “Si conociéramos mejor las diferencias de género en SPI podríamos establecer perfiles clínicos más ajustados a los pacientes, evaluando la respuesta de cada uno a los tratamientos disponibles para en el futuro ofrecer un tratamiento más personalizado”, argumentó la experta, que concluyó afirmando que conocer en profundidad los mecanismos subyacentes del SPI también facilitaría a los especialistas “la localización de poblaciones de especial riesgo donde aumentar las estrategias para prevenir la aparición del SPI”.

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Día Mundial del Farmacéutico

Día Mundial del Farmacéutico 1359 903 Docor Comunicación

Con motivo de la celebración el 25 de septiembre del Día Mundial del Farmacéutico, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) quiere reivindicar la figura de los farmacéuticos de primaria como el colectivo con “mejor capacidad y posicionamiento” para detectar cualquier problema de seguridad en relación a los medicamentos y su uso a nivel poblacional.

“Los FAP, a través de nuestro trabajo, somos capaces de identificar qué tendencias se están produciendo con respecto a la prescripción y dispensación de medicamentos que puedan causar o estar causando problemas de seguridad que, de no detectarse, pueden acabar convirtiéndose en situaciones graves”, afirma José Manuel Paredero, presidente de SEFAP, que destaca que los farmacéuticos de atención primaria españoles fueron quienes hace ya más de una década dieron la voz de alarma sobre lo que estaba ocurriendo con la utilización “masiva y sin control” de los opioides: “Nosotros alertamos, mucho antes de que explotase la famosa crisis de opioides en Estados Unidos, de la mala utilización que se estaba realizando fuera de ficha técnica del fentanilo oral transmucosa que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado y nos sigue dando más de una década después”.

En ese sentido, Paredero reitera que los FAP son el colectivo “mejor preparado” para analizar y evaluar la utilización de los medicamentos y para llevar a cabo “una lectura crítica adecuada tanto del posicionamiento de un fármaco como de los posicionamientos establecidos en las guías de práctica clínica, todo desde un punto de vista absolutamente científico”.

Reivindicaciones de SEFAP

Además de destacar este aspecto del trabajo de los farmacéuticos de atención primaria, desde SEFAP también se quiere aprovechar la efeméride para poner sobre la mesa varias reivindicaciones pendientes del colectivo.

Al respecto, en primer lugar, José Manuel Paredero destaca la necesidad de que desde el Sistema Nacional de Salud (SNS) se dé “más visibilidad” a la figura del FAP para favorecer un mayor conocimiento entre la población de todo el trabajo que los farmacéuticos de atención primaria “están realizando y pueden realizar por la seguridad de los pacientes”.

En segunda instancia, y muy en la línea de la reivindicación anterior, desde SEFAP demandan a las Comunidades Autónomas que potencien los servicios de farmacia de atención primaria a través de las leyes de ordenación farmacéutica para que se articule mejor su actuación y para que cada vez estos profesionales puedan estar más cerca de los pacientes en toda España (algo que ahora mismo solo ocurre en algunas comunidades autónomas).

“El FAP debe formar parte de los equipos de atención primaria en su lugar natural de trabajo, que es el centro de salud, prestando su labor en ellos junto al resto de profesionales asistenciales y colaborando con ellos y con el resto de profesionales farmacéuticos comunitarios y hospitalarios”, subraya Paredero.

Por último, el presidente de SEFAP, no quiere olvidarse de una “reivindicación histórica” de la Sociedad, la creación de una formación especializada y reglada para los FAP que permita que la curva de aprendizaje que hoy cuesta muchos años alcanzar a estos profesionales “se logre de una manera más rápida, organizada, reglada y homogénea para todo el territorio nacional”. En ese sentido, José Manuel Paredero se ha mostrado convencido de estar “cada vez más cerca” de conseguir este hito que, en su opinión, “es una necesidad de los farmacéuticos de atención primaria, pero también del SNS y, por tanto, de los pacientes”.

 

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Más de once años de media para diagnosticar la narcolepsia en España

Más de once años de media para diagnosticar la narcolepsia en España 1359 903 Docor Comunicación

Con una incidencia estimada de entre 20 y 50 casos por cada 100.000 habitantes, la narcolepsia es un trastorno del sueño -considerado como una enfermedad rara- muy discapacitante por los síntomas que provoca. Entre ellos, la somnolencia diurna excesiva, que lleva a estas personas a tener dificultad para permanecer despiertas durante mucho tiempo y a dormirse de forma repentina; la presencia de episodios súbitos y generalmente breves de pérdida bilateral del tono muscular durante la vigilia (cataplejía), la fragmentación del sueño y la parálisis del sueño.

Toda esta sintomatología conduce a que muchos de los pacientes puedan padecer problemas graves en su rutina diaria, así como a que presenten problemas de concentración o de memoria y, en última instancia y debido a todo lo anterior, una alta prevalencia de diferentes trastornos depresivos y ansiosos.

En ese sentido, como señala el doctor Carles Gaig, neurólogo en el Hospital Clínic de Barcelona y vicepresidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (FESMES), el diagnóstico precoz de la enfermedad es “importante” para que los pacientes sepan qué les pasa y puedan actuar en consecuencia para adaptarse a la enfermedad. “Esta enfermedad suele debutar en gente joven, niños, adolescentes o adultos jóvenes que están en un momento especialmente importante de la vida en cuanto a formación. Si sabes que tienes esto, puedes buscar estrategias para adaptarte a las circunstancias, pedir que te dejen a hacer una siesta en determinado momento o solicitar determinadas adaptaciones, ya que la narcolepsia está reconocida como una discapacidad”, apunta.

Sin embargo, ese diagnóstico precoz sigue siendo casi una utopía en Europa y, más concretamente, en España. Según los resultados del estudio Idling for Decades: A European Study on Risk Factors Associated with the Delay Before a Narcolepsy Diagnosis, publicado en la revista científica Nature and Science of Sleep, el retraso diagnóstico medio de los pacientes en los países europeos analizados fue de aproximadamente 9,7 años, una cifra que en España se elevaría hasta los 11,4 años, muy lejos de los 1,6 años de Finlandia, los 2 años de Francia o los 4,2 de Suiza.

Los autores de la investigación concluyen en ese sentido que “se necesitan nuevas estrategias, como aumentar la atención/conciencia de los medios y desarrollar nuevos biomarcadores para detectar mejor los síntomas de la narcolepsia con el fin de acortar el intervalo de diagnóstico”; una opinión que comparte Gaig, que considera que el retraso diagnóstico en España puede deberse en buena medida “al desconocimiento” que hay entre la población general e, incluso, entre los profesionales médicos, sobre la enfermedad: “Hay que entender que tener somnolencia durante el día no es normal y habitualmente señala la existencia de un problema de sueño o una enfermedad como causa de ello”.

Adelantar el diagnóstico crucial cuando lleguen tratamientos

Explica el doctor Carles Gaig que, hasta la fecha, para la narcolepsia solo existen tratamientos sintomáticos: “Para la somnolencia diurna excesiva se prescriben estimulantes o para la cataplejía antidepresivos, pero no tenemos tratamiento para la causa de la enfermedad, que es una falta de una sustancia en el cerebro llamada hipocretina.

Sin embargo, señala el vicepresidente de FESMES, el diagnóstico precoz puede adquirir mayor importancia si cabe en el momento en que existan tratamientos que aborden la causa de la enfermedad. En ese sentido, apunta el neurólogo, la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine publicó hace apenas dos meses los resultados de un ensayo clínico preliminar en humanos para un tratamiento de la narcolepsia con un agonista de la hipocretina.

En el cerebro de los narcolépticos falta un neurotransmisor, la hipocretina. Este tratamiento lo que hace es estimular el receptor de ese neurotransmisor, por lo que hablamos de un tratamiento más fisiológico, como dar insulina a un diabético”, explica el neurólogo, que destaca que los resultados preliminares “son muy buenos”, ya que parecen mostrar una gran mejoría de la somnolencia excesiva de los pacientes y una reducción importantísima de la cataplejía. El ensayo, sin embargo, se tuvo que parar porque algunos pacientes experimentaron problemas de toxicidad en el hígado.

“Se investigarán otras moléculas parecidas, sin efectos sobre el hígado, y parece que el futuro del tratamiento de la narcolepsia va a ir por ahí. Es un rayo de esperanza. No podemos echar las campanas al vuelo y decir que tendremos pronto un tratamiento, pero yo creo que estos resultados serán importantes para el desarrollo de fármacos en los próximos años”, concluye Carles Gaig.

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La prevalencia de insomnio crónico se ha duplicado en España en las últimas dos décadas

La prevalencia de insomnio crónico se ha duplicado en España en las últimas dos décadas 1359 903 Docor Comunicación

El último estudio que se había realizado hasta la fecha sobre la prevalencia del insomnio en España, llevado a cabo en los años 1998-1999, encontró que el 6,4% de la población española adulta cumplía los criterios diagnósticos de trastorno de insomnio crónico, un trastorno del sueño caracterizado por la existencia de un síndrome de insomnio –dificultades para dormir con consecuencias diurnas al menos tres días a la semana- que se prolonga durante al menos tres meses y que no se explica por un entorno inadecuado, tiempo insuficiente para dormir, o la existencia de otros trastornos del sueño u otras enfermedades.

Ahora, un nuevo estudio liderado por miembros del grupo de trabajo de Insomnio de la Sociedad Española de Sueño (SES) y financiado por la propia entidad con la colaboración de Exeltis España, ha encontrado que esas cifras se han más que duplicado en las últimas décadas. Concretamente, según los datos de la investigación, recabados entre los años 2018 y 2019, el insomnio crónico afectaría ya al 14% de la población adulta, alrededor de 5,4 millones de personas.

Los datos del estudio, que será publicado en el mes de diciembre por la prestigiosa revista científica Sleep Epidemiology (ya se puede consultar en la versión online), fueron obtenidos a través de una encuesta telefónica realizada a más de 2.000 personas que constituían una muestra representativa de la población española mayor de edad (con una distribución similar a la población real total en cuanto a edad, sexo, comunidad autónoma y tamaño del lugar de residencia) y de la que se excluyó a quienes realizaban trabajo en horario de noche.

“La alta prevalencia del trastorno de insomnio crónico en España, con un curso en crecimiento que también aparece en otros países desarrollados, requiere una profunda reflexión sobre las causas de esta situación, y la adopción de medidas preventivas y terapéuticas. El insomnio tiene un efecto negativo sobre la calidad de vida, se relaciona con problemas de salud médica y mental, y tiene un impacto económico adverso tanto a nivel laboral como sanitario, donde los costes indirectos superan a los directos, por lo que suelen pasar desapercibidos”, ha explicado el doctor Manuel de Entrambasaguas, neurofisiólogo experto en medicina del sueño del Hospital Clínico de Valencia y autor principal del estudio, durante la rueda de prensa celebrada en el marco del XXXI Congreso de la SES, que se celebra estos días en Toledo.

Sobre las citadas causas, el experto ha señalado que, dado que el insomnio se relaciona con la hiperactivación, una pregunta importante que cabría realizarse es si el estilo de vida propio de sociedades desarrolladas como la española facilita la calma o, por el contrario, nos lleva a estar más estresados: “Aquí cabría investigar, por ejemplo, sobre desigualdad y precariedad laboral, sobre conciliación familiar, sobre jornadas laborales largas o en horarios disruptivos, sobre soledad, sobre crispación social, o sobre la irrupción masiva del smartphone con su oferta continua de entretenimiento e información. En conjunto es importante saber si podemos y sabemos desconectar y encontrar tiempo para la reflexión, la realización personal, el autocuidado y las buenas relaciones interpersonales”.

Las mujeres y la población mayor de 55 años, los más afectados

Los resultados del estudio ponen también de relieve que la prevalencia del trastorno insomnio crónico es mayor entre las mujeres que entre los hombres (14.6% vs 13.4%), así como entre los adultos mayores de 55 años (17.9%) que entre la población más joven. La prevalencia, de hecho, baja hasta el 11.5% en los adultos de entre 35-54 años, y hasta el 11% en el grupo de población entre 18 y 34 años.

La mayor prevalencia en las personas ancianas se atribuye al deterioro normal del sueño por el envejecimiento, a la presencia de enfermedades crónicas, y a la pérdida de sincronizadores del ritmo circadiano por aislamiento o sedentarismo. En mujeres, por su parte, se sospecha de la influencia de factores socio-económicos y de una mayor vulnerabilidad a problemas físicos que causan dolor y a problemas de salud mental.

Este análisis aún está pendiente”, ha argumentado Manuel de Entrambasaguas, que ha señalado que, pese a ello, sin embargo, quienes peor duermen y tienen más consecuencias diurnas son los jóvenes, “pero como este problema no tiende a cronificarse y no se medican, su prevalencia a nivel trastorno es la más baja. Además, algunos podrían sufrir otros trastornos del sueño no diagnosticados, como sueño insuficiente o retraso de fase del ritmo circadiano”.

Los resultados del estudio, tal y como ha señalado el portavoz, permiten sospechar que hay muchas personas con trastornos del sueño no diagnosticados y por tanto no tratados, así como personas con síntomas de insomnio que no se han diagnosticado correctamente y que, por tanto, no han recibido el tratamiento adecuado. “En el sistema nacional de salud es escaso el número de unidades multidisciplinares de trastornos del sueño.

Parte de este problema está en la falta de transversalidad en la atención sanitaria, basada en especialidades que no se comunican todo lo necesario entre sí, y en la falta de profesionales. En este sentido, la SES es un ejemplo de transversalidad y comunicación entre profesionales de distintas especialidades, pero falta que esta situación se traslade desde al ámbito científico a la gestión asistencial”, ha lamentado.

La terapia cognitivo-conductual como tratamiento recomendado

El estudio liderado por el grupo de trabajo de Insomnio de la SES también permite apreciar cómo es el abordaje de este trastorno. Según los datos del mismo, el 9.3% de las personas entrevistadas refirió tomar medicación con receta para dormir, siendo los fármacos más consumidos lorazepam, diazepam, lormetazepam y zolpidem (aunque un 20% de las personas que formaron parte del estudio no supo dar el nombre del fármaco que usaba para dormir). De la misma forma que con la prevalencia, el uso de medicamentos para dormir fue superior en los adultos mayores y en las mujeres respecto a los hombres.

“Los fármacos citados pueden ser problemáticos en las personas mayores, que son sus principales consumidores, por asociarse a un mayor riesgo de caídas y de deterioro cognitivo. Un dato interesante del estudio es que el tratamiento farmacológico no era eficaz en el 25% de las personas que los consumían, ya que seguían durmiendo mal, mientras que el 18% pensaba que no tendría problemas para dormir si no tomara esa medicación, pero la continuaba tomando.

Estos datos alertan sobre la falta de seguimiento y control de estos tratamientos”, ha reflexionado el doctor Entrambasaguas, que ha recordado que las cifras de prevalencia presentadas proceden de 2018-19 y reflejan la situación previa a la pandemia de la Covid-19, cuyo impacto ha provocado un incremento notable en el consumo de fármacos hipnóticos-sedantes y de fármacos ansiolíticos, lo que sugiere que la prevalencia del trastorno de insomnio crónico en España ha podido superar ya el 14% obtenido en 2018-2019. “La evolución del número de prescripciones de estos fármacos en los próximos años mostrará si esta tendencia se corrige o se mantiene”, ha añadido.

En todo caso, el coautor del estudio ha remarcado que el tratamiento de inicio recomendado para cualquier persona adulta con trastorno de insomnio crónico es la terapia cognitivo-conductual (TCC-I), que es el tratamiento que ha mostrado mayor eficacia incluso a largo plazo que los fármacos habitualmente empleados en el tratamiento del insomnio y, además, sin sus efectos secundarios. En esta línea, la Sociedad Española de Sueño ha organizado un curso de posgrado sobre esta modalidad terapéutica como parte de la oferta formativa de su XXXI Reunión Anual.

“La TCC-I es un sistema de tratamiento con distintos componentes, que incluye la educación, con información fiable sobre el sueño fisiológico y el insomnio, la higiene del sueño, que tiene que ver con adoptar rutinas y entorno que favorezcan el sueño, y las terapias de relajación. El componente conductual incluye la restricción o compresión del tiempo en cama, para limitar ese tiempo al que realmente se duerme y que poco a poco se vaya incrementado, y el control de estímulos, para favorecer la asociación entre cama y dormitorio con el sueño.

El componente cognitivo desmonta creencias erróneas sobre el sueño y el insomnio, y también puede incorporar la reestructuración de esquemas cognitivos maladaptativos. Además, cada vez tiene más interés el mindfulness o atención plena, que puede facilitar la regulación de las emociones y un mejor control de los pensamientos”, ha concluido el experto.

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La apnea obstructiva del sueño aumenta en un 85% el riesgo de deterioro cognitivo

La apnea obstructiva del sueño aumenta en un 85% el riesgo de deterioro cognitivo 1359 903 Docor Comunicación

La apnea obstructiva del sueño (AOS) provoca dos importantes eventos en las personas que padecen este trastorno del sueño: por un lado, la fragmentación del sueño. Por otro, la hipoxia, es decir, la disminución del oxígeno disponible para las células. Estos eventos, ha señalado el doctor Adriano Targa, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red CIBER, están asociados a un aumento de procesos inflamatorios y oxidativos, lo que puede alterar la conectividad entre las neuronas y también generar la muerte neuronal.

“De hecho, los estudios demuestran que ya se observan cambios estructurales en el cerebro de niños y adolescentes con la apnea del sueño”, ha añadido durante su participación en la mesa redonda Repercusión cerebral de la AOS, celebrada en el marco del XXXI Congreso de la Sociedad Española de Sueño (SES), que reúne estos días en Toledo a más de 300 expertos en medicina del sueño.

Esta afectación de la apnea del sueño a nivel neuronal se manifiesta, según el experto, en la relación bidireccional que mantiene este trastorno del sueño con la enfermedad de Alzhéimer, ya que, por un lado, la presencia de AOS está asociada a un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer; y, por otro, la prevalencia de AOS es mayor entre los pacientes con enfermedad de Alzheimer que entre la población general.

“Los datos indican un riesgo aumentado de hasta el 85% de desarrollar deterioro cognitivo leve (DCL)/enfermedad de Alzheimer entre los individuos con apnea del sueño”, ha reflexionado Targa, que ha apuntado que, aunque faltan estudios para que se puedan generar respuestas conclusivas en materia de prevención, considerando la evidencia de un mayor riesgo de incidencia de la enfermedad de Alzheimer asociado a la apnea del sueño, “es lógico esperar  que el tratamiento de la AOS pudiera ayudar en la prevención de la enfermedad de Alzheimer”.

En ese sentido, el investigador ha destacado que son más habituales los estudios evaluando el efecto del tratamiento de la apnea del sueño en pacientes ya diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer: “Aunque los estudios no hayan demostrado un efecto de la apnea del sueño en el empeoramiento del deterioro cognitivo en pacientes ya diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer, de manera un poco paradoxal, el tratamiento de la apnea del sueño con CPAP sí ha demostrado un efecto positivo en la mejora de la cognición en estos pacientes”.

La apnea también multiplica hasta por tres el riesgo de ictus

La apnea obstructiva del sueño no solo se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar Alzhéimer, sino también con unas mayores probabilidades de sufrir un infarto cerebral. Así lo ha expresado la doctora Mercè Mayos, jefa clínica de la Unidad del Sueño y de Función Pulmonar del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona y miembro de la Sociedad Española de Sueño, que ha calificado la asociación entre AOS e ictus como “muy frecuente”. De hecho, según los resultados de un reciente metaanálisis sobre 7.096 pacientes incluidos en 89 estudios, la prevalencia de AOS moderada (IAH>5/h) en pacientes con ictus fue del 71% y la de AOS grave (IAH > 30) del 30%.

“Es difícil establecer si la AOS ya estaba presente previamente y, por tanto, actúa como factor predisponente o, por el contrario, la AOS es una consecuencia del propio accidente cerebrovascular. No obstante, diferentes estudios de base epidemiológica muestran que la apnea del sueño eleva entre dos y tres veces el riesgo de tener un ictus, especialmente en pacientes jóvenes y de mediana edad”, ha subrayado Mayos, que ha participado en un estudio publicado recientemente en la revista científica Sleep en el que, mediante una nueva técnica de espectografía, se han analizado las alteraciones hemodinámicas cerebrales que se producen durante los episodios de apnea.

“Hemos observado que los episodios de apnea e hipopnea provocan periodos de hipo e hiper perfusión que se acompañan, además, de cambios en la saturación arterial de oxígeno a nivel de la microcirculación cerebral. Esto es importante, porque la hipoxia intermitente y la hipoperfusión cíclica pueden favorecer el desarrollo de lesión vascular cerebral”, ha explicado la doctora, que no ha dudado en destacar la importancia del abordaje de la AOS como herramienta de prevención del ictus.

Estudios observacionales han encontrado una reducción de las tasas de recurrencia y mortalidad de enfermedad cerebrovascular en pacientes con AOS asociada y que reciben y se adhieren a tratamiento con CPAP. Un reciente metaanálisis, de hecho, ha demostrado una disminución de nuevos episodios de enfermedad cerebrovascular en aquellos pacientes con AOS que utilizaron la CPAP durante más de cuatro horas de media durante la noche”, ha argumentado Mercè Mayos antes de concluir afirmando que el tratamiento con CPAP también se ha asociado a una mejoría en la recuperación funcional de los pacientes tras un episodio de ictus.

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Farmacéuticos AP recuerdan que no todas las infecciones bucales deben ser tratadas con antibióticos

Farmacéuticos AP recuerdan que no todas las infecciones bucales deben ser tratadas con antibióticos 1359 903 Docor Comunicación

El mal uso de los antibióticos, tanto por su utilización cuando no son necesarios (abuso), como por su uso de forma incorrecta (por ejemplo, al dejarlos de tomar antes de tiempo), ha dado lugar al desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos, consideradas ya uno de los mayores problemas de salud pública a los que se enfrentan los sistemas sanitarios de todo el mundo.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en Europa mueren ya más de 33.000 personas al año como consecuencia de infecciones causadas por bacterias resistentes y, si no se actúa ya, para 2050 se podría superar la barrera de los 10 millones de muertes anuales en todo el mundo.

En ese contexto, desde los comités de Pacientes y Ciudadanía y Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), en colaboración con el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), proyecto coordinado por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), han elaborado una infografía para recordar a la ciudadanía que no todas las infecciones de dientes y encías deben ser tratadas con antibióticos.

A nivel poblacional hablar de infección suele ser sinónimo, de forma errónea, de tratar siempre con antibióticos. Sin embargo, no todas las infecciones son causadas por bacterias, que son las únicas infecciones para las que los antibióticos funcionan. Además, hay infecciones que son autolimitadas, es decir, que nuestro propio organismo las combate sin necesidad de un antibiótico; o que pueden solucionarse con medidas físicas realizadas por el dentista, como un empaste dental o drenar un absceso”, explica Cristina Casado Reina, coordinadora del Comité de Pacientes y Ciudadanía de la SEFAP, que añade que la mayoría de los procedimientos dentales habituales, como el tratamiento de una caries, la extracción de una muela o la colocación de un implante, tampoco precisan habitualmente de tratamiento con antibiótico.

En ese sentido, la farmacéutica de atención primaria recuerda que nunca debemos automedicarnos con un antibiótico, ni para una infección de la boca ni para ninguna otra infección de cualquier parte del cuerpo. “Como ciudadanos, no tenemos los conocimientos suficientes para saber cuándo tenemos una infección, ni si ésta ha sido causada por una bacteria, ni cuál es el antibiótico más adecuado en cada caso.

Por ello, nunca debemos tomar un antibiótico sin la valoración, indicación y receta de un médico o dentista”, apunta antes de alertar de que las consecuencias de ese uso incorrecto van más allá de la posible generación de resistencias, ya que los antibióticos, como cualquier otro medicamento, pueden afectar a nivel individual provocando efectos adversos, entre ellos molestias digestivas, diarrea y fotosensibilidad.

En el caso de pensar que se podría tener una infección en dientes o encías (por presentar síntomas como dolor dental, inflamación, hinchazón o enrojecimiento), Cristina Casado recomienda pedir cita con el dentista “lo antes posible” y consultarle si, hasta que nos atienda, sería apropiado que nos tomemos algún medicamento para aliviar el dolor y la inflamación, o que   realicemos enjuagues bucales con agua tibia con sal o con colutorios de clorhexidina a bajas concentraciones: “si hubiera infección, estos enjuagues pueden ayudar a que remita”.

Si finalmente el dentista determina que existe una infección y receta antibiótico, la portavoz de SEFAP, por un lado, recuerda la importancia de seguir la pauta marcada por el profesional sanitario sobre cómo tomarlo y durante cuánto tiempo: “un error habitual es dejar de tomar el antibiótico en cuanto nos sentimos mejor, a pesar de que la duración indicada sea mayor.  Esto, además de favorecer la creación de resistencias, puede provocar que la infección vuelva a intensificarse y que necesitemos un nuevo tratamiento completo con antibiótico”.

Por otro lado, indica la necesidad de desechar el envase del antibiótico en el punto SIGRE de una farmacia, sobre todo si al terminar el tratamiento sobra medicación. “Nunca hay que almacenarlo en casa, ni mucho menos volver a utilizarlo antes síntomas similares, ya que como ciudadanos no podemos saber si estamos ante el mismo proceso. Los antibióticos sólo deben tomarse cuando nos lo recete un médico o dentista, nunca debemos automedicarnos con ellos”, concluye.

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